Os traigo reflexiones que no aportan nada nuevo basadas en ideas y cosas que todos hemos visto ya pero no necesariamente hemos conectado, ¡mis reflexiones favoritas! ¡Los remixes! Dentro tocho.
Todos conocemos, o hemos visto de pasada, o hemos oído hablar del típico dudebro brasas que, no contento con dedicar una cantidad obscena de horas muy serio jugando a jueguicos como si fuera una cuestión de vida o muerte, viene a decirte que eres un matao, que el Fire Emblem se juega con permadeath y reseteando la Game Boy o la DS hasta que se te borran las huellas dactilares. Que si no dónde está la diversión. ¡Amigo! Te voy a decir yo dónde está la diversión.
Literalmente en todas partes. ¡Así es! No sólo hay un porrón de tipos de juego, muchos con varios modos dentro del mismo juego; los diferentes tipos de persona se proponen objetivos distintos a la hora de tener un jueguico delante y decir «venga, voy a divertirme». Increíble, ¿verdad? A ti te gusta tener que resetear hasta pasarte el boss de pura chiripa, mientras que a mí me gusta grindear hasta el absurdo en Disgaea hasta que todas mis armas están mejoradas, todos mis personajes tienen el nivel subido (y todos están igual, porque una es maniática de toda la vida), todos los especialistas, que son unos bichitos que están en las arm- bueno, resumiendo, que yo me preparo a tope y me paso el boss en dos minutos con mis unidades tochísimas. Porque a mí eso es lo que me mola, es mi rollo.
Madre mía las ganas que te tengo, Disgaea 5
Además de tomarte los juegos ligeramente diferente, más o menos en serio, puede pasarte que lo estés intentando y no te salga, así que te dedicas a hacer chorraditas. Esto es un clásico en la infancia, ¿eh? Que ahora no tendré edad para dedicarme a perder el tiempo jugando a las casitas en Mario Sunshine en vez de pasarme aquel boss que me daba mucho miedo (la anguila con mala higiene bucal), pero mis 300 horas de misiones secundarias y desafíos personales en Skyrim ignorando completamente la historia principal no me las quita nadie…
La buena colección
Ah, pero hay más cosas. Y cosas que no comprendo porque para mí no resultan relatable, pero que admiro desde la lejanía. Por ejemplo: las guías. Que si te pagan para hacerla todavía, ¿pero y toda esa gente que se monta unas guías del copón y te las da gratis? ¿Las wikis hechas entre varios? ¿¿No es hermoso?? La gente que no quiere calentarse la cabeza (como yo) puede vivir feliz gracias a estas personas. No más mirar el Mystic Messenger cada hora para ver si hay chats y no te ha avisado el móvil, no más ir andando a la tienda en Stardew Valley para comprobar que no tenías dinero suficiente y perder toda la mañana en el proceso, no más probar estrategias con cierto monstruo del FF9 que no para de matarte hasta que aciertas: alguien lo ha hecho ya por ti. ¡Gracias! ¡No entiendo qué te lleva a currarte tanto una guía, pero me ha venido de perlas! Algo tendrán de divertido, porque si no no las harían.
Sin este mapa del Shenmue me habría perdido un montón porque soy terrible con las direcciones
Otra cosa muy currada y que no llego ni a comprender porque para mí la programación es magia arcana: los mods. Ni siquiera soy muy dada a usar muchos, porque me da bastante pereza, pero quiero gritarles GRACIAS desde aquí a todos los modders que arreglan el millón de cosas rotas y mal puestas en Skyrim. Qué haría yo sin los caminos dibujados en el mapa, por ejemplo. Por otro lado, los que hacen mods de tetas ya se podrían ir a la mierd-¡Pero también están bien los mods idiotas! Como estos dos: este les pone chistera y monóculo a los cangrejos de Skyrim, y este otro hace que dichos cangrejos te insulten. Maravilloso.
Por supuesto, y esto no es exclusivo de los videojuegos, los fandoms están petados de fanfics y fanarts, como podéis apreciar en la siguiente imagen de Umineko. Que hablando de Umineko, las novelas visuales, al ser más cercanas a un libro que a un videojuego, suelen tener las mismas movidas en sus fandoms: fanfics y fanarts, porque al fin y al cabo lo central es la historia. Pero en la mayoría de juegos, simplemente por su componente de interacción, bam, tienes ahí mil formas nuevas de tomártelo según quien lo juegue. A más libertad, más experiencias diferentes.
Los memes son arte
Y que no sé. Que mola. Ahora mismo no se me ocurren trastos que den tan de sí en este sentido como los videojuegos (ahora me decís uno en el primer comentario y quedo supermal…). Casi todos tienen sitio para nuestras manías, ya que solemos ir a lo que más cómodo o divertido nos parezca. Y da lo mismo que juguemos el mismo juego, porque es muy posible que nuestras experiencias sean contrarias. Como aquella vez que le recordé a Rena la existencia del Ragnarok Online, y resultó que ella era superpro de la muerte y mi nostalgia con ese juego se basa en sentarme en la plaza y chatear con mis amigos…
Si no cuelo un fanart propio exploto
Bueno, paradme ya, que ya llevo bastantes anécdotas.
Mi conclusión de este post con tan poca sustancia es: jugad a lo que queráis, jugad cuanto queráis, y sobre todo, jugad como queráis. Los pesaos que pregonan cómo ha de jugarse un juego no han entendido nada.
