Si bien el género slasher no es mi favorito dentro del terror, tampoco le hago ningún asco. Es más, no son pocas las películas y sagas que he disfrutado entre risas y palomitas, gritando a la pantalla por la falta de talento de las víctimas. Incluso aplaudiendo, entre asqueada y emocionada, una muerte especialmente violenta. No tanto por que la víctima lo mereciese, que a veces también, sino por la originalidad de la misma. Así pues, cuando vi pasar The Texas Chain Saw Massacre ante mis ojos, no pude resistirme a probarlo.
En este juego de los creadores de Friday the 13th, basado en la película La matanza de Texas, cuatro víctimas tratarán de escapar de las garras de tres miembros de la familia Slaughter. Y todos estos roles serán interpretados por personas de todo el mundo, dado que estamos ante un juego 100% online. Además, cuenta con juego cruzado entre las distintas plataformas, aunque podremos deshabilitarlo si no nos interesa. Este título de terror multijugador asimétrico sigue la misma dinámica que Dead by Daylight, pero añadiendo algunos cambios.
Cada vez que iniciemos The Texas Chain Saw Massacre veremos una cinemática, que podremos saltar en cualquier momento, donde nos pondrán al tanto de la historia. Ésta es sólo una mera forma de dar base al juego, ya que luego las partidas no aportarán más a la misma. Es decir, el resultado no mostrará más cinemáticas que a Leatherface jugando con la motosierra. Pero sirve para introducir a quienes no conocen la saga y, de paso, favorecer la inmersión.
Así, nos cuentan cómo en abril de 1973 María Flores desaparece sin dejar rastro. La falta de pruebas hace que la investigación se paralice y Ana, la hermana pequeña de María, junto a un grupo de amistades decide ir en su búsqueda. Sin embargo, lo que encontrarán será peor de lo que jamás podrían imaginar. Y no tardaremos en descubrirlo también, sea en el papel de víctima o sea en el papel de familia.
Como víctimas, deberemos encontrar el equilibrio entre evitar que nos pillen, intentando hacer el menor ruido posible, y salir del lugar cuanto antes. Sin embargo, esto no siempre será sencillo, debiendo priorizar lo uno o lo otro según las circunstancias. De hecho, The Texas Chain Saw Massacre parece tener intención de fomentar el sigilo, pero no tardaremos en descubrir que a veces es mejor salir por patas sin mirar atrás. Y es que el equilibrio entre ambos equipos no existe, resultando muy difícil escapar.
Comenzaremos cada partida en el sótano independientemente del mapa, ya que hay tres —la gasolinera, el matadero y la casa familiar— en sus versiones tanto de día como de noche. Y dado que nos habrán colgado con los brazos sobre la cabeza, lo primero será liberarnos. Tan pronto como nos recompongamos, deberemos comenzar a recorrer el escenario en busca de herramientas que nos allanen el camino y alguna salida. No sin prestar atención a posibles escondites o atajos por si algún miembro de la familia se acerca o nos persigue.
Desde el inicio se nos advierte de que nos han maltratado y mutilado, por lo que nuestro personaje se moverá con dificultad e irá perdiendo sangre lentamente. Razón por la que no podemos correr demasiado ni mucho tiempo. Además de por el ruido que harán nuestros pasos si nos encontramos cerca de la familia, ya que Leatherface también comenzará la partida en el sótano.
Y dado que sólo podemos llevar dos objetos a la vez, tendremos que escoger bien qué necesitamos según las circunstancias. Encontraremos distribuidos por el mapa medicamentos para curarnos, ganzúas para escapar y huesos afilados para defendernos. Esta última será la única forma de enfrentarnos a los miembros de la familia, permitiéndonos ganar unos segundos de ventaja si nos atrapan. Otra función de los huesos afilados, quizás más interesante, será la de desactivar las trampas distribuidas por el lugar para alertar de nuestra posición.
Salir del sótano sólo nos acercará a nuestra posible salvación, ya que todavía tendremos que escapar del lugar. Para ello, deberemos encontrar la manera según el mapa, sea interactuando con la válvula a presión, la batería de un coche o una caja de fusibles. Ello con el resto de miembros de la familia tratando de darnos caza, aunque si las cosas se ponen feas, tendremos una serie de accesos que nos devolverán al sótano. Daremos un paso atrás para ganar algo de espacio y poder seguir avanzando.
Sin embargo, cuanto más tardemos en escapar más difícil se pondrá el asunto, debido a la presencia del abuelo. Este personaje no jugable revelará nuestra ubicación si nos movemos mientras grita. Cosa que ocurrirá cada vez más a menudo conforme los miembros de la familia lo alimenten con sangre. Y al llegar al máximo nivel nos verán incluso permaneciendo inmóviles.
Como familiares nos tocará atrapar y asesinar a las víctimas que intentan escapar. Así, trataremos de dificultar su huida o favorecer la persecución, pudiendo colocar trampas, envenenar medicamentos, electrificar puertas o bloquearlas. Sin olvidarnos de recoger sangre y proporcionársela al abuelo.
