Pa’ cabezona yo, co
¡Platinéame ésta! – Completismo en videojuegos
14/07/2024 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Quienes estéis al día de nuestras Croquetillas y streamings habréis conocido de cerca mis andadas en Spells & Secrets y Animal Crossing: New Horizons. Y cómo hacía tiempo que me había propuesto conseguir todos los logros e insignias antes de dar por finiquitados ambos títulos. No porque me obsesione especialmente completar al 100% todos los juegos que pasan por mis manos, sino porque me gusta intentarlo cuando lo veo factible. Sin embargo, también habréis vivido mi descenso a la locura tanto en un caso como en otro. Y es que pocas cosas le sientan peor a un juego que alargarlo de forma innecesaria… o ser poco amable con quien intenta sacarlo todo por puro completismo.
Lo primero que me llamó la atención al terminar la historia de Spells & Secrets fue lo mucho que me quedaba por desbloquear. Había tardado unas 21 horas y numerosas vueltas por el castillo, pero todavía faltaban alumnos por rescatar, artefactos que conseguir y hechizos que mejorar. Y todo ello está directamente relacionado con la consecución de logros, de forma que el post game consiste en repetir lo mismo una y otra vez. Así pues, no tardé en calcular las horas que me llevaría obtenerlo todo.
Spells & Secrets es un roguelite en el que deberemos superar cuatro pisos de combates. Un espacio ideal para speedrunners que quieran intentar terminar una vuelta en el menor tiempo posible, pero no tanto para completistas. Y esto se debe a que cada incursión exprimida al máximo nos llevará en torno a una hora y conseguiremos unos 6.400 puntos de experiencia. Mientras que las mejoras pueden llegar a costar 12.000, lo que de cara a los logros se traduce en mucho trabajo.
De modo que haremos todo lo posible para rascar la mayor cantidad posible de experiencia en cada vuelta, pero sabiendo que no será más de la mencionada. Lo que se significa que volveremos al castillo una y otra vez para completar todos los niveles prácticamente de la misma forma y lograr un resultado similar. Repetición que se traslada al alumnado atrapado, donde rescataremos una persona por vuelta y piso, y siendo infinitamente mayor en el primer nivel que en el resto. Y aunque se entiende que será la planta que más repitamos por historia y habilidad, durante el post game esta diferencia seguirá siendo abrumadora. Es decir, que en la mayoría de nuestras vueltas al castillo sólo rescataremos a gente en el primer nivel.

Os faltan vueltas por el castillo
Y el problema es precisamente éste. Lejos de integrar el completismo en el juego a través de su historia, ha quedado relegado a un segundo plano. Lo que obliga a quien quiera conseguirlo todo a volver una y otra y otra vez al interior de la Academia sin más motivación que la obtención de logros. Algo que no tarda en volverse repetitivo o parecer forzado, desmotivando a quien juega vuelta a vuelta. Y podría haberse evitado recompensando con mayor experiencia, pidiendo menor cantidad en las mejoras, reduciendo el alumnado o ampliando la historia, por ejemplo. Todo un mundo de posibilidades que hubieran enriquecido un juego que, por lo demás, atrapa y se disfruta a partes iguales. Y que se hacen especialmente notorias en comparación con otros logros que desbloquearemos de forma más natural.
Algo parecido me ocurre con Animal Crossing: New Horizons. Recuerdo que tras la primera visita de Totakeke a mi isla, Nix me dijo que técnicamente ya me había pasado el juego. A partir de ese momento, lo que quedaba era completar el museo, decorar a mi gusto con todo aquello que consiguiera, comprara o fabricara, y conseguir insignias de Tom Nook. Al principio, éstas estaban relacionadas con mi paso por el juego, que en aquel momento ni siquiera dependía de los horarios de las capturas.
Entraba al juego, recorría la isla saludando a los vecinos, sacudiendo árboles, consiguiendo recetas y vendiendo conchas. Poco a poco fui completando el museo, consultando en una guía cuándo atrapar algunos peces, insectos y especies submarinas, y rezando por que Ladino vendiera arte original. Y antes de darme cuenta estaba revisando el apartado de insignias de Tom Nook para ver cómo de factible sería desbloquearlo todo. En un principio era posible, pero requeriría organizarse. Conseguir 5.000 capturas de cada tipo no parecía nada descabellado, por ejemplo. Y ello me ayudaría a gastar herramientas, que también debería fabricar para otra insignia.
Pronto me di cuenta de que la cantidad de objetos que había que crear, de forma separada a las herramientas, no era moco de pavo. Y casi peor completar tareas diarias para otra insignia. Y yo que pensaba que la pulguivuelta —nombre con el que bauticé mi infructuosa búsqueda de pulgas— era un sufrimiento. Al final, no pude evitar tener la sensación de que conseguir estas insignias era un trabajo tan específico como poco agradecido. Al menos si nuestra única motivación para entrar en el juego era ésta.

