Assassin’s Creed: Origins es el nuevo título de esta gran saga de Ubisoft. Tras dos entregas bastante flojas, esta desarrolladora decidió dedicarle más tiempo a su nuevo proyecto para que no decepcionara  y, desde mi temprano punto de vista (temprano por las pocas horas que le he podido dedicar por ahora), ha funcionado.

Yo no soy una fiel admiradora de la saga Assassin’s Creed. No tengo reparos en admitirlo. El primero al que jugué fue a Assassin’s Creed Unity, del que dicen tiene el argumento más flojo. A mí, sin embargo, me importó bastante poco (por no decir nada) la trama del juego. Yo estaba ahí por una razón y sólo una: la ciudad de París durante Revolución Francesa. Bueno, quizás la presencia de Napoleón también ayudó. El caso es que la idea de poder subir por los muros de la catedral de Notre Dame o entrar en Versalles resultaba más que apetecible. Pero, ¿qué tiene esto que ver, cuando estamos hablando de Origins? La razón por la que he comprado el juego. El argumento me es, igual que en los anteriores, bastante indiferente. Habiendo jugado a Unity y Syndicate, teniendo esas tramas tan insulsas, decidí no ver ni un solo tráiler de Origins. Tampoco me interesaba. Con saber que está ambientado en el Egipto de Cleopatra y Julio César, fue más que suficiente para decidir comprarlo.

Como he dicho, Assassin’s Creed: Origins está ambientado en el Egipto de Cleopatra y Julio César. ¿Quiénes eran estos personajes? Bueno, considero que, a poco que sepas de historia, conoces los datos más básicos de sus vidas, gracias sobre todo a la industria cinematográfica. De todas formas, considero que una pequeña introducción histórica no vendrá mal para entender mejor la ambientación.

Tenemos, por un lado, Egipto, gobernado por la dinastía de los Ptolomeos, instaurada tras la conquista del reino por Alejandro Magno en el siglo IV a.C. Esta nueva dinastía, cuyo nombre proviene de uno de los generales más cercanos al Gran Alejandro, Ptolomeo, es de origen, rasgos y cultura griega. La entrada de la cultura griega en Egipto hizo que se entremezclasen aspectos de ambas civilizaciones, como algunas costumbres o algunos dioses (por ejemplo, el dios Serapis). Asimismo, uno de los rasgos más característicos de la cultura griega es su tendencia al mar: por ello, se fundó una nueva capital, Alejandría, que daba directamente al Mar Mediterráneo (las capitales anteriores, como Menfis o Tebas, siempre estaban en el interior). Alejandría se convirtió en el centro cultural y comercial más importante del Mediterráneo, así como uno de los centros urbanos más grandes del mundo conocido. Gobernando esta tierra tenemos a Ptolomeo y Cleopatra, hermanos y consortes (no tengo claro si este último dato se ve o no reflejado en el juego). El conflicto estalla entre ellos cuando Cleopatra quiere gobernar en solitario y su hermano la depone. Para solventar el conflicto, se pide el apoyo de Roma (craso error) y es entonces cuando Julio César hace su aparición en Egipto.

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Desde aquí podemos ver Alejandría

Por otro lado, tenemos Roma, en los últimos años de la República (el Imperio se instaura en el 27 a.C. y el juego se sitúa en el 49 a.C.). Roma tiene el ejército más poderoso y se encuentra en un momento de plena expansión, con la reciente conquista de la Galia por parte de Julio César (para que sirva de referencia, la Península Ibérica había sido conquistada, no en su totalidad, casi 200 años antes, durante las guerras entre Roma y Cartago). Julio César no fue nunca emperador, como suele tenderse a pensar, sino que fue general, triunviro (el triunvirato era una forma alternativa de gobierno en la que el poder recaía en tres militares con la misma autoridad) y dictador. En este momento, Roma se encuentra en plena Guerra Civil entre César y Pompeyo, cuyo desenlace propiciará la entrada de César en Egipto. Podría seguir hablando sobre los contextos históricos de Roma y Egipto, pero creo que terminaríais cansándoos y que no es necesario entrar más (al menos, en este artículo).

En el juego probablemente viviremos acontecimientos como la alianza entre César y Cleopatra, su tórrido romance y, quizás, con un poco de suerte, su amargo desenlace y la entrada en escena de Marco Antonio (digo lo de la suerte no porque me guste la tragedia, que también, sino porque el romance de Marco Antonio y Cleopatra es aún mejor que el que tiene con Julio César). Viviremos también otra serie de acontecimiento históricos que no mencionaré para mantener el elemento sorpresa (uno de ellos, para mí, será especialmente duro de ver). Dudo mucho, sin embargo, que lleguemos a ver cómo Egipto cae definitivamente en manos romanas, ya que eso ocurre con la muerte de Cleopatra, casi 20 años después del inicio del juego. Pero quién sabe; Ubisoft puede sorprendernos.

