No voy a escribir una biografía sobre cuándo, por qué y cómo empecé a jugar videojuegos porque no lo considero importante para este artículo. Sólo diré que llevo jugando al World of Warcraft desde 2008 y como MMORPG que es, tuve que tratar con muchas personas a lo largo de mis aventuras por Azeroth. Empecé persiguiendo a mi amiga Romualda (nombre ficticio por privacidad), a la que conocí vagando por el chat de Terra entre aficionados a la música y gente extraña y deslenguada.

Es muy sencillo desaparecer en Internet, al menos en aquella época sin redes sociales y con el único nexo de unión común en un messenger que sólo compartías con tus amigos de tu ciudad y con una minoría selecta de Internet. Al menos yo lo hacía así, siempre le tuve mucho respeto a la red, entraba con mil ojos y sólo compartía cosas personales con personas con las que llevaba hablando bastante tiempo.

Seguir leyendo “Caballerosidad que estrangula”