Breve historia de Annapurna Pictures

12/08/2019 | No hay comentarios

Esta pasada semana, todas las señales de alarma saltaron cuando The Hollywood Reporter lanzó la noticia de que Annapurna Pictures, la compañía de Megan Ellison, una de las jóvenes productoras más prometedoras del cine independiente norteamericano, había contratado a un grupo de asesores financieros para explorar la posibilidad de declararse en bancarrota. Desde la bancada de los videojuegos la noticia también fue todo un puñetazo, ya que en los últimos años la división jugona de la compañía, Annapurna Interactive, se ha demostrado tan crucial en el medio como su contrapunto cinematográfico, produciendo y distribuyendo auténticas obras maestras como What Remains of Edith Finch o Kentucky Road Zero. ¿Pero qué o quién es Annapurna

Annapurna Pictures nació en 2011 de la mano de Megan Ellison, que la bautizó así en honor a uno de los montes del Everest que visitó en su juventud. Actualmente, Ellison tiene 33 años, lo que la ha convertido en una de las productoras más jóvenes del sector que, además, ya ha conseguido acumular la friolera de 52 nominaciones a los Oscar, siendo una de las pocas mujeres en la industria en alcanzar tal marca en tan poco tiempo. 

¿Que cómo lo ha conseguido? Pues bien, aunque a Ellison no le guste admitirlo porque casi toda la prensa adopta un tono muy paternalista con el tema, la cuestión es que su padre, Larry Ellison, el muchimillonario fundador de Oracle, le dejó a ella y a su hermano la nada despreciable cantidad de doscientos millones de dólares cuando ambos cumplieron los veinticinco años, aunque algunas fuentes hablan de muchos más. Y esta, en vez de convertirse en una frívola millonaria de Beverly Hills, decidió invertir su fortuna en producir películas, algo que casi todo el mundo atribuyó a la excentricidad de una niña rica que no tardaría en desperdiciar el dinero invertido sin saber sacarle provecho. Pues nada más lejos de la realidad, y aunque el cine posiblemente sea uno de los negocios más volátiles y arriesgados de entre todos los que se puedan invertir, Ellison ha conseguido sacar adelante a la compañía y convertirse en una de las personas más influyentes del sector, lo cual siendo una mujer, y además abiertamente lesbiana, tampoco ha debido ser fácil en una industria que hasta hace dos días tenía a Harvey Weinstein como uno de los mogules de la producción. 

Desde entonces, Annapurna Pictures y Ellison ha estado detrás de un buen puñado de éxitos del cine independiente norteamericano como Her, de su íntimo amigo Spike Jonze, Spring Breakers o la reciente Súper Empollonas, alcanzado la cifra de 24 títulos bajo su marca entre producciones propias y coproducciones con otras compañías como Plan B, la productora de Brad Pitt y una de sus habituales colaboradoras. Su apuesta por títulos difíciles que son rechazados por la mayoría de las productoras les ha convertido en una de las voces más singulares y distinguidas de los últimos años. En palabras del propio Barry Jenkins, director de Moonlight y ganador del Oscar, nadie estaba dispuesto a producir su segunda película, El Blues de Beale Street, basada en un libro del activista y escritor afroamericano James Baldwin, excepto Annapurna. 

En cuanto a Annapurna Interactive, esta nacería en 2016 auspiciada por el auge y consolidación en el sector de su división cinematográfica. No es nuevo que compañías dedicadas principalmente al cine funden una subdivisión en la que apostar por otras artes, es el caso de Sony, que también produce películas con Sony Pictures Entertainment o el de LucasArt, que fue una matriz de LucasFilms, la productora personal de George Lucas. Esto es una oportunidad única para diversificarse y apostar por un ocio tan rico y plural como son los videojuegos y que tanta correlación guarda con el cine, posicionándose actualmente como los dos grandes titanes de la industria del entreteniento. En el caso de Ellison, la nostalgia y el amor al medio también jugaron un papel fundamental y es que desde muy pequeña los videojuegos han estado presentes en su vida, siendo especialmente cándido el recuerdo que le guarda a The Legend of Zelda: Ocarina of Time

Desde sus inicios, Annapurna Interactive ha seguido la misma seña que su empresa madre. Total libertad a los autores y estudios bajo su sello y una apuesta indiscutible por títulos independientes que escapan de las fórmulas mainstream. Así, y ayudados por Jenova Chen, creador de Journey y antiguos empleados de la división de adquisición de la mismísima Sony o Warner, han ido construyendo un catálogo trufado de joyas como What Remains of Edith Finch, ganador del Premio Bafta y el Games Award a la Mejor Narrativa, Florence, una maravillosa experiencia que demuestra que hasta las situaciones más cotidianas como es la vida en pareja pueden gamificarse o el próximo videojuego de Sam Barlow, Telling Lies, autor de títulos tan interesantes como Her Story, que llevan la narrativa en el medio hasta el límite. Todos estos ejemplos escapan constantemente de las fórmulas tradicionales y nos han ofrecido experiencias únicas que han acabado por sumarse a esta corriente de videojuegos independientes que bien podría compararse a lo que ocurre desde hace décadas en el cine entre las productoras independientes y los grandes estudios. 

Además, una de las características más destacables de todos sus juegos es la fácil accesibilidad para todo aquel no muy acostumbrado al medio. Como ejemplo empírico, siempre que quiero enseñarle un videojuego a alguien que jamás ha jugado a nada previamente, pongo What Remains of Edith Finch y la respuesta siempre es positiva precisamente gracias a esta mezcla de jugabilidad y duraciones asequibles. 

Las buenas noticias para acabar con esta columna semanal es que, de momento, no tenemos que preocuparnos. Tanto Megan Ellison como la propia Annapurna Interactive han hecho comunicados tranquilizando tanto al público como a sus trabajadores sobre la salud de ambas compañías. Aquí no se mueve nadie y, según sus palabras, tenemos Annapurna para rato, pues aunque sus últimos estrenos en la división de cine no hayan obtenido los resultados esperados, está situación no es muy distinta a la que enfrentan otras compañías que consiguen llegar acuerdos para salir adelante. Y en un panorama sediento de nuevas voces y mecánicas que sigan explorando hasta dónde pueden llegar los videojuegos, siempre será bienvenida una productora que apueste por ellos. 

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