Contenido descargable, microtransacciones, freemium… son palabras que han pasado a formar parte del vocabulario habitual de todo aquel que haya jugado a algún videojuego lanzado en los últimos 10 años.

Desde que el acceso a Internet se convirtió en algo natural, algo por defecto en cada hogar, la industria del videojuego no ha dejado de avasallarnos con contenidos extras, alteraciones cosméticas e incluso partes del juego necesarias para comprender la historia del mundo en que se desarrolla. Todo esto, por supuesto, tiene un (a veces desorbitado) precio.

Así, nos encontramos con DLC Quest, una aventura de Going Loud Studios, que, con mucho humor, deja en evidencia lo ridículos que pueden llegar a ser algunos de estos extras a través de sus dos campañas totalmente incompletas.

¿Incompletas?, preguntaréis. ¿Por qué debería comprar un juego incompleto? Pues porque la misión del héroe, además de salvar a la princesa del tipo malvado, es completar el mundo que le rodea a través de microtransacciones y paquetes de contenido adicional.

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Ya desde el principio nos encontramos con que no tenemos animaciones, o con que sólo podemos movernos hacia la derecha, pero poco a poco iremos consiguiendo el dinero necesario para adquirir nuevas habilidades, como… eh… desplazarnos hacia la izquierda o saltar.

De esta forma, iremos conociendo a peculiares personajes y reuniendo una pequeña fortuna, necesaria para adquirir las habilidades y objetos adecuados para hacer que ese malvado secuestrador muerda el polvo.

El juego es relativamente corto. Sumando ambas campañas, puede que lleguemos al final en unos 90 minutos, que se consiguen doblar si el afán de complecionismo nos anima a buscar todos los secretos y conseguir todos los logros. Sin embargo, el precio acompaña y hace que esta aventura sea un dinero bien invertido (a diferencia de todo el que gastas a lo largo de toda ella).

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Siendo como es una parodia del género, cada línea de diálogo está llena de referencias y chistes que harán las delicias de cualquier aficionado. Yo misma he de admitir que me he pasado gran parte del tiempo luchando por que la risa no entorpeciera mi precisión con los saltos.

Con una media de “muy positivo” en Steam review,  es una de esas pequeñas joyas que pasa inadvertida por su condición de juego indie, pero que sin duda hará las delicias de cualquiera que disfrute con los juegos de plataformas.

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Para los más competitivos, además, el juego cuenta con un ranking para ver quién completa las campañas más rápido con el mayor porcentaje de objetos y secretos encontrados. Esto, al principio, puede resultar algo inútil, pero le da rejugabilidad y oportunidades de pique con los amigos.

La mayor pega, por buscarle algo, es que sólo está disponible en el idioma de Shakespeare, por lo que los más jóvenes o los menos políglotas puede que no lleguen a exprimirle el jugo a los numerosos chistes y referencias. Sin embargo, nada de esto impedirá que disfrutemos de unas horas de diversión a la vieja usanza: saltando.

Además, para los más coleccionistas, durante el tiempo que le dediquéis iréis obteniendo los ya habituales cromos intercambiables de Steam, por lo que siempre habrá un beneficio tangible más allá del entretenimiento.

Así que no os lo penséis, si tenéis una tarde aburrida o queréis hacer un regalo original, DLC Quest no decepciona.