No os voy a engañar. Si alguna vez un juego de la saga Yars ha pasado por mis manos, no lo recuerdo. Es bastante probable, pero no debí invertir el tiempo suficiente como para que se grabara en mi memoria. Sin embargo, la presentación de Yars Rising fue todo lo que necesité para saber que quería jugarlo. Lo sé, lo sé, no hay que juzgar un libro por su portada ni un videojuego por su tráiler, pero la verdad es que no me arrepiento de nada. Además, ya sabéis que tengo un máster en llegar tarde a las sagas y saborearlas como si llevara toda una vida con ellas.
Yars Rising nos pone en la piel de Emi Kimura, una joven hacker que intentará colarse en la empresa en la que trabaja para robar unos datos. Total, ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿Que nos despidan? Ya ves tú, ni que fuera el trabajo de nuestros sueños. Por desgracia, las cosas no salen como esperaba y, antes de darnos cuenta, estaremos huyendo del lugar. Y no sólo eso, sino que acabaremos en medio de un drama intergaláctico en el que nuestra vida no será lo único que peligre. Aunque quizás la marca de nuestra muñeca debería habernos dado una pista sobre lo que estaba por venir.
Sin embargo, no será hasta que interactuemos con un terminal de QoTech que no descubriremos que tenemos una serie de habilidades especiales. Habilidades que nos vendrán de perlas para movernos por la corporación, pulir nuestras destrezas de hacker y defendernos de nuestros adversarios. Y es que estamos en una aventura de acción y exploración en 2D donde tendremos que volver sobre nuestros pasos para avanzar. O por el mero placer de desbloquear todos los terminales y descubrir cuánto podemos mejorar.
A lo largo de la partida, encontraremos varios tipos de terminales. Por un lado, aquellos que nos permitirán abrir puertas y conseguir mejoras para aumentar nuestra salud o incrementar el daño o velocidad de nuestro disparo. Por otro lado, los que nos permiten desbloquear habilidades únicas con las que avanzaremos en la trama, al poder alcanzar zonas que antes nos resultaban imposibles. Y si bien estas últimas se aplicarán automática y permanentemente, no ocurrirá lo mismo con las mejoras. Ahí deberemos usar la cabeza y gestionar bien lo que queremos activar.
Esto se debe a que dispondremos de una cuadrícula con la forma del tatuaje de Emi en la que deberemos ir colocando las mejoras. Y cada mejora tendrá una forma, por lo que nos tocará decidir qué nos interesa equiparnos en cada caso. Por ejemplo, si vamos a afrontar una zona especialmente complicada, quizás nos interese aumentar nuestra salud. Mientras que si vamos a enfrentarnos a un jefe, puede que queramos priorizar el daño y velocidad de nuestros disparos. Y lo mismo ocurre con las mejoras de nuestras habilidades especiales y de hackeo.
Y es que el hackeo consistirá en un minijuego tributo a Yars Revenge, de Atari 2600, que no siempre resultará fácil. Así que tener a mano piezas que mejoren nuestra velocidad o disparo podría marcar la diferencia. En sí mismos, estos minijuegos no siempre serán complicados, pero bien es cierto que algunos se las traen. A menudo consistirán en acumular energía y acertar un disparo, pero irán acompañados de misiles y otros obstáculos que no nos lo pondrán fácil. Además de disponer de un tiempo limitado para superar el nivel. Y fallar hará que el terminal nos dé una pequeña descarga, quitándonos algo de vida con cada fracaso.
Por suerte, la gente de WayForward ha incluido la opción de activar un modo de invencibilidad para estos minijuegos que nos facilitarán un poco las cosas. Y si fallamos a menudo, será el propio juego el que nos pregunte si queremos activarlo. No me preguntéis cómo lo descubrí. Eso sí, esta invulnerabilidad no se aplicará fuera de los terminales de hackeo. De hecho, Yars Rising no cuenta con modos de dificultad, aunque para vuestra tranquilidad os diré que ofrece una experiencia equilibrada.
Los enemigos y plataformas que se cruzarán en nuestro camino no supondrán un dolor, a no ser que nos despistemos o entremos en modo berserker. Donde sí se complicará la cosa será en los combates contra jefes. Aquí tendremos que observar bien los movimientos del adversario y controlar los propios. Saber cuándo atacar, cuándo huir, y qué mejoras llevar equipadas será clave para superar el enfrentamiento. Y, en cualquier caso, asumir que es probable que tengamos que repetir el encuentro más de una vez, porque no nos van a regalar el combate.
Además, si bien Yars Rising irá asegurando nuestro progreso cada poco tiempo, descubriremos una buena cantidad de terminales de guardado manual en el mapa. Y dado que servirán como puntos de aparición, han considerado oportuno colocar algunos cerca de cada jefe. Así que no quiero ver a nadie empecinado en superar un combate a costa de sus ojos, manitas u horas de sueño. Atascarse, dejarlo y volver en otro momento con la cabeza más despejada puede ahorrarnos el disgusto de lanzar un mando contra la pantalla. O una consola por la ventana.
Estos terminales también nos curarán, aunque no nos devolverán la energía necesaria para utilizar algunas habilidades. Esto lo conseguiremos, junto a esferas curativas, al destruir elementos del mapa y derrotar enemigos. Y si a alguien la experiencia le resulta especialmente sencilla, que no se preocupe, porque al terminar la partida desbloquearemos el modo profesional, más difícil.
Por su parte, no sólo disfrutaremos de la exploración por las plataformas y enemigos equilibrados, sino también por el apartado audiovisual de Yars Rising. Los escenarios, tanto cotidianos como de ciencia ficción, quizás pasen desapercibidos, cumpliendo su función de fondo y poco más. Pero la estética de Emi Kimura y sus compañeros de viaje es bastante aparente y encaja con ambos mundos, integrando bien los poderes y la personalidad de nuestra protagonista.
Además, la historia se desenvuelve a través de viñetas de cómic y diálogos, siguiendo el estilo de las visual novel. De modo que podremos seguir la conversación, sabiendo quién habla y qué quiere expresar, aunque escojamos silenciar el audio del juego. Algo que no recomiendo hacer, ya que la banda sonora del juego es increíble. Y sabremos el nombre de la canción si incluimos la pieza en el apartado de mejoras de Emi. Por su parte, encontraremos un doblaje profesional y pulido, pero únicamente en inglés, aunque los textos están disponibles en nuestro idioma. Eso sí, sin mencionar al equipo a cargo de la localización.
Yars Rising es un metroidvania que no cae en la trampa de priorizar dificultad por encima de todo lo demás. De modo que ofrece una aventura equilibrada en la que disfrutaremos explorando incluso las zonas de plataformas más complicadas. Y nos invitará a recorrer cada rincón del mapa tanto en busca de terminales de hackeo como por los comentarios de Emi. Y es que nuestra protagonista no sólo no pierde el sentido del humor, sino que nos arrancará más de una sonrisa. Todo ello envuelto en una historia lo suficientemente entretenida como para mantener nuestra atención. Y, sobre todo, una banda sonora que querremos seguir escuchando al cerrar el juego.
Además, Yars Rising nos llega en físico para Nintendo Switch y PlayStation 5 de la mano de Meridiem Games. En una edición sin extras, pero ideal para amantes del formato que quieran tener en sus manos un cartucho o CD del juego. Y es que no hay mejor forma de continuar el legado de una saga que lleva aquí desde 1982 que rindiéndole homenaje con un formato que hay quienes consideran obsoleto. Aunque una calcomanía o pegatina del tatuaje de Emi hubiera sido lo propio.