Por su parte, la presencia de Leatherface será obligatoria para iniciar la partida. Y mientras éste comenzará en el sótano con las víctimas, el resto de miembros lo hará en el exterior. Lo ideal es que Leatherface obstaculice tanto como sea posible la salida de las víctimas, dando tiempo a los demás familiares para subir de nivel al abuelo y preparar el terreno. Aunque nada les impide bajar al sótano y hacerse cargo por su cuenta.
En el momento en que un familiar alcanza a una víctima, la sentencia suele estar dictada. Y la balanza tiende a inclinarse en favor de los miembros de la familia debido a su brutalidad. Los supervivientes pueden tratar de enfrentarse o defenderse, pero ello no garantizará que salgan con vida. Puede que consigan noquear unos instantes a quien les persigue, pero arriesgándose a recibir un daño considerable. Y esto puede significar desmayarse por la pérdida de sangre si no se encuentran a tiempo alguna curación. A veces vale más la pena intentar correr, utilizar atajos o cerrar puertas durante una persecución.
En cualquier caso, la comunicación vía chat o vía oral puede facilitarnos mucho las cosas. Familiares y víctimas pueden utilizar el chat para alertar al resto del equipo sobre la posición de sus contrincantes o el estado de ciertos elementos. Por ejemplo, una víctima puede advertir sobre la puerta empleada para escapar, o un familiar de dónde se encuentra la última persona en pie.
Al finalizar cada partida obtendremos experiencia que nos hará subir de nivel en el juego y conseguir puntos para invertir en los árboles de habilidades de los diferentes personajes. En ellos, deberemos escoger tanto a quién queremos subir de nivel, hasta un máximo de 10, como qué rama fomentar. Y podremos redistribuir los puntos si queremos probar diferentes modos de juego hasta dar con el que más se adapte al nuestro.
Tendremos hasta diez personajes elegibles, cinco víctimas y cinco familiares. Y cada personaje cuenta con una habilidad única, así como una serie de valores predeterminados con sus fortalezas y debilidades. Están divididos en Brutalidad, Extraer sangre y Resistencia en el caso de la familia, y Corpulencia, Resistencia, Fuerza, Destreza y Sigilo en el caso de las víctimas. Y dado que no se podrán repetir personajes en una partida, lo ideal será compensar las carencias de unos con puntos fuertes de otros. También podremos cambiar su indumentaria desbloqueando estéticas conforme los utilicemos.
Donde The Texas Chain Saw Massacre hace honor a aquello de vivir la masacre de Texas en nuestra piel es en lo desequilibradas que parecen estar las partidas. Si bien es cierto que pude observar cómo otros miembros de mi equipo lograban escapar, no suele ser la norma. Lo habitual es que la familia consiga dar caza y aniquilar a todas las víctimas tarde o temprano. Especialmente si se comunican y consiguen encerrarlas entre varios.
Los escenarios son bastante grandes, para bien y para mal. Esto se traduce en que perderse es habitual, sobre todo antes de aprendernos los mapas, aunque también hacen que desperdigarse sea más fácil. Razón por la cual parece que los equipos de víctimas suelen optar más por aquello de “tonto el último” que por la cooperación. Sumándole, además, el hecho de que no son pocas las cosas con las que haremos ruido. O la propia figura del abuelo. Cierto es que podemos utilizar este ruido para llamar la atención de la familia y jugar al despiste, o tratar de incapacitar al abuelo, pero no deja de ser frustrante. Y peligroso.
Otra cosa que llama la atención en el mal sentido es el emparejamiento. Tendremos la opción de unirnos a una partida rápida, si no nos importa el rol, o escoger entre víctimas o familia. Esto dará paso a una sala de espera en la que irá apareciendo gente de cualquier nivel. Lo que significa que no será rara la partida con personas de niveles tan dispares como 5 y 57. Esta diferencia supone un pequeño obstáculo a la hora de aprender a jugar, al menos durante las primeras partidas.
The Texas Chain Saw Massacre es un juego interesante, pero que sólo parece disfrutarse en sesiones con amistades. Sobre todo a la hora de crear un equipo de víctimas. Los obstáculos a los que deben enfrentarse los diferentes grupos no parecen equilibrados, y escapar en solitario parece más una cuestión de suerte que de habilidad. O de aprenderse los mapas y priorizar la velocidad al sigilo.
La falta de pulido le pasa factura. Algo que notaremos desde el inicio al encontrar fragmentos de texto sin traducir tanto en el vídeo introductorio como en las fichas de personajes. Eso sí, encontraremos al equipo de traducción acreditado en el apartado correspondiente. Y esta falta de pulido es una verdadera pena, porque se trata de un título con mucho potencial.
Las partidas consiguen mantener la tensión en todo momento, desde el sigilo de los primeros minutos hasta el sprint final cuando nos vemos libres. Además la violencia de las muertes no deja indiferente y la sensación de peligro constante nos hará prestar atención a cualquier sonido y movimiento. Claro que quizás la intención desde el principio era hacernos sentir la experiencia de víctima de la masacre al completo, en cuyo caso no podrían haberlo hecho mejor.
