Icono del sitio Todas Gamers

Análisis de Ayasa: Shadows of Silence

Key art de Ayasa: Shadows of Silence

Desde que descubrí, devoré y disfruté Inside, cada vez que se presenta la oportunidad de jugar a algo parecido, me lanzo de cabeza. Tal fue el caso de Ayasa: Shadows of Silence, un título que bebe mucho de éste y otros como Little Nightmares o After Us, pero que a la hora de la verdad me ha dejado un poco fría. Incluso teniendo en cuenta que es el primer juego del estudio. Pero vayamos por partes.

Vaya por delante que Ayasa: Shadows of Silence no es un mal juego per se. De hecho, tiene una premisa y jugabilidad interesantes. Nuestra misteriosa aventura comenzará despertándonos en un bosque tras sufrir, en apariencia, un desmayo. No sin antes presentarnos unas imágenes algo perturbadoras que nos hacen pensar en un contexto post-apocalíptico.

Tampoco tardaremos en sentir la tensión en el ambiente, en los escenarios y en esa horda de manos que iniciará la primera persecución. Y así será, también, como detectemos algún error en el tutorial, que nos confundirá indicando que utilicemos LB cuando en realidad debemos pulsar RB o viceversa. Y aprenderemos a las malas que, aquí, avanzar puede que nos lleve más de un intento. En cualquier caso, estaremos dando nuestros primeros pasos y todavía tendremos que hacernos a los controles y mecánicas. Aunque a veces nos cueste ver qué deberíamos hacer para sortear o enfrentarnos a determinadas criaturas.

Sin embargo, el principal problema de Ayasa: Shadows of Silence es que en seguida nos invadirá la sensación de que no está pulido. De que necesita un repaso final que, ahora, tendrá que llegar en forma de parches. Lo que se traduce en una partida en la que los bugs, como caerse por una alcantarilla a ningún sitio, serán lo de menos. Y dada la corta duración del juego, de unas 3 horas aproximadamente si la cosa no va demasiado mal, puede ser un gran inconveniente para continuar nuestra partida.

Y es que, por mucho que entendamos que esta clase de juegos se centran sobre todo en el ensayo-error, habrá determinadas decisiones que no terminaremos de comprender. Sea con algunos saltos o sea al atravesar determinadas zonas de enemigos. Aunque, por supuesto, lograremos avanzar si contamos con la paciencia necesaria. Y debo admitir que la mía ha sido puesta a prueba, incluso siendo yo una persona bastante persistente.

Sin embargo, he muerto prácticamente de todas las formas posibles. A veces por mérito propio y otras por el diseño del juego. Sobre todo en lo que a saltos se refiere. Pero también zonas con enemigos cuya dinámica cuesta identificar, obligándonos a repetir una sección numerosas veces. Y sufriendo, consecuentemente, con las pequeñas pantallas de carga que acompañan cada reinicio. Algo que puede provocar cierto hastío e invitarnos a cerrar el juego para volver en otra ocasión con la mente más despejada… o menor nivel de frustración en el cuerpo.

En cualquier caso, cabe decir que no todo es malo en Ayasa: Shadows of Silence. Su trama sigue la línea de Inside, Limbo o Little Nightmares, invitándonos a fijarnos en los escenarios e interpretar lo que ocurre. No habrá cinemáticas o diálogos que nos expliquen nada de lo que enfrentamos. Y nuestra muda protagonista tampoco dará muchas pistas. Así, lo único que tendremos claro es que hay unas criaturas perturbadoras que no dudarán en atraparnos. Y que debemos sobrevivir a toda clase de peligros avanzando de forma lineal.

En determinados escenarios, encontraremos algún que otro desvío que nos recompensará con pequeñas chispas de esperanza. Así, por ejemplo, reanimaremos el espíritu de una criatura y veremos repoblarse un bosque, aunque sea momentáneamente. Sin embargo, se trata de elementos bien escondidos que no siempre sabremos intuir dónde buscar. O puede que no nos atrevamos a hacerlo por lo que pueda pasar.

Por su parte, atravesaremos escenarios variopintos y llenos de detalles, que nos invitarán a pararnos un momento y tratar de descubrir lo que ocultan. Y, quizás, pistas de lo que ocurre, ya que nos moveremos por lugares boscosos y urbanos, exteriores e interiores. Realistas, pero con cierto componente oscuro. Como si de una pesadilla se tratara. Nos rodearán criaturas extrañas, amenazantes y antinaturales. Y nos relacionaremos con el entorno superando obstáculos, corriendo y saltando, pero también resolviendo algún que otro puzle, a veces utilizando magia.

Así, Ayasa: Shadows of Silence combina varias mecánicas, situaciones y escenarios, apelando a nuestra curiosidad. Donde no correremos por correr, sino porque percibiremos un peligro real. O anticipándonos al que pudiera haber, moviéndonos con cautela. En determinados puntos, quizás tardemos un momento en descubrir qué nos exige el escenario, pero explorando con paciencia no tardaremos en verlo. Al menos en los puntos que nos ofrecen esta ventana de acción. En otras circunstancias, quizás nos demos de bruces contra nuestra propia incapacidad para verlo claro, poniendo a prueba nuestra frustración.

Bien es cierto que, quizás, podrían haber escogido quedarse con ciertas mecánicas y haber abandonado otras. Sobre todo si ello les hubiera permitido centrarse en pulir lo elegido. A fin de cuentas, a menudo es preferible optar por unas cuantas cosas bien hechas que mucha variedad sin buenos resultados. Y dados los errores comentados al inicio de este artículo, es probable que hubiera sido una decisión a tener en cuenta. En especial porque, en sí, Ayasa: Shadows of Silence no es un mal juego, pero cuenta con una serie de decisiones que le pesan. Y mucho. En cualquier caso, confío en que un buen parche, o una sucesión de ellos, resultarán en la experiencia que realmente merecen tanto el juego como su público.

Salir de la versión móvil