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Análisis de Brothers: A Tale of Two Sons Remake

Captura de pantalla de Brothers: A Tale of Two Sons Remake. Hermanos abrazándose.

Cuando se anuncia una edición remake o remastered de algún videojuego no es raro pensar en dos cosas: cuánto hace que salió el original y qué cambios se harán. Y es que si bien hay juegos que necesitan más de un retoque para actualizarse, otros sólo piden un lavado de cara. Tal es el caso de Brothers: A Tale of Two Sons Remake, que ya era bonito en su origen, pero ahora brilla como debe.

Como forma de celebrar el décimo aniversario del título, este remake nos permite revivir la historia de Naia y Naiee con la novedad de poder compartir la experiencia. Estos hermanos han sufrido recientemente la pérdida de su madre y, por si fuera poco, la vida de su padre pende de un hilo. Por suerte, está en sus jóvenes manos encontrar el remedio para salvarlo, aunque ello les obligará a alejarse de su hogar y rezar por llegar a tiempo.

Como habréis podido imaginar, algo que deberemos tener en cuenta si es nuestra primera vez es que la historia de estos hermanos está marcada por la tragedia. Ocurrirán y veremos cosas que pueden afectar a personas especialmente sensibles y no está de más echar un vistazo a las advertencias de contenido por si acaso. Entre ellas encontraremos la pérdida de seres queridos, suicidio, sangre, desmembramientos y arañas.

Otro tema importante es que Brothers: A Tale of Two Sons Remake nos avisa de que, si bien permite el juego cooperativo, es una experiencia pensada para una sola persona. Y aunque puede parecer algo poco relevante, la realidad es que su jugabilidad tiene un porqué. Por suerte, su corta duración permite que probemos de ambas formas y saquemos nuestras propias conclusiones. Así, si jugamos en solitario, manejaremos a ambos hermanos a la vez igual que antes, y si nos juntamos con otra persona de forma local, cada cual controlará a uno. De igual modo, aunque podemos jugar con ratón y teclado, es recomendable hacerlo con mando.

Se trata de un título sencillo, en el que nos guiarán sin apenas darnos cuenta, y sabremos en todo momento lo que debemos hacer o hacia dónde ir. Esto se traslada a las cinemáticas, en las que, sin subtítulos ni conocer el idioma de los personajes, comprenderemos todo a la perfección. Las únicas indicaciones que recibiremos serán al inicio, a modo de tutorial, para saber cómo mover a ambos hermanos y la cámara. Y no hará falta más. Además, el hermano mayor indicará la dirección a seguir en caso de ser necesario.

Si bien al principio puede resultar raro dividir la atención y el control entre dos personajes prácticamente al unísono, la verdad es que no tardaremos en hacernos a ello. Tanto que ceder el control de un hermano a otra persona cambia la experiencia a muchos niveles. Aunque, por supuesto, la resolución de algunos puzles y situaciones puede resultar algo torpe cuando jugamos en solitario.

Por suerte, la función de autoguardado será nuestra aliada, permitiéndonos repetir desde un punto cercano aquellas secuencias que se nos puedan atascar. Cosa que no ocurrirá demasiado a menudo, ya que Brothers: A Tale of Two Sons Remake no se caracteriza por ser difícil o frustrante siquiera. Más bien al contrario, mecánicas y obstáculos están bastante bien equilibrados.

Esto no significa que vaya a ser un camino de rosas, ya que deberemos observar el entorno para saber cómo afrontar determinadas zonas, puzles o encuentros contra enemigos. Ello sabiendo que ambos hermanos tienen su función en la aventura, con sus fortalezas y debilidades. Así, por ejemplo, pasaremos a través de los barrotes de una verja con el hermano pequeño. O aprovecharemos la fuerza del mayor para interactuar con palancas. Y donde quizás pongamos a prueba nuestra paciencia será a la hora de mover un elemento grande y pesado con ambos personajes. Especialmente a la hora de sortear obstáculos.

En cualquier caso, la jugabilidad nunca fue mala y poco o nada había que pulir en Brothers: A Tale of Two Sons Remake. Donde realmente brilla esta versión es en el apartado audiovisual, en especial en lo que a estética se refiere. Quienes tengan en mente el original, sabrán que tampoco era terrible. Sin embargo, no se puede negar que su nueva estética no sólo le sienta como un guante, sino que además permite que disfrutemos aún más nuestro paso por el juego.

Ya no es sólo la forma en que se han pulido los rasgos y vestiduras de los personajes, aportando realismo. Es cómo se han cuidado los detalles tanto en estos como en los escenarios. Además, a menudo podremos desviarnos ligeramente del camino para interactuar con algunos elementos, por lo que esta nueva estética invita a explorar cada rincón. De igual modo que los bancos repartidos por todo el mapa permiten que nos paremos unos instantes. No tanto por el ajetreo de la aventura sino por el mero hecho de observar el entorno o el comportamiento de los hermanos al hacerlo.

Más desapercibido pasa el apartado sonoro. No es que llegue a sentirse pobre o vacío ni mucho menos, pero sí es cierto que no destaca tanto en comparación. En cualquier caso, es capaz de transmitir a la perfección la carga emocional de cada situación. Y dado que estamos ante un juego especialmente emotivo, es recomendable tener a mano una caja de pañuelos. Y algún que otro vídeo de animalitos graciosos.

Brothers: A Tale of Two Sons Remake es un buen ejemplo de que a veces lo único que necesita un juego es un buen lavado de cara. Y es que si bien es cierto que 10 años ahora mismo no son tantos, hablando de videojuegos lanzados en este periodo, no se puede negar que ahora brilla como merece. Una forma renovada de volver a la historia para quienes ya se asomaron en su momento. Y una joya por descubrir para quienes todavía no hubieran tenido la oportunidad.

Además, su corta duración de apenas 3 o 4 horas, según lo que nos paremos, facilitan volver al juego aunque ya conozcamos el desenlace. Sea para desbloquear logros o descubrir secretos, para comprobar cómo actúa cada hermano con un mismo elemento, o por el mero placer de volver a jugar. La única pega que le puedo sacar al título es que no nos permita hacer que interactúen más entre ellos. Porque si algo tengo claro es que poco se abrazan para todo lo que les pasa. Es más, ojalá poder traspasar la pantalla y protegerlos.

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