Hoy vengo un poco retro y os voy a hablar de un juego que he terminado, por enésima vez, hace poquito: Metroid Zero Mission.

Este Metroid salió para GameBoy Advance en el año 2004 y es un remake del primer Metroid que salió para NES en 1986; y como todos los Metroid, Zero Mission vuelve a ponernos en la piel de Samus Aran, la famosa cazarrecompensas.

El juego es famoso porque de cara al final hay una pequeña parte en la que podemos manejar a Samus sin su famoso traje (el Power Suit), de la que hablaré luego.

La trama del juego es sencilla: Samus llega al planeta Zebes tras unos Piratas Espaciales que parecen estar experimentando con los Metroids, unas peligrosas criaturas que se pegan a cualquier organismo y le drenan la energía hasta matarlo. La Federación Galáctica la ha enviado allí a ella sola cuando ellos no han podido detenerlos, lo cual deja bastante claro que la mayoría de organismos no sirven para nada y al final tienes que ir tú a dejarte la piel para solucionar sus problemas y salvarles el culo.

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Éste será el equipamiento de cara al final del juego

Nada más comenzar la misión nos daremos cuenta de que sólo podemos agacharnos, saltar y disparar. Pero en un par de minutos podremos añadir la morfosfera, la habilidad para convertirse en una pelota y poder pasar por sitios pequeños (me duelen los huesos sólo de pensar en convertirme en una pelota). A medida que vamos avanzando en la partida, iremos ampliando nuestras habilidades, que irán subiendo de nivel poco a poco; de esta manera podremos tener hasta cuatro versiones del rayo antes de tener la quinta definitiva. Pero, básicamente, las armas de Samus serán el fusil que lanza rayos, las bombas, los misiles y su propio traje.

Estas nuevas habilidades nos permitirán pasar a través de distintas secciones y nos ayudarán a poder derrotar a los jefes finales, que no son realmente difíciles. Salvo Mother Brain. Mother Brain es el mal.

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Estoy ahí abajo, cociéndome en la lava

El juego se divide en un total de siete mapas o zonas: Crateria, Chozodia, Tourian, Brinstar, Kraid, Norfair y Ridley; a estas zonas podremos acceder mediante una especie de ascensores; algunas veces también podremos acceder por agujeros en las paredes, normalmente debido a que el camino principal estará bloqueado, lo que nos hará dar vueltas y más vueltas, investigando los mapas hasta poder encontrar la manera de entrar en otra zona.

En Metroid Zero Mission apenas hay texto, salvo el informativo cuando encuentras una mejora para el traje y, obviamente, durante el prólogo y epílogo. No hay nadie que te diga adónde debes ir o que te informe de lo que está pasando. Tú simplemente te dedicas a explorar la zona, encontrar las mejoras y subirte en una especie de estatuas que serán las que te ayuden a recuperar vida y munición, y algunas te marcarán el punto de navegación en el mapa.

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Estas estatuas serán vuestras amigas

Esto me llamó mucho la atención porque, antes de jugar a Zero Mission, yo había jugado a Metroid Fusion y ahí había una IA que te informaba de las cosas (y menudas conversaciones daba el amigo…). De manera que la primera vez que jugué a este juego, me sentí un poco perdida porque era un “Vale, y ahora, ¿qué?”, pero enseguida te haces a ello ya que es moverte por los mapas, explorando y disparando a enemigos.

El sistema de juego es fácil y sencillo, realmente no tiene complicación. Samus se maneja bastante bien salvo cuando conseguimos el salto en barrena, que hace un poco complicado controlar el movimiento y podemos romper suelo que quizá necesitemos para subir a algún sitio. También hay zonas que requerirán un poquito de habilidad pero, salvo Mother Brain, no me he encontrado con dificultades en el juego (¿estoy admitiendo que he tenido dificultades en un juego? Puede ser, pero que no cunda el pánico, que todos las tenemos; incluso los tru gueimers).

Después de enfrentarnos a Mother Brain tenemos un pequeño extra a modo de misión que es manejar a Samus sin su traje. Es más vulnerable y menos dañina, lo que nos obligará a evitar a toda costa a los enemigos que nos encontremos. En resumen: se trata de un pequeño nivel de sigilo, en el que tendrás que esconderte en los sitios indicados para ello, así evitaremos que no nos vean y, si lo hacen… más vale que corras y te escondas porque de un par de golpes podrías acabar muerta y sin vida.

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Por alguna extraña razón, esta captura me hace mucha gracia

La banda sonora me ha parecido un poco floja, demasiado repetitiva y estridente y terminaba siempre bajando el volumen pero, como todo, es subjetivo. Los efectos sonoros están bien y correctos. Los gráficos están muy bien, son coloridos y fluidos y hay algunas escenas en las que veremos pixel art en cinemáticas.

La idea de este remake era acercar los inicios de la saga a todos aquellos que quisieran conocerlos pero añadiendo algunas cosas nuevas para que quienes ya jugaron en su día a Super Metroid lo encontraran igualmente atractivo. Para ello, se usaron cinemáticas para avanzar con la historia, que se reescribió para explorar un poco más el pasado de Samus; de hecho, algunas cinemáticas muestran recuerdos de la cazarrecompensas cuando era una cría.

El juego es el primero que permite elegir el nivel de dificultad al comenzar la partida; esta dificultad recae únicamente en el daño que hacen los enemigos y, una vez lo terminas, se desbloquea la opción de jugar a la versión original del juego: Metroid.

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Esto ya para las nostálgicas y curiosas

La recepción del juego fue buena, la mayoría de los medios le dieron notas bastante altas y se vendieron más de 150,000 unidades en su mes de salida; lo cual no me sorprende puesto que Metroid Fusion también fue un éxito de ventas y ambos juegos comparten el mismo motor gráfico y de movimiento.

El juego no tiene una duración demasiado larga, a mí me ha llevado unas cuatro horas en la dificultad normal, si bien es cierto que muchos de los objetos no los conseguí porque no tengo tanta paciencia. Así que si queréis un juego para pasar un rato por la tarde, dadle caña a Samus.

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