¿¿¿HEMOS???
Y a decir verdad no se me ocurre otra razón para continuar la partida a partir de cierto punto. La aleatoriedad de las recetas y de algunas capturas no resulta del todo amable para quien juega. Independientemente de si entramos cada día o de forma casual. Bien es cierto que el menor de los problemas son precisamente las capturas, ya que dependen de horarios y fechas a las que podemos atenernos. Incluso el azar que gira en torno al arte y los fósiles permite mantener la esperanza.
Sin embargo, descubrir recetas nuevas es un imposible. En su mayoría se repetirán tanto que ni siquiera sentiremos la necesidad de entrar a probar suerte. Incluso tratar de intercambiarlas con personas de nuestro entorno acaba en un punto muerto en el que nadie encuentra nada nuevo nunca. Ni para sí ni para otra persona. Lo que deriva poco a poco en dejar el coleccionismo y, por supuesto, el juego. Por suerte, en este sentido, sólo sabremos las recetas que nos faltan si utilizamos una guía, por lo que es algo fácil de ignorar.
No ocurre lo mismo con las insignias, ya que más o menos sabremos en todo momento lo que necesitamos para desbloquear el siguiente nivel. Y si bien esperar a los torneos es cuestión de tiempo, aquellos que requieren 5.000 elementos resultan pesados. No porque no sea algo que cualquiera pueda hacer, sino por el tiempo invertido sin demasiada recompensa. Por la cabezonería de conseguirlo todo, o por el hecho de amortizar el precio del juego.
Algo que se aleja incluso del mero completismo, ya que se convierte en un trabajo tan monótono como poco agradecido. Y que, como ocurre con Spells & Secrets, apena porque podría haberse integrado mejor en el juego. Sobre todo, porque Animal Crossing: New Horizons se adapta al paso del tiempo, introduciendo eventos temáticos acordes a la estación. Pero que, al final, no resultan suficientes para avanzar en su coleccionismo ni invitan a volver una vez se han experimentado una o dos veces. Y sólo con un ajuste en el azar, la cantidad de elementos o la forma de pedirlos, cualquiera que los desbloqueara sentiría la satisfacción de haberlo logrado. Aunque no fuera su intención y simplemente los hubiera conseguido por el mero hecho de jugar.

Hombre, claro, y contigo a corderetas, ¡no te jode!
Al final, todo se trata de cómo enfocar el tiempo de juego en ambos sentidos. Por un lado, durante el desarrollo se debe tener en cuenta la experiencia completa de quien lo vaya a probar. Y ello incluye cómo recompensar su paso por el título más allá de querer presumir de las muchas horas que invierten en él por completismo. Por otro lado, habrá quien juegue hasta donde le resulte agradable y quien se lo tome como un reto personal. Incluso quien simplemente entre de vez en cuando por el mero placer de pasar tiempo en un lugar que le resulta agradable o atractivo. Sea por sus simpáticos personajes, como es el caso de Animal Crossing: New Horizons, o por sus mecánicas, como ocurre en Spells & Secrets.
Por lo pronto, voy a ver si fabrico 30 herramientas más, que sólo me quedan 990 para conseguir la última insignia. También debería hablar con tres vecinos, reventar un globo, tomar un café en El Alpiste y pescar un leucisco para ir recortando las 1.846 tareas. Aunque ahora que lo pienso Totakeke aún tiene que venir 19 veces más a mi isla… así que supongo que de aquí a noviembre habré dado por terminado mi periplo. Rezad por mi salud mental.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

