Dios ha muerto. O al menos eso nos dijeron Nietzsche y un puñado de señores de bien el siglo pasado cuyos discursos ya huelen un poco a naftalina. Hoy en día, la fe divina se desmorona, la ciencia se ha convertido en la nueva religión del mundo, y (casi) todos hemos aceptado que nuestra muerte no nos llevará a un paraíso de ensueño, sino a un cut to black digno del final de “Los Soprano” donde después de ahí no hay nada. Seguir leyendo “Cómo los videojuegos me han devuelto la fe en Dios”