Como he mencionado, el juego se sitúa en Egipto. Por lo que he podido ver, el mapa del juego es amplísimo, pudiendo movernos por localizaciones como Siwa, donde comienza el juego, Alejandría, MenfisGuiza, donde veremos las famosas Pirámides y la Esfinge. Por ahora, yo he estado en Siwa y en las afueras de Alejandría y debo decir que la ambientación no decepciona. Nos encontramos numerosos templos, tanto en ruinas como en pie (hay que entender que la cultura egipcia puede datarse casi en el 3000 a.C., por lo que es normal que haya ruinas), y lo que más me ha sorprendido, en el mejor de los sentidos, es que se mantenga la policromía en sus muros. No me he parado a ver si la escritura jeroglífica tiene o no sentido (por un lado, porque sólo soy capaz de descifrar los cartuchos donde están escritos los nombres de los faraones y, por otro, porque no recuerdo dónde tengo mi diccionario de escritura jeroglífica) pero, como parece que el tema histórico está bastante trabajado, no me sorprendería encontrar mensajes ocultos (para el que sea capaz de leerlos).

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El mejor momento para mí, por ahora, ha sido ver las pirámides. Estaba yo tranquilamente navegando por el Lago Mareotis, cerca de Alejandría y, de repente, me veo a lo lejos dos de las tres pirámides. Sabía que tarde o temprano me las iba a encontrar, pero no esperaba que fuera tan pronto. Una grata sorpresa.

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Por la geografía de Egipto nos encontramos escenarios muy coloridos, donde se mezclan los tonos ocres y terrosos del desierto y los verdes de la vegetación alrededor del Nilo. Por esta estética tan llamativa es de agradecer que se haya incluido en el juego un Modo Foto para poder crear instantáneas de las maravillas que encontremos.

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En cuanto al argumento, no veo demasiada originalidad. Para evitar spoilers, sólo diré que la venganza, como en entregas anteriores, parece que será el móvil que mueva a Bayek, el protagonista de la historia. Tenemos, además, un arco argumental en el presente, lo que a mí siempre me ha parecido lo más aburrido de la saga, que parece estar relacionado de algún modo con la película que se estrenó el año pasado. No puedo confirmar esto último puesto que estuve apenas 5 minutos en el presente.

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Estos son Bayek y Senu, su águila, de la que hablaré más adelante

El juego comienza en Siwa, lugar de residencia de Bayek, y con la llegada de Ptolomeo al lugar. Es simbólico que comience en Siwa ya que fue allí donde, casi 300 años antes, un oráculo le dijo a Alejandro Magno que era hijo de Amón y el legítimo faraón de Egipto, lo que provocó que se instaurara, a su muerte, la dinastía ptolemaica.

Los núcleos urbanos de Egipto se desarrollan siempre alrededor del Nilo, con lo que la navegación es un punto importante en el juego. Siempre hay barcas en ambas orillas del Nilo (cuidado con ellas, que se pueden hundir) y, si lo prefieres, también puedes atravesar el río a nado, algo no muy recomendable teniendo en cuenta la presencia de cocodrilos hambrientos.

Uno de los aspectos que más me ha gustado del juego ha sido su fauna. A mí me encantan los animales y cuando me introduzco en un juego nuevo siempre me voy fijando en toda la vida salvaje que encuentro. En el caso de Assassin’s Creed Origins me he encontrado con numerosos animales, perros, gatos, un toro… Creo haber oído que se podría interactuar con ellos, pero, si es así, yo no lo he conseguido. Asimismo, debido a la inmensidad del mapa, podemos montar en camello para que nos sea más cómodo trasladarnos de un lugar a otro.

Sin embargo, el águila de Bayek, Senu, es el más importante, no sólo por la belleza del ave, sino porque tenemos la oportunidad de controlarlo. Si ver templos egipcios o las pirámides es impresionante, imaginad cómo es verlos desde el cielo. Además, te ayuda en las misiones, marcando los enemigos, encontrando los objetivos e, incluso, atacando a los soldados.

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Podemos decir, pues, que Assassin’s Creed es un juego visualmente muy atractivo que lleva consigo todo el misticismo que rodea a la civilización egipcia. Por ello, si os gustan los amplios mapas, con bellísimas localizaciones y os interesa el mundo egipcio y su cultura, yo os recomiendo jugar. Yo, sin duda, continuaré.

Nota: Todas las imágenes están hechas por mí gracias al Modo Foto.

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