Aquí Morwen, y como viene siendo habitual os traigo un artículo sobre un juego de terror. Esta vez os hablo de uno de esos juegos de alto presupuesto destinados a estar arriba en las listas de ventas y estar en boca de todo el mundo: Outlast.

Outlast contiene violencia intensa, gore, contenido sexual explícito y lenguaje vulgar. Que lo disfrutes.

Eres Miles Upshur, un reportero de investigación cuya ambición está a punto de conducirle a vivir un infierno en la Tierra. Siempre dispuesto a correr riesgos ahondando en historias que ningún otro periodista se atrevería a investigar, intentarás destapar el oscuro secreto que se esconde en el manicomio de la montaña Massive. Mantente con vida todo lo que puedas, grábalo todo. No eres un luchador, para moverte a través de los horrores de Mount Massive y descubrir la verdad tus únicas opciones son correr, esconderte o morir.

Así reza la primera pantalla que nos sale al empezar el juego, “sin pan ni ná”. Como veis, es un survival horror en primera persona, desarrollado por el estudio canadiense Red Barrels. Una empresa de nueva creación, pero cuyos integrantes ya llevaban un bagaje largo en Ubisoft. Outlast ha sido su primer juego, y personalmente creo que han conseguido un gran resultado.

La historia comienza con el protagonista conduciendo hasta el psiquiátrico. Has recibido un email de un consultor informático que trabajó allí y descubrió los abusos que la compañía gestora, Murkoff, perpetraba contra los internos. Te ha enviado una serie de documentos, y vas allí para corroborar la historia. Al parecer, Murkoff tiene un historial previo de abusos en otros países hacia enfermos mentales, y reabrió el hospital en 2009 tras permanecer cerrado desde 1971, disfrazándolo de organización benéfica.

Al llegar, el juego nos va explicando las mecánicas que vamos a utilizar. Cómo abrir puertas, subirse a los sitios o pasar por pasillos estrechos. Una de las más importantes es la de la cámara, ya que tenerla grabando hará que nuestro protagonista tome notas que podremos consultar, y también nos ayudará a ver en los lugares oscuros (cuando las demás luces se apag…perdón). La nightvision tiene el inconveniente de que gasta BASTANTE batería, que deberemos ir reponiendo con las pilas que iremos encontrando por el psiquiátrico. Sí, ya sé que a veces ni por casa encontramos pilas, como para encontrarlas por los rincones de un hospital medio en ruinas… pero no se cuestiona el realismo de un videojuego, a callar.

giphy-outlast
Anda que tener que buscar pilas para esto…

Una inspiración bizarra

Buscando información sobre cuáles fueron las fuentes de las que bebieron los desarrolladores, me he encontrado con referencias a Resident Evil, Amnesia, Half Life… hasta ahí todo normal. Sin embargo, para la estética “nightshot” y ciertos conceptos del juego, mencionaban un vídeo llamado “Rubber Johnny”. Por curiosidad, decidí verlo y… bueno, juzguen ustedes mismos.

Rubber Johnny

No he probado “las drojas” pero ya he decidido que las dejo igualmente.

Más allá de vídeos raros, los desarrolladores también han tomado casos reales sobre internados psiquiátricos donde se hacían experimentos con los pacientes, el programa MkUltra (un proyecto secreto de control mental de la CIA) o la Operación Paperclip (donde científicos, ingenieros y técnicos de la Alemania nazi encontraban refugio en Estados Unidos después de la guerra a cambio de su conocimiento). Esto se refleja en las “terapias del sueño” que aplican a los internos, y en algo llamado “Proyecto Walrider” del que iremos leyendo en las notas que encontremos. También asesinos en serie han servido de inspiración para alguno de los personajes/pacientes que nos encontramos a lo largo del juego.

Y es que la realidad siempre supera a la ficción.

Outlast se vale mucho de los “jumpscares” la música y los efectos de sonido para provocarnos tensión y miedo, pero decir sólo eso sería quedarme en la superficie. Fijarte en las condiciones en las que están los internos, no sólo a nivel externo, sino a nivel mental, y cómo cada vez la cosa se va poniendo más y más fea, todo producto de las manitas de unas personas de carne y hueso (obviando el final)… La verdad, aunque mientras juegas tu única misión sea sobrevivir, cuando ya puedes “relajarte” es cuando viene el “¿Te imaginas que esto fuese real?”.

La cosa no queda aquí

Y es que Red Barrels lanzó un DLC en 2014 llamado “Whistleblower”, que narra la historia de Waylon Park, el informático que nos envía el “chivatazo” y hace que Miles vaya a investigar a Mount Massive.

En este caso, parece que han querido hacernos sentir más cercanos al informático de lo que podríamos haber estado hacia el periodista. Las notas que tomaba Miles eran para su reportaje. Las que veremos de Waylon son escritas hacia su mujer, Lisa, con la esperanza de que las llegue a leer. Como en la anterior entrega, encontramos una cámara en el hospital que nos servirá como “linterna potenciadora de sustos” y tendrá la misma mecánica de encontrar pilas que el original.

