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Análisis de Duskfade

Banner de Duskfade

Ser fan de algunas sagas de videojuegos es hacerse a la idea de que la historia continuará sin saber bien cuándo. Incluso dudando de que vayamos a verlo en algún momento. Y quizás sea por esto que me interesan bastante los juegos inspirados en algunas de ellas. Así, cuando me llegó la noticia de que estaba en desarrollo Duskfade, un juego inspirado en Kingdom Hearts, Jak and Daxter y Ratchet and Clank, me entusiasmó la idea. Porque no sé cuándo jugaremos a Kingdom Hearts 4, pero sí puedo deciros que Duskfade es perfecto para amenizar la espera. Y es que no pretende copiar las sagas mencionadas, pero la inspiración se nota desde el primer momento. En el mejor de los sentidos. ¡Y está hecho en Españita!

En esta aventura plataformera llena de acción, acompañaremos a Zirian y a Cuco a través de un mundo clockpunk sumergido en una noche eterna. La inexplicable aparición de una gigantesca Torre del Reloj en pleno Tick Town ha zarandeado a su apacible comunidad. Además, por si fuera poco, la hermana de nuestro protagonista, Allira, parece haber desaparecido. Y nuestra única pista son las cadenas que conectan la torre con algunos puntos más allá de la ciudad. Asegurándola de alguna manera. Y bueno, quizás aquello que mantenía ocupada, casi obsesivamente, a nuestra hermana. Por tanto, si bien nuestro principal objetivo será dar con el paradero de Allira, trataremos de echar una mano intentando romper esas cadenas.

¿Y cómo haríamos esto si no fuera porque (casualmente) empuñamos una maravillosa espada llamada Minutero? A fin de cuentas, nuestro viaje nos llevará hacia entornos tan bonitos como peligrosos, donde unos seres de tinta estarán dispuestos a obstaculizar nuestro camino. Afortunadamente, los enfrentamientos contra estas criaturas no supondrán un mayor problema, al menos al principio. Incluso encontraremos pociones con las que recuperarnos. ¡Y con sabor a fresa! Quizás la mayor traba resida en cómo se han alterado las sendas que conectan Tick Town con sus alrededores. De modo que nos tocará movernos a golpes, saltando, lanzándonos, deslizándonos y combinando movimientos casi imposibles. Menos mal que Zirian es ágil y Cuco vuela. También cabe decir que nuestra compañera intentará echarnos una mano en combate, aunque no parece notarse mucho la diferencia.

Y si bien seguiremos una historia lineal que nos irá dirigiendo hacia el siguiente objetivo, recorreremos escenarios amplios que invitan a explorar cada rincón. Ello, además, recompensando nuestra curiosidad con cofres llenos de esquirlas de estrella (dinero) o engranajes para mejorar nuestra espada. También cajas de música o materiales para cambiar el aspecto de Zirian y de Minutero, o recursos para aumentar nuestra salud y energía temporal. Aunque quizás lo más importante sean los Ecos que nos pondrán al día sobre lo ocurrido tiempo atrás. Y, de forma menos materialista, Duskfade nos tiene reservados algunos miradores en los que merece la pena pararse a contemplar el precioso mundo de Tearfeld. Y es que si algo te sale tan bien cómo no vas a fardar de ello.

De hecho, puede que su apartado audiovisual sea lo que más recuerde a Kingdom Hearts, sobre todo en algunos escenarios. Pero la realidad es que han sabido ir un paso más allá, dándole su propio estilo. Como replicar una receta familiar añadiéndole tu toque personal. Sentiremos esa familiaridad presente de principio a fin y, a su vez, paladearemos aquello que diferencia a Duskfade. Incluso más allá de su mundo clockpunk. Y ello impulsado por lo satisfactorio que resulta explorar cada rincón. En especial aquellos que nos obligan a alcanzar lugares casi imposibles combinando movimientos. O esos que nos hacen volver en otro momento de la aventura, cuando hayamos aprendido la habilidad adecuada. Es más, finalizada la partida, podremos continuar desde antes de los eventos finales por si queremos investigar más o completar los escenarios.

