911 Operator, *haber* si (no) se mueren

24/06/2018 | No hay comentarios

Tengo cierta debilidad por los simuladores de mandar y de hacer cosas importantes. Y Google, que ya me conoce bien, un día decidió enseñarme un simulador de gestión en el que te conviertes en un teleoperador de emergencias, esas personas que viven en las sombras mientras salvan vidas (algo así como Batman aunque con un sueldo más bajo). Cómo no, volví a engancharme a un juego para móvil (no me dan las horas del día para tanto), y por eso os vengo a hablar de 911 Operator, cuya demo podemos encontrar en Android e iOS, y el juego completo lo tenemos en Android, iOS e incluso Steam, pero yo vengo aquí a hablar de mi libro la versión para móvil.

En cuanto abres el juego, tienes una de esas típicas pantallas de carga. Sin embargo, para nuestra sorpresa, esta vez se trata de varias pantallas con las que puedes interactuar mientras el juego se actualiza o se carga. En ellas nos explican de forma simple y resumida qué se debe hacer en caso de emergencia: qué es lo que te va a preguntar el operador, cómo realizar un RCP mientras esperas a que llegue la ambulancia, primeros auxilios en casos de envenenamiento, desmayo, asfixia, convulsiones o ataque al corazón, cómo saber si alguien está sufriendo un derrame cerebral… esas cosas que todos deberíamos saber, por si acaso. Para que luego digan que los juegos no son educativos ni útiles para la vida diaria.

 

 

Pero no nos despistemos y pasemos al juego en cuestión. Tenemos dos modos de juego, el primero es el modo Carrera, en el que nos toca trabajar duro. Aquí nos pondrán a organizar todas las emergencias, contestando al teléfono y evaluando si tenemos una llamada que no es muy urgente, como la de un vecino ruidoso, o una llamada en la que debemos movilizar a todas las unidades, como cuando un gatito se queda atrapado en un árbol. Hay que tener la cabeza despejada y las preferencias claras. Además de las llamadas, nos irán apareciendo diversas emergencias en el mapa de la ciudad, y tendremos que ser rápidos dirigiendo a la policía, los bomberos o la ambulancia cuando sea necesario, sin perderlos nunca de vista porque no sabes cuándo puede empeorar la situación.

Este modo consiste en partidas cortas que dependen de cuál de las tres velocidades uses para jugar o de las veces que lo pauses, pero podríamos hablar de una media de 10-20 minutos por despliegue. Dependiendo de nuestras habilidades, conseguiremos más o menos dinero, que usaremos para pagar a los trabajadores de nuestro equipo de emergencias, para contratar a más gente, comprar más vehículos o incluso armas y equipo médico. Porque no íbamos a quedarnos solo con lo de contestar al teléfono, venimos aquí a manejar todo el cotarro.

 

 

En cuanto al modo Juego libre, aquí nos podemos lanzar a lo grande. Tan grande como sea la ciudad que elijas, claro, porque resulta que en este modo nos permiten descargarnos los mapas de cualquier ciudad, incluso las pequeñas. Es decir, podéis controlar los equipos de emergencia en vuestra propia ciudad. Y, quién sabe, quizá aparezca una llamada de tu vecino, el que protesta por todo, quejándose de ti… y decidas no enviar a nadie porque te invade la embriaguez de poder. No me miréis así, que sé que no soy la única que lo haría.

En definitiva, es un juego que me sorprendió gratamente, sobre todo porque siempre puedo recurrir a él cuando tengo cierta limitación de tiempo y necesito que el propio juego me diga que ya se terminó el despliegue. A pesar de que tenga un estilo de juego básico, siempre acabas dando vueltas para descubrir la ruta más rápida para llegar hasta la última emergencia o piensas y vuelves a pensar en si cierta llamada es una broma o un ataque terrorista real. Al fin y al cabo, vuestro trabajo principal es evitar muertes y si estáis demasiado ocupados con asuntos sin importancia, podéis perder alguna vida. No dejéis que esas muertes digitales pesen sobre vuestra conciencia y manejad a vuestros equipos como unos auténticos héroes anónimos.

 

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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