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Assassin’s Creed Origins: Ubisoft, mujeres y viceversa (parte II)

Hace unos meses, antes de la salida de Assassin’s Creed Origins y tras las principales revelaciones del juego durante el E3, publiqué un artículo en el que criticaba la decisión de Ubisoft de elegir a un protagonista masculino cuando el contexto histórico y la importancia de este personaje pedía claramente que ese papel lo encarnara Amunet, una de las asesinas legendarias que veíamos en el santuario bajo la Villa Auditore en Assassin’s Creed II.
Bien. A raíz de dicho artículo he recibido muchos comentarios reprochándome el haber juzgado algo a lo que no había jugado y asegurándome que si lo hubiera hecho habría recibido un enorme “zasca” por parte de Ubisoft ya que, según estas personas, yo no podía estar más equivocada en mis razonamientos.
Pues bien, ya lo he jugado, y resulta que si antes tenía motivos para decir lo que decía, ahora tengo diez veces más, y aquí vengo a exponerlos con ejemplos incluidos.

Como ya expliqué en el artículo anterior, si nos basamos en el lore no hay por dónde coger a Bayek como protagonista, sobre todo cuando nos situamos en el período histórico donde surgió la figura de la asesina Amunet. Pero venga, olvidémonos incluso del lore, hagamos como que Assassin’s Creed Origins es el primer título de la franquicia y veamos cómo ni siquiera la historia del propio juego es capaz de justificar el protagonismo de Bayek.
Sobra decir que el artículo estará lleno de spoilers, así que si no habéis jugado y no os gusta que os desvelen nada importante, mejor no sigáis leyendo.

 

Empezaré situando un poco a Bayek y a Aya, un matrimonio atormentado por el asesinato del hijo que ambos tienen en común. La venganza es lo que mueve los actos de ambos y lo más importante para ellos durante el año que siguió a la desgracia. Cada uno tomó un camino distinto y, mientras Bayek buscó a los culpables por su cuenta, Aya apuntó más alto y logró granjearse la confianza de la mismísima Cleopatra, futura faraona de Egipto al comienzo del juego.
Aquí ya vemos la primera incoherencia en la historia, que toma como secundaria a un personaje (Aya) que está en el centro de todas las cosas importantes que están sucediendo en Egipto. Es más, Cleopatra le entrega a ella la mítica hoja del asesino (la primera que existió) para que mate con ella a la Serpiente, y de pronto vemos que Aya le da la hoja a Bayek sin justificación alguna, simplemente porque sí. Así que la futura reina le entrega a Aya, una asesina a su servicio que le es totalmente fiel, un objeto legendario para que cumpla una misión ¿y me tiene que parecer lógico que Aya se lo entregue a su marido y además deje que él sea quien haga dicha misión así, sin más? ¿Hola, Ubisoft, me dices dónde está el sentido de todo esto?

Pero ahí no queda todo, porque Cleopatra decide nombrar a Bayek el “protector de la faraona de Egipto”. Y algunos dirán: “claro, porque él es el último medjay”, que es la única justificación que se me ha ocurrido a mí para este despropósito, pero que está cogida con pinzas si pensamos que los medjay dejaron de existir muchos años antes del período en el que está ambientado el juego. Vale, acepto que Ubisoft se haya tomado esta licencia porque de alguna manera tenía que darle peso al pobre Bayek, pero es que ni así se consigue que su protagonismo se sostenga cuando lo ponemos junto a Aya, una mujer con las mismas habilidades, el triple de contactos y el doble de carisma.

No me malinterpretéis, no estoy diciendo que Bayek como personaje no tenga potencial. La verdad es que me ha gustado la relación que tiene con Aya y creo que como secundario me habría encantado ya que no deja de ser alguien muy importante para ella, incluso habría pasado por el aro del protagonismo compartido, como fue el caso de Syndicate (aunque aquí encaje menos), pero no, Ubisoft no sólo ha relegado a Aya a un segundo plano, sino que no deja de apartarla una y otra vez de la acción de las maneras más injustificadas y penosas posibles.

Un ejemplo de esto es la escena en la que están reunidos con Cleopatra y un tipo (que no recuerdo cómo se llama) le pide a Bayek que mate a unos sacerdotes de Anubis. La respuesta de Aya es: “Mi espada es igual de buena”, a lo que Bayek le responde: “No, Aya, déjame”. Y hala, ya está. Para qué esforzarse más, ¿no? ¿Quién va a cuestionarse el protagonismo de un señor en este juego cuando todo el mundo sabe que el 80% de los jugadores mundiales son señores?