Además, volver a otra ubicación será tan sencillo como desbloquear los puntos de viaje rápido. Del mismo modo que iremos descubriendo relojes de cuco que nos servirán a modo de puntos de control. En cualquier caso, el combate, en su nivel intermedio, está perfectamente equilibrado. Aunque siempre podemos aumentarlo o disminuirlo si no nos termina de convencer. Y si bien los encuentros contra jefes supondrán un cambio considerable de dificultad, tan solo tendremos que observar lo que debemos hacer. Bueno, y gestionar las curaciones o aprender a sacarles partido a las esquivas, que aquí no se andan con tonterías. Sobre todo de cara al final del juego… o con algunas combinaciones un tanto mortíferas de enemigos. Y así como los escenarios están llenos de pociones, no será tan fácil reponerlas en los enfrentamientos más fuertes. Sobre todo porque su aparición forma parte del encuentro y requieren cierta estrategia.

Por su parte, Duskfade está lleno de personajes simpatiquísimos con los que merece la pena interactuar siempre que tengamos ocasión. Y puedo aseguraros que nos robarán más de una sonrisa a base de humor ligero, referencias y memes. Lo que no impedirá que queramos darle alguna que otra colleja a Zirian, pero tampoco tardaremos en descubrir que no es el reloj más preciso de la historia. Además, si bien las voces están exclusivamente en inglés, nos llega traducido en múltiples idiomas. Entre ellos el nuestro, claro está, como no podía ser de otra forma. Y con los equipos de localización debidamente acreditados. Eso sí, hubiera redondeado la experiencia poder disfrutar de la aventura con las voces en nuestro idioma. Las cosas como son.

Algunos de estos personajes nos propondrán tareas opcionales que merece la pena seguir. Al menos si queremos desbloquear todos los elementos del escenario, los cuales podremos consultar en los puntos de viaje rápido. Además, resulta bastante cómodo cumplir estas misiones ya que están bien integradas en nuestra aventura. Es decir, no nos tendremos que desviar excesivamente si queremos dejarnos llevar por nuestra curiosidad o nuestra vena completista. Si acaso, volver a una ubicación ya explorada, con una nueva habilidad, en busca de algo en concreto. Habilidades, de hecho, tan bien integradas en la aventura que no solo aprenderemos a utilizarlas en el momento oportuno sino que formarán parte de nuestros siguientes pasos de forma orgánica.

Cabe mencionar que podemos jugar a Duskfade tanto con ratón y teclado como con mando, aunque resulta infinitamente más cómodo con mando. También está verificado en Steam Deck, lo que nos permite alejarnos de la torre del ordenador y refugiarnos en algún lugar más fresquito. En cualquier caso, ni siquiera jugando a una versión prelanzamiento he tenido problemas de rendimiento o bugs de ningún tipo. Y he podido disfrutar de la aventura de principio a fin, dejándome llevar por cada nuevo hallazgo, sumergiéndome en su historia. Incluso con ganas de volver para completar sus escenarios tras mi partida de 17 horas.

Y es que Duskfade va mucho más allá de su inspiración en Kingdom Hearts, Jak and Daxter y Ratchet and Clank. Eso es solo el cebo. Pronto, nos atrapará con una jugabilidad la mar de disfrutona, a través de un combate dinámico y unos movimientos que invitan a explorar. Sea saltando y rompiendo cosas, balanceándomos con un gancho como si fuésemos Spider-Man, o deslizándonos a gran velocidad como tranvías. Y, casi del mismo modo, con un apartado audiovisual que invita a pararse en cualquier circunstancia y capturar el momento. Aunque preferiblemente hacedlo en un mirador, que algunos seres de tinta no llevan demasiado bien lo de dejarnos disfrutar del entorno. Y mucho menos que les queramos sacar una foto.

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