Mentir no siempre es malo

Análisis de Lies of P: Overture

Análisis de Lies of P: Overture

Quizá no lo sepáis, pero existe una maldición que cae sobre todas y cada una de las personas que se dedican a hacer análisis o crítica de videojuegos. Es una maldición temida, pero también deseada en muchas ocasiones, queriendo que caiga lo antes posible para así poder compensar sus efectos y poder contaros todos los entresijos del título que tenemos entre manos, mejorando así esa pequeña parte objetiva que compone la subjetividad de nuestro propio texto. Y si no sabéis por dónde van los tiros, os diré que estoy hablando de la maldición del parche, no del día uno, sino del momento en el que nos terminamos el juego. En esta ocasión la víctima he sido yo misma, porque menos de 12 horas después de haber acabado con el jefe que da final a Lies of P: Overture apareció una actualización con unas notas de versión que decían, entre otras cosas, que habían reducido la dificultad del DLC. Así que, a pesar de haber sufrido para nada, he vuelto a abrir el juego para probar esa diferencia y explicaros por qué antes no estaba mal, pero la versión actual tiene mucho más sentido. 

Antes de que nos centremos en el meollo del DLC, me parece relevante contaros las novedades que se añadieron en el juego base con la misma actualización que añade el acceso al mismo, y es que las mejoras de calidad de vida que han implementado hacen que, si todavía es uno de esos juegos en vuestra lista de pendientes, se convierta en el mejor momento para meterse de lleno. En general parecerán una multitud de pequeñeces, como el uso del ergo desde el menú de subida de nivel o de las tiendas, la modificación de cuarzos del Órgano-P sin tener que resetearlo por completo como anteriormente, o unos pequeños cambios en la UI que nos permitirá ver en todo momento cuánto nos queda para llegar al próximo nivel o para poder recoger los frutos dorados. En general, cambios muy sutiles pero cuya ausencia acababa molestando, rascando en la experiencia de juego, a pesar de que eran cosas que tampoco nos solemos encontrar en ningún otro soulslike

Sin embargo, Lies of P, desde su origen, no ha tenido miedo a hacer cambios, incluso alterando ciertas normas no escritas del género para mayor comodidad de la persona que está a los mandos. Que una cosa es querer un reto y que nos partan la cara unos jefes difíciles, y otra ser unos salvajes, que porque nos marquen en azulito cuándo nos llega para subir un nivel, no se nos pierde el carnet. Y, precisamente, su poca preocupación por dicho carnet les ha llevado no solo a añadir uno, sino dos modos más fáciles que el modo estándar, llamado ahora “Acechador Legendario”. Os podéis imaginar la respuesta de cierto sector de soulsbros, pero tras haberlo probado en mi propia partida terminada del juego base, tengo que decir que no solo han sido valientes por hacerlo, sino que además está genuinamente bien hecho. Y es que no han convertido el juego en un paseo, sino que en los combates se nota que es bastante más sencillo para quien ya tiene experiencia con los souls, pero al mismo tiempo mantiene el reto bajando un poquito la agresividad de los enemigos (pero no mucho) y haciendo que los golpes recibidos quiten una menor cantidad de daño. Es decir, vamos a tener que seguir peleando cada camino y cada jefe, pero tendremos más margen de maniobra para que no frustre a la persona más novata. Y esto está muy bien, porque si bien aún hace poco recomendaba no comenzar la aventura de los souls con este juego por mucho que les llamase la atención la historia, principalmente por su linealidad, ahora sí podría ser una opción viable. Y, si le vas pillando el truco por el camino, puedes subir la dificultad en cualquier momento. 

Otro de los añadidos de dicho parche, porque todavía no os he empezado a hablar de Lies of P: Overture, es el modo Revancha contra jefes, que se desbloqueará una vez que hayamos terminado el juego base, y que cuenta con dos modos diferentes. En el primero, Recuerdos de batalla, podremos combatir contra cada jefe principal que nos hemos encontrado, de forma individual y escogiendo entre cinco niveles de dificultad, como si fuesen New Game + pero sin tener que hacer todos los caminos para pegarnos una y otra vez contra ellos. Y es que, si os pasa como a mí y os da pena acabar con un jefe que estáis disfrutando, apreciaréis muchísimo este modo, sobre todo con esos combates tan difíciles que no voy a spoilear pero sabéis cuáles son. Por otro lado, en el segundo modo nos encontraremos ya algo hecho para quienes de verdad quieren sufrir o, por el contrario, demostrar su proeza, porque en el llamado Marcha de la muerte (un nombre perfecto, si me preguntáis) podremos escoger tres jefes a los que nos enfrentaremos de forma consecutiva y con una cantidad de objetos limitada. Sí, los de curarse también. Eso sí, si todavía os parece poco, tengo que añadir que al terminar el DLC también aparecerán los jefes del mismo, por lo que no os debe temblar la mano contra ese enemigo final, podéis darle duro, os vais a poder reencontrar. 

