El “mimimi” de los móviles

04/02/2019 | No hay comentarios

“Los juegos de móvil no cuentan.”

Seguro que habéis escuchado esa frase tantas veces como yo. No cuentan. De todos es sabido que hay una Carrera Anual de Cantidad de Juegos Jugados y, como recoge la Ley de los Videojuegos, todo aquel juego que no sea jugado en una pantalla de más de 20 pulgadas y que necesita un cacharro extra que llene toda la mesa de cables, no es un videojuego, es un parchís digital. Y por eso no cuentan, porque sería una locura poder añadir a la lista de la Carrera Anual de Cantidad de Juegos Jugados un juego como el Candy Crush, habrase visto insolencia, barbarie y alevosía.

Así de ridículo suena en mi cabeza cada vez que escucho a alguien decir algo así. Los juegos para móvil no cuentan, los de la DS/3DS no cuentan, los de Nintendo no cuentan, los de consola no cuentan, los de PC no cuentan si no tienes tal gráfica… Siempre se las ingenian para ir escalando posiciones y que únicamente cuenten los de la plataforma que usan esos extraños seres que se creen que tienen algún tipo de autoridad moral porque juegan con X videojuego o plataforma. Pero no nos vayamos por las ramas, yo quiero centrarme en los teléfonos, que por algo va de eso esta columna.

Los móviles siempre han tenido juegos, al menos desde que se hicieron hueco en la vida diaria de todo el mundo. Empezando por un simple Snake o un Tetris, y evolucionando a medida que lo iban haciendo los teléfonos y sus pantallas. Como bien nos dice Kojima (o también un señor llamado Johan Huizinga) somos Homo Ludens. Y lógicamente, si nos dan un dispositivo que vas a llevar siempre en el bolsillo, lo vamos a usar también para jugar, cosa que consigue que incluso nuestros abuelos acaben siendo gamers casi sin querer.

Pero… ¿entonces por qué escuchamos tanto esa frase? ¿No se supone que es algo bueno que la gente pueda divertirse en los momentos tediosos de su vida? ¿No es un avance poder hacer tu trayecto diario en autobús relajándote con algún juego, por muy básico que pueda llegar a ser? ¿No mejoran las esperas en la consulta del médico, en la cola del super, o simplemente la transacción diaria en el WC si tienes un jueguico a mano? Creo que está muy claro que la respuesta es que sí, pero existe cierto segmento de la población que vive en una casa de árbol y que… bueno, no les gusta el hecho de tener que aceptar que no son alguien importante en sus hobbies, y creen que si son accesibles a mucha gente pierden valor, así que deciden menospreciar a todo aquel que intente entrar en su supuesto terreno. Por desgracia, esto deriva en miedo, inquietud e incluso automenosprecio en la gente que acaba de llegar. “No, a mi no me gustan los juegos.”, “Yo no sé jugar a nada.”, “Uy, yo una consola no, que eso no es lo mío”. Seguro que también habéis escuchado esas otras frases (o incluso las habéis dicho), mientras veis que la persona que lo dice tiene en su teléfono unos 9 o 10 juegos, a los que les dedican una media de 1-2 horas diarias. Porque claro, no son esa élite que sabe jugar a todos los videojuegos que salen. Élite que, por supuesto, no existe. Ni existirá nunca. Ni siquiera entre campeones de eSports.

Esto seguro que es uno de esos juegos de Schrödinger, cuenta y no cuenta a la vez (Fuente)

Y yo me pregunto, ¿qué podemos cambiar para que empecemos a aceptar a todo el mundo en el mundillo de los videojuegos? Quizá simplemente tengamos que echar un vistazo a las stores, tanto de Android como de Apple, y en cómo la propia industria está haciéndolas evolucionar. Hace unos cuantos años todos los juegos eran muy básicos, de esos que te descargabas pagando con un riñón a base de sms (ríete tú de los micropagos de entonces), pero luego, con dichas stores se abrió un mundo nuevo de juegos gratuitos o de 1 euro. Empezaron las descargas masivas, ni siquiera te importaba que el juego no te llamase mucho la atención, querías probar, podías jugar a cosas muy diferentes en cualquier lugar. Esto hizo que las empresas más potentes (como EA, Ubisoft, Bethesda, etc.) girasen la cabeza en dirección a los móviles. Era una oportunidad de expansión que no iban a desaprovechar, y no lo hicieron.

Actualmente tenemos miles de desarrolladores indies que lanzan sus juegos en todas las plataformas, incluídos nuestros teléfonos. Tenemos juegos AAA (podéis buscarlo, está hasta el Final Fantasy XV) y tenemos juegos especialmente diseñados para el formato móvil que luego se trasladaron a otras plataformas debido a su gran éxito (Fallout Shelter es el mejor ejemplo para ello). También tenemos campeonatos de eSports sobre juegos para móvil con miles de espectadores siguiéndolos y otros tantos jugadores compitiendo (Clash Royale, por poner un ejemplo). Entonces, ¿por qué coño sigue repitiéndose como un mantra la maldita frase de “los juegos de móvil no cuentan”? No tiene el más mínimo sentido, los juegos para móvil están exactamente al mismo nivel que cualquier otro.

Mi consejo como jugadora desde que tengo memoria (y es una memoria que lleva almacenando juegos desde que una antigua Atari 2600 pasó por mis manos cuando era una enana) es que juguéis. Sin más. Disfrutad todo lo que podáis. Os van a decir muchas cosas, pero nunca os sintáis mal por jugar mejor o peor, o por no dedicarle tanto tiempo como otra persona, o por jugar únicamente a los miles de picross que hay. Como si queréis jugar al chinchón online (sí, existe). Quienes jugáis sólo en vuestro móvil sois igual de gamers que un jugador del Fortnite, del Witcher o del mismo Mass Effect. Recordad, no existe la élite. Y quizá, gracias a esos juegos móviles a los que dedicáis 5 minutos en la cola de la pescadería estáis ayudando a mantener viva una industria que lleva entretenimiento y felicidad a mucha gente. Nunca subestiméis lo que puede hacer una plataforma que está al alcance de la mano en todo momento.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: