Los fans de Sonic se encuentran entre los más pacientes y los más sufridores del mundillo de los videojuegos. Desde el lanzamiento de “Sonic & Knuckles” y el salto del erizo azul al 3D, la espera de cada nuevo título dio origen al nacimiento del ya famoso “Sonic Cycle”.

Para los afortunados que no saben de qué se trata, es un ciclo (sin fiiiiin) que comienza con el entusiasmo de los fans ante el anuncio de un nuevo juego de Sonic que parece “el regreso” del erizo. Hay poca información, pero a priori parece interesante. A medida que se muestran más pantallas, niveles, etc. el hype y la esperanza se elevan…. hasta el lanzamiento: el juego no cumple con las expectativas, la crítica lo destroza, los jugadores se decepcionan y, en general, nadie queda contento. Hasta que Sega anuncia un nuevo juego y todo vuelve a empezar.

Con el salto a 3D, Sonic perdió magia. A pesar de que las dos entregas de “Sonic Adventure” fueron juegos muy dignos, estamos hablando de dos títulos entre una larga lista que incluye desastres como “Sonic the Hedgedog (2006)”, “Shadow the Hedgedog” o “Sonic Boom” (con mención especial al horrible rediseño de los personajes).

Sonic_Boom_TV_Trailer
Pero qué hicimos para merecer esto

“Sonic Generations” fue un primer paso en la dirección correcta, la señal de que desde Sega se habían propuesto escuchar a los fans: su lanzamiento en el 20º aniversario del primer juego fue un soplo de aire fresco, un intento de regresar las raíces de un personaje muy querido.

2016 era el año del 25º aniversario de Sonic e iba a celebrarse con dos títulos, ambos retrasados a 2017. Uno de ellos es “Sonic Forces”, previsto para noviembre de este año. El otro es “Sonic Mania”.

“Sonic Mania” es el primer juego de la saga desarrollado por fans de los clásicos de Mega Drive, y se nota. El juego rebosa nostalgia por la época que hizo grande a Sonic y se inspira en aquellos juegos de 16 bits que nos mantuvieron horas pegados a la consola. Esto va más allá de la estética y se traduce en la aparición de escenarios clásicos (“Green Hill Zone” de “Sonic the Hedgedog”, o “Chemical Plant Zone” de “Sonic 2”, por mencionar los dos primeros). Sin embargo, y por mucho que parezca que el juego “calca” los escenarios antiguos, al poco de avanzar podremos ver que no es así: las fases se diferencian de las clásicas y se convierten en una especie de remix muy agradecido. Aparecen nuevos caminos, los ya conocidos se complican y en general, se nos dan más opciones de las que ya disponíamos. Las nuevas fases, como “Mirage Saloon”, encajan como un guante en la estética de los juegos, además de ser una maravilla jugable y visual.

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Mirage Saloon es uno de los nuevos escenarios y uno de los más bonitos

El cariño con el que se ha realizado esta entrega no sólo se ve en lo cuidado del juego: la intro animada, el final del juego, las animaciones de los personajes… Incluso la batalla final del segundo nivel, inspiradísima, es un homenaje. Las fases de bonus, por cierto, pueden añadir horas de juego extra a un título bastante rejugable, tanto las que aparecen en los checkpoints (extraídas directamente de “Sonic 3”) como las fases especiales para conseguir las Chaos Emeralds (inspiradas en “Sonic CD” y bastante puñeteras).

Entre los añadidos destacan los nuevos escenarios que mencionaba antes, un nuevo movimiento, la posibilidad de guardar la partida (o no, si eres lo bastante valiente), y seleccionar el personaje con el que jugar (algo que determina cómo te enfrentas a las fases: Tails vuela, Knuckles trepa y Sonic corre).

Rings
Esperemos que Sonic Forces no te deje así, Sonic

“Sonic Mania” supone la vuelta de Sonic a sus orígenes, y de qué manera. Haciendo que verdaderos fans se hagan cargo del juego, Sega ha entregado lo que muchos pedían: un juego que es puro fanservice y que ofrece horas de diversión recuperando lo mejor del personaje. ¿Y ahora? Sega ha dado un paso en la buena dirección, pero queda por ver si “Sonic Forces” confirma la resurrección de Sonic… o si ha sido solo un espejismo.

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