Análisis de Sokobond Express
26/02/2024 | Darkor_LF | No hay comentarios
El género de los juegos de puzles puede ser muy amplio en ocasiones. Lo que provoca que encontremos algunos con unas ideas peculiares bajo la premisa de «resolver un acertijo». Uno de estos casos es el de Sokobond Express, donde nuestro objetivo es formar moléculas a partir de átomos, yendo del punto A al punto B. ¿Sencillo? Más quisiéramos.
Porque si recordamos algo de las clases de química y formulación, nos puede venir a la mente la palabra «valencias» para empezar, así como que algunos átomos son un poco especiales sobre cómo y con quién se juntan. Por si esto no fuera suficiente, a medida que avancemos se irán añadiendo nuevas mecánicas que complicarán un poco más los niveles. Al principio la cosa será simple y bastará con crear moléculas biatómicas o triátomicas. Luego iremos subiendo de dificultad y pasaremos de los enlaces simples a los covalentes, a los aniones y cationes, las moléculas complejas, etc. Pero no os asustéis por estas palabras que pueden traeros recuerdos horribles de la formulación, porque en el juego es más sencillo.
Al menos en teoría, porque los puzles son bastante complejos. Como si no fuera suficiente con tener que recorrer un espacio limitado, a medida que avancemos encontraremos más restricciones y comportamientos especiales. O una combinación de todos ellos. La dinámica de cada nivel es sencilla: debemos ir de un punto A un punto B, recogiendo todos los átomos que encontremos, sin enlaces sueltos y con todos los elementos de la molécula dentro del área de juego. Ah, y no cruzando nuestro camino ni pasando dos veces por el mismo lugar. Lo que resulta fácil con un par de átomos se complica cuando lleguemos a tener que enlazar hasta cinco y seis. Se llaman moléculas complejas por algo.
Una vez que superemos cada nivel, se nos recompensará con una curiosidad sobre química o elementos. Desde datos sobre el porcentaje de Helio en el universo, a conocer la composición real de las medallas olímpicas. Aquí me ha fallado un poco el juego, ya que he echado en falta información sobre la molécula que acabamos de formar, y sólo tendremos datos generales. Hubiera sido la oportunidad perfecta para que Sokobond Express fuera más educativo.
Para gente con una visión espacial más pobre, el juego puede volverse un poco más complicado, ya que es muy importante tener en todo momento claro cómo van a interactuar los átomos y colocarse. Si no sabemos ni por dónde empezar a movernos, podremos desbloquear una única pista, que nos indicará la forma final de la molécula. Esto nos ayudará a conocer al menos el orden en el que recoger los elementos. Pero sin contarnos qué caminos debemos seguir, dejándolo en nuestra mano, por lo que puede resultar un poco frustrante. Sobre todo porque muchos puzles se resolverían en un momento si esos átomos no chocaran entre sí.

Para ayudarnos a sobrellevar el estrés de Sokobond Express, todo cuenta con un diseño que transmite tranquilidad y calma. También ayuda mucho la música de fondo, que casi ni se nota, pero si la quitamos la echaremos en falta al instante. Y ante todo ayuda el diseño de sonido, obra de Allison Walker. Porque no hay nada más satisfactorio en este juego que juntar un átomo. Incluso cuando nos chocamos el sonido es agradable. También lo es cuando superamos un nivel, aunque esto último no sea tan común como quisiéramos. El estilo gráfico acompaña al relax también, todo con esquinas redondeadas y una paleta de colores suave, pero que permite identificar cada átomo fácilmente no sólo por la letra. Predomina el uso de tonos blancos para hacerlo todo lo más neutro posible. Para estresarnos ya están los puzles.
En cuanto a los controles quizá sea donde se le puedan poner pegas. Por defecto, tendremos que clicar y arrastrar por la pantalla para marcar el recorrido. Se puede activar la opción de que se mueva haciendo clic, pero tras jugar un tiempo arrastrando, no he sido capaz de habituarme a esta otra. Eso sí, en el primer caso, podemos soltar el ratón en cualquier momento, que el camino se queda marcado. Por lo demás, no hay ninguna dificultad en los controles y está verificado para Steam Deck, con un control muy intuitivo y fácil de usar.
Por su parte, el juego está en varios idiomas y todos los equipos de traducción aparecen en los créditos. En el caso del español, aparece como español latinoamericano con traducción a cargo de Salvador Walker Balbuena y Natalia Gaspari Charny. Podremos cambiar el idioma desde las opciones, teniendo en cuenta que está en inglés por defecto.
Si os gusta la química y la formulación (no me miréis así, puede ser muy divertida) y los juegos de puzles, Sokobond Express es para que lo juguéis. Quizá un poco complejo en ocasiones y obligándote a tener mucha visión espacial, ¿pero a quién no le gusta un pequeño reto de vez en cuando? Y además, podréis aprender curiosidades sobre los elementos. Porque, insisto, la química puede ser muy divertida.
Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.
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