La RAE define el videojuego como “Dispositivo electrónico que permite, mediante mandos apropiados, simular juegos en las pantallas de un televisor o de una computadora”.

La mayoría de videojuegos del mercado son obras de ficción. Historias imaginarias, a veces basadas en sucesos o personajes históricos, pero nada más allá de un simple referente. Pero, como dice la RAE, no hay que olvidar que el videojuego es solo un dispositivo con el que se puede contar cualquier cosa.

Por lo que hay que diferenciar entre “El videojuego” (el medio) y “Los videojuegos” (cada una de las obras o piezas audiovisuales), y no hay reglas a la hora de establecer su contenido.

Serious game

La categoría serious game se refiere a las obras que no buscan la diversión del público; se les llama también juegos formativos. Es por ejemplo el uso práctico de la realidad aumentada para el entrenamiento de los bomberos o la rehabilitación neuronal.

Son juegos que no buscan contar una historia, no buscan ser un “juego”. Pero… ¿podemos considerarlos videojuegos o son solamente herramientas prácticas? Existe el debate de si los videojuegos son arte o no, ¿y el serious game lo es?

Cocinaconmigo

¡Cocina Conmigo! ¿Qué preparamos hoy?, desarrollado por Nintendo en 2008, no se trata de un Cooking Mama u otro simulador de comida. Es un libro de recetas con medios audiovisuales; no se le puede considerar una obra para el entretenimiento, al menos dentro de los límites del juego, sino que sirve al “jugador” como complemento para una actividad fuera del videojuego. Personal Trainer: Walking, o Face training son videojuegos que siguen la misma línea de ¡Cocina conmigo!, se podría decir que son la antesala de las apps, antes de que su uso se hiciese cotidiano.

¿Pero podemos considerar “serious game” a esta clase de videojuegos? Es más, ¿podemos considerarlos simplemente videojuegos o son aplicaciones para consolas?

El documental

Cuando pensamos en un documental, habitualmente solemos centrarnos en exposiciones sobre la naturaleza que se emiten por la televisión. Sin embargo, el documental va mucho más allá. Trata de contar una realidad, y lo hace de formas tan diversas como medios (La Vampira del Ravall VR360, documental en 360º gracias a la realidad virtual).

dragoncancer

That Dragon, Cancer” es catalogado como un juego de aventura. ¿Lo es? Sí, pero lo más importante es que muestra una realidad; la realidad de los padres que acompañan a su hijo enfermo de cáncer, Joel.

Durante el juego surgen mecánicas como “el circuito” de Joel con su madre en el hospital, la cual parece que no aporta nada a la trama e incluso que sobra, pero tras ver la escena un par de veces me doy cuenta de que dice una de las cosas más importantes de la historia: Joel era mucho más que su enfermedad.

Se puede pensar que situaciones como estas no son reales, pues el juego utiliza metáforas (la habitación se inunda, juegos dentro de juegos…): pero las lleva a cabo para mostrar los sentimientos de los padres de Joel. No existe una única realidad, sino que cada uno construye una diferente desde su visión personal.

Y la realidad puede ser expresada de diferentes formas, el documental poético utiliza elementos “más abstractos” para transmitir una sensación, un sentimiento, y conseguir expresar aquello que solo con elementos “realistas” sería casi imposible de mostrar.

Llamar a That Dragon, Cancer un juego de “simulación” me parece algo frío y falto de tacto. A la hora de analizar esta obra hay que ver su verdadero contexto y objetivo, no se puede comparar esta obra con otras que actualmente hay en el mercado. No es un “The Sims“, o un “The Walking Dead“, ni siquiera se le puede considerar un “serious game”. Es algo nuevo en los videojuegos, pero antiguo en lo audiovisual: es un documental.

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