Ahora sí, de verdad, nos vamos a Lies of P: Overture, y para ello aparecerá un objeto en nuestro bolsillo que nos llevará sin ningún tipo de pérdida al lugar de inicio del DLC. Sin embargo, si bien nos han dicho que podemos acceder a partir del capítulo IX, yo os recomendaría encarecidamente que terminéis el juego y lo iniciéis después, sobre todo si tenéis el más mínimo interés por la trama y el propio lore de Krat, porque si no no entenderéis parte de lo que nos cuentan y, tal vez, podáis considerar alguna situación un poco spoiler del propio final. Y es que, como quizá sepáis ya, lo que sucede en el DLC nos sitúa en el pasado, un tiempo antes del percal que nos encontramos tras salir de aquel tren. Estamos en una época nevada, en la que nos encontraremos enemigos que nos harán conectar puntos, a personajes conocidos, otros de los que hemos oído hablar y algunos que formarán parte de ese puzle al que todavía le faltaban piezas. Eso sí, todavía no las tendremos todas, porque supongo que para eso tendremos que esperar a la secuela. Sin embargo, lo que sí os puedo decir es que nuestro paso por el pasado no va a ser un sueño de Resines, y que, quizá, algunos actos puedan tener consecuencias en el futuro. 

Una cosa que me gusta mucho y que sucedía ya en el juego base, pero se enfatiza aún más en el DLC, es la cantidad de pequeños detallitos que nos podemos encontrar cuando jugamos. Cosas como conseguir un gesto por morir de cierta manera concreta, o utilizar el gesto de hacerse el muerto ante un oso y que, dándote por muerto, se dé la vuelta y se vaya, son cosas de poner muchísima atención a los detalles, pero se ve que les parecía poco. Y es que si bien en el juego base nos habían encontrado un logro en la lectura de un libro concreto, en esta ocasión nos encontraremos también con que, quizá, al ponernos un traje, aparezca algo en los bolsillos. Y es que en muchas ocasiones vendrá a nuestra mente la idea de hacer algo, el tan conocido “¿Y si…?”, solo para ver que, efectivamente, podíamos hacerlo y encima nos recompensan por ello, dándonos una lección de buen diseño al haberse metido en nuestro propio cerebro. 

Sé que habéis leído todo esto esperando encontrar una cosa concreta, esa cosa que tantas quejas ha levantado en los balcones de Internet. Hablemos de la dificultad de Lies of P: Overture. Antes del parche, en la zona inicial del juego nos podíamos encontrar con varios enemigos que podíamos ir gestionando de uno en uno, nada nuevo, hasta llegar a uno de esos enemigos de élite, que no llegan a la categoría de jefes, y que estaba en la puerta de acceso a un edificio. Reconozco, sin vergüenza alguna, que ese enemigo me costó más intentos que muchos de los jefes del juego principal. Sin embargo, por cabezonería, conseguí matarlo y avanzar, poco a poco y repitiendo muchas zonas porque hasta el enemigo más pequeño me vestía de torero. Y llegué al primer jefe secundario.

Ese jefe, tanto por su velocidad como por sus mecánicas, era mucho más duro que el final del juego base, y cuando conseguí llegar al jefe principal y vencerlo tras muchos intentos, ya me había quedado claro que este DLC iba a ser una carrera de fondo y que lo que provocaba no era frustración, sino desgaste. Pero como buena cabezona que soy, me lo iba a terminar, y vaya que si lo hice. Sin embargo, la curiosidad de la analista me hizo querer probar también en esa primera zona ese modo fácil, y ahí me di cuenta de que estaba ajustado para que fuese un pelín más difícil que el modo normal del juego base, lo justo para que fuese esa continuación del final que os comentaba. Los enemigos te mataban de tres golpes, si se juntaban era muerte asegurada, y si no escogías bien el arma les hacías cosquillas. Muy equilibrado, y os habría recomendado jugarlo así para una mejor experiencia, pero eso chocaba de forma directa con el ego de cierto sector, que por supuesto no se habían dignado a probar ese modo, se habían limitado a protestar por su dificultad excesiva. Más o menos de la misma manera que como sucedió con Elden Ring: Shadow of the Erdtree

Sin embargo, esa versión ya no existe, y su dificultad perdurará en mi recuerdo (y en mi dedo de esquivar, que todavía me duele), porque cuando el parche redujo la dificultad y abrí de nuevo el juego para probarlo en diferentes zonas y aprovechando el modo Revancha contra jefes para compararlos, me di cuenta de que, efectivamente, yo tenía razón. Y es que lo considerado como modo fácil ahora es el modo normal, sin el menor cambio, y han añadido otras dos dificultades menores para llenar esos huecos que faltaban. Por supuesto, esto no lo digo tratando de enfatizar que ahora es demasiado fácil, ni nada parecido, sino porque creo que ese es exactamente el nivel de dificultad que debía tener el DLC, porque ésta tiene que ser siempre progresiva y, si bien era gestionable, la anterior era un escalón enorme que conllevaría más horas de juego sin un motivo aparente ni una gratificación real. Y esto es algo que el propio juego ya conoció en su momento y por lo que creo que probablemente sea el mejor soulslike (que no souls) que hay. Porque una cosa es proponer un reto y ser exigente, y otra muy diferente es castigar a la persona que juega porque sí, porque tú como desarrollador quieres quedar por encima. Y eso es algo de lo que pecan muchísimos. 

Lies of P: Overture es un DLC perfecto, sobre todo tras los ajustes, que hace que le cojas todavía más cariño a P, que quieras ayudarlo en su camino hacia la verdad, y que quieras seguir en ese universo un poquito más. Y es que la atención al detalle que tienen con cada una de las piezas que forman este juego te recuerda a ese Gepetto de las películas, creando a Pinocchio con cuidado y esmero. Sin embargo, ahora solo me queda sentarme aquí, en un sofá del Hotel Krat, envuelta en mariposas y esperando a ver a dónde me llevan mis zapatos rojos.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.