Fui a por un café y menudo lío me encontré

10/12/2018 | No hay comentarios

Probablemente recordéis la oscura época de los juegos de gestión de cafeterías de Facebook, adictivos, bonitos, con horas de espera y visitas a tus amigos, y la maldita costumbre de obligarnos a mendigar materiales y tazas de café a tus amigos porque OH DIOS MIO, QUE NO ME LLEGA PARA PODER SEGUIR JUGANDO, VOY A MANDAR PETICIÓN A 50 AMIGOS Y A VER SI ALGUIEN ME MANDA UN CARTÓN DE LECHE. Y así todos los días hasta que te cansabas y lo abandonabas, porque claro, los juegos eran entretenidos pero requerían demasiadas esperas y dependencia. Por eso, hoy os voy a enseñar mi último descubrimiento, un juego que elimina esas restricciones y encima nos trae cotilleos 24/7: My Cafe: Recipes & Stories, disponible en Android y en iOS.

El gameplay es más que conocido en los juegos móviles relacionados de alguna forma con negocios alimentarios: te dan una habitación, te dicen que eso es tu cafetería y tú tienes que decorarla, gestionarla, contratar a gente y conseguir dinero para seguir mejorando y ampliando todo. Para ello, tenemos que ir comprando máquinas en las que podremos hacer los distintos tipos de café, así como la barra, taburetes, sillas y mesas para que se sienten nuestros clientes. Al fin y al cabo, si no tienen sitio donde sentarse no van a querer ir a tu cafetería, que son virtuales pero también les gusta tomarse su café sentados. Sin embargo, al contrario que en aquellos infames juegos Facebookeros en los que te limitabas hacer clic a la máquina que necesitases y nuestro personaje ya lo hacía todo, en este nos lo tenemos que currar más. Aquí tienes que ir a hablar con tu cliente, que nos dirá todo lo que quiere pedir, y nos tocará ir creando el café (o chocolate, o tarta, o helado…) ingrediente por ingrediente, cada uno en su propia máquina, nevera o tarro: café, leche, nata, canela, badiana, un chorrito de sirope de chocolate, ¡y listo! No confirmo ni desmiento que el juego me haya dado ideas para mis cafés diarios, y que están todos muy ricos.

Entonces… ¿qué es lo que hace que destaque entre los miles de juegos de cafeterías? Pues como os decía antes, los cotilleos. Os metéis tranquilamente en vuestra cafetería, pensando dónde colocar vuestra nueva y flamante cafetera de capuccinos y os llega una clienta, a la que vais a atender contentísimas porque vais a sacar dinero. Y esa clienta, mientras os cuenta que le apetece comerse un muffin de chocolate, también os cuenta que están planeando un robo a un museo de la ciudad, y ella cree que sabe quién es el ladrón… pero tenéis que ayudarla a destaparlo y que se quede sin coartada. Y es que en este pueblo pasan muchas cosas, desde robos a asesinatos, bodas exprés, traiciones entre amigos, reencuentros entre padres e hijos perdidos e incluso podéis acabar participando en la búsqueda de un tesoro. Pero como el mayor problema de los vecinos es su falta de comunicación, entre café y café tenéis que dedicaros a resolver sus problemas. El típico trabajo de una cafetería común y corriente.

Adoro a esta señora.

Por último, tengo que mencionar que además no es el típico juego freemium al que nos tienen acostumbradas. Tenéis la ya conocida opción de conseguir diamantes (que podéis intercambiar por objetos o ingredientes) con dinero real, PERO el propio juego os los va dando a medida que vais haciendo recados para vuestros vecinos y cotilleando sobre sus vidas, o viendo voluntariamente los anuncios en la televisión que tenéis en la cafetería. Y digo voluntariamente porque el juego tampoco tiene anuncios, a no ser que vosotras decidáis verlos y llevaros el premio de los diamantes. Muchos, además, de sobra si los usáis solo como ayuda con los ingredientes de alguna receta o algún capricho de cierta máquina extra o cierto uniforme nuevo para vuestros trabajadores.

En definitiva, es un juego relleno, de esos perfectos para pasar el rato tranquilamente en el bus o el metro, pero que gracias a sus culebrones querrás jugar cada vez más, hasta que termines buscando un momento para dedicarle a tu café diario.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: