Imagina una tarde tranquila, de esas que estás dispuesto a perder mirando al techo y escuchando canciones que podrían dejarte dormido en menos de cinco minutos. Realmente te apetece hacer algo, y un videojuego sería perfecto… pero narices, qué pereza te da empezar una partida de cualquier FPS u otra ronda de uno de estrategia. ¿Aventuras? Pfff… ya te has pasado mil veces los que tienes, y de empezar uno nuevo, ni hablemos. No, un poco de relax es lo que necesitas.

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