Otro maravilloso ejemplo que tenemos es cuando Venator aparece para matar a Cleopatra, aunque primero haré mención a que anteriormente a esto Aya estuvo fuera un tiempo “defendiendo los mares”, cosa a la que tampoco veo mucho sentido. ¿Cleopatra mandaría a su defensora y asesina más capaz a luchar al mar donde no puede protegerla? Más bien parece que a Ubisoft no se le ocurría otra manera de quitarla de en medio y meter de paso algún que otro combate naval, pero volvamos a lo que decía: el ejemplo.
Cuando aparece Venator, Aya es la que salva a Cleopatra de la flecha que intenta matarla, la que se lleva toda la atención en la escena, cuando de pronto la cámara cambia a Bayek y lo manejamos a él (porque patata). Momentos después oímos el siguiente diálogo:

Apolodoro: ¡Aya, me han herido! ¡Protege tú a la reina!
Aya: ¡Ya voy!
Bayek: Déjamelo a mí, amor.

De nuevo tenemos al brillante caballero de armadura dorada apartando educadamente a su mujer para luchar. A Aya la vemos otra vez en un segundo plano, como una mera asistencia. Y duele ver esto. Mucho. Duele que un personaje con tanta fuerza sea apartado de manera tan antinatural porque ni la historia ni el juego saben cómo justificarlo. Aya es el personaje con más fuerza, la que está más capacitada y entregada a la causa, incluso el propio juego así lo expone una y otra vez, y una y otra vez ese protagonismo se le arrebata sin que se nos dé ninguna explicación.

Sinceramente, estoy convencida de que la compañía era plenamente consciente de lo que estaba haciendo, y ni siquiera así ha conseguido hacerlo bien. No me vale manejar a Aya en una misión cuando lo que tenemos que hacer es encender un jodido faro, oyendo antes los comentarios de César dudando de ella porque es mujer. No me vale que después de la traición de Cleopatra metan con calzador un discurso de Bayek sobre que “nos la han metido doblada, pero no pasa nada, el dolor nos ha unido y ahora lucharemos por el pueblo”  porque no saben ya cómo decirnos que él es importante. Sí, él, ¡él!, MIRAD, ¿VEIS COMO ES IMPORTANTE? ¿HABÉIS VISTO QUÉ COSAS MÁS SABIAS DICE?

Y por último viene lo que, imagino, es el famoso “zasca” del que tanto me advirtieron: el final. Un final que no se sostiene ni pegándolo con Loctite en el que tomamos brevemente el papel de Aya para matar a los dos grandes villanos de la historia: Septimus y César. Después, en una carta a Bayek, ella le revela que a partir de ahora se llamará Amunet, y claro, imagino que ahí es cuando uno tiene que morirse del infarto porque OH DIOS MÍO, AMUNET HA ESTADO EN EL JUEGO TODO ESTE TIEMPO. Sí que ha estado, sí, siendo ninguneada, apartada y desprestigiada como personaje, siendo una sombra de su marido cuando lo tenía TODO para ser mil veces lo que él era. Ella es el verdadero inicio de la orden, la verdadera fuerza del juego, y ese pobre final (con el que supongo que intentaron darle a Aya la importancia que merecía) sólo consigue poner de manifiesto una vez más lo que podría haber sido y no fue por culpa del miedo. Porque, dejad de engañaros, lo que ha llevado a Ubisoft a elegir a Bayek como protagonista no tiene nada que ver con la historia de la saga, sino con el miedo a perder ventas.

Algunos me diréis que es normal, que qué compañía se arriesgaría después de que la saga haya estado de capa caída los últimos años, pero no es excusa. ¿En serio creéis que, siendo un buen juego, las ventas caerían en picado por poner a una protagonista que de verdad encaja con la historia y el lore? ¿Algo que le da más calidad y coherencia al juego lo habría hecho menos vendible? Puede que para ese sector del público compuesto por señoros con la cabeza llena de serrín sí habría sido el caso, pero hay muchísimos más jugadores que habríamos agradecido enormemente tener a un personaje como Aya de protagonista. Así que si vais a venir a soltarme otra vez el rollo de que no querían perder dinero por poner a una protagonista mujer, hacedme un favor y ahorráoslo porque ese argumento me habría valido hace diez años, pero no ahora, cuando otras compañías triunfan con protagonistas femeninas y cuando se está sacrificando la propia lógica y el lore de la saga para contentar a los mismos neandertales de siempre. Ojalá se nos metiera en la cabeza de una vez que seguir intentando agradar a ese sector del público es ir hacia atrás, estancarse y, en definitiva, ignorar al resto de jugadores que pedimos un cambio de una vez por todas.

Lo siento, pero lo que ha hecho Assassin’s Creed Origins con Amunet no está bien, y mientras las compañías sigan haciendo estas cosas y yo tenga voz y un espacio para reivindicarlas voy a seguir haciéndolo, porque no, que sea “lo normal” no me vale. Ya está bien de agarrarse a esa excusa para todo y conformarse siempre con lo mismo. Puede que por ahora este tipo de comportamientos en la industria sigan siendo “lo normal”, pero todo es normal hasta que a lo diferente se le da la visibilidad necesaria, y aunque aún nos queda mucho en ese sentido, quiero creer que vamos por el camino correcto.

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