Y es que, ¿podemos dar aún más la vuelta a todo lo que hemos visto en el primer Outlast? ¡Claro! Nunca hay suficiente gore o violencia. Vamos a echarle otro par de cucharadas soperas.

groom
Hola mozo…¿t’apetezco?

Y es que, si ya en el original veíamos cosas de “joder colega”, en el DLC nos podemos despachar más a gusto todavía.

Especial mención tiene uno de los enemigos más reseñables, si no el que más, de esta ampliación del juego: Eddie Gluskins o “The Groom”, a quien habéis visto en la imagen de más arriba. Un hombre de sonrisa profidén que busca a su esposa perfecta, embutido en una estética que recuerda a Bioshock, y que para lograr su propósito captura a todo el que se le pone a mano y le mutila para conseguir a esa “mujer perfecta”.

Buscando entrevistas y textos sobre el juego me encontré con que había multitud de reacciones y opiniones a este personaje concreto. La verdad, nunca me había encontrado con una variedad así con respecto a UN personaje de una expansión que dura dos o tres horas, y cuyas escenas no representarán más de 30 minutos. Es cierto que la violencia que vemos durante el juego es digna de análisis de todo tipo, sobre todo teniendo en cuenta que casos como los que vemos (salvo el componente sobrenatural) podemos encontrarlos perfectamente en la vida real, y recordad que los desarrolladores basaron en parte la historia en casos reales de asesinos en serie.

Por una parte, he encontrado un artículo donde opinan que la mutilación que sufre el protagonista es una manifestación de transfobia.

Horror and transgender narratives in Outlast Whistleblower (inglés)

En serio, leedlo si sabéis inglés. Me ha parecido muy interesante. No puedo dar más opinión porque sería meterme en un terreno que no conozco.

Por otro lado, he encontrado esta cita de una curiosa opinión de un reviewer de GameFront llamado Phil Hornshaw.

In fact, I found the whole section personally uncomfortable on a lot of levels, which is probably the point (it is, after all, a horror story). At this point, I’m torn on the depiction; there are degrees to the idea of presenting a character inflicting this sort of violence on people that feels insensitive to the fact that similarly awful violence is inflicted on people in the real world — especially on women. (Outlast contains no women, a point which is noted in a story aside if you find the right file hidden in The Whistleblower.) Even more than just, you know, murder, this is a deeply horrific thing that feels like it’s being exploited for a shock moment.

At the same time, my own very visceral reaction to the scene — as a male in a country where such a thing is very likely never to happen to me — may well be the point Red Barrels had in mind. The language and imagery used, at least under the immediate surface of blood and death, screams at a presentation of violence against women to be experienced by a male character. And while that’s not to suggest that violence against women must be portrayed in a male way in order to make it “understood” by male players and male characters, nonetheless, the scene presents a very particular kind of menace not often experienced by male players, and which was created by an all-male team at Red Barrels. There’s a predatory man searching for a defenseless character, cooing about love and marriage, bent on rape, torture and murder; it’s a kind of fear that women may be familiar with, but men are infinitely less so. Whether that’s exploited purely for novelty and shock, or something deeper, is tough to say.

Os puedo dejar traducción, si lo necesitáis. No he encontrado el artículo original de Hornshaw, pero la cita viene de este blog:

The Males of Games: Do’s and dont’s of genital mutilation

(Que, por cierto, no tiene desperdicio. Jur jur).

Personalmente, estoy de acuerdo con la opinión de Phil. Además, debo recordaros que en el mundo real de hoy en día existe algo llamado “ablación”, que es una práctica equivalente a lo que le hace The Groom a los personajes masculinos con quienes se cruza, pero con mujeres (os invito a investigar más sobre ello).  Las víctimas no sufrirán esta mutilación en un psiquiátrico, pero las condiciones higiénicas y las personas que se lo practican es probable que no difieran demasiado del juego. Mundo REAL, gente.

Segundas partes nunca fueron buenas

Salvo El Padrino, El Imperio Contraataca y… quién sabe, ¿habéis jugado ya la demo de Outlast 2? ¿Habéis visto el tráiler? En la primavera de 2017 parece que veremos más marca de la casa, esta vez en una especie de pueblo de la Norteamérica profunda. El juego empieza con una pareja que acaba perdida en las lindes de la mencionada villa, en mitad de la noche…

Volveremos a la mecánica de la cámara, pasillos (o campo, también), psicópatas persiguiéndonos y, claro que sí, más sangre y mutilaciones (por si después de jugar los dos de antes os han quedado ganas de más).

Podéis ver el tráiler aquí:

Red Barrels : Outlast 2

Y aquí, además de descargaros la demo:

Steam: Outlast 2 demo

babysoutlast
Feminatsis stole my babies… y tendréis que pasarles por encima. Chop chop.

Si este Halloween queréis pasar una buena sesión de miedo de la mano de un videojuego, Outlast es una gran opción. Comentad qué os ha parecido si lo probáis, o si ya lo habéis jugado.

 Buy Me a Coffee at ko-fi.com