Luchar por nuestra vida nunca fue tan cuchi

Análisis de Tunic

Análisis de Tunic

Ya os he contado mi secreto-no-tan-secreto de que nunca he sido capaz de terminarme un Legend of Zelda. Normalmente suele ser por lo nerviosa que me pone la música de las mazmorras y los jefes en sí. Termina produciéndome mal cuerpo y aparco el título hasta que me sienta mejor… cosa que nunca pasa, sobre todo porque se me olvida que existe.

Sin embargo, la mezcla de exploración y puzles es algo que me gusta mucho en un videojuego. Por eso mismo cuando vi anunciado Tunic, con su zorrito guerrero, captó inmediatamente mi atención. Anunciado por primera vez en el E3 de 2017, ha visto por fin la luz el pasado 16 de marzo. Puedo decir que la espera ha valido la pena. Y, aunque se nota mucho la inspiración en la conocida saga de Nintendo, va mucho más allá de traernos una versión furry de Link.

La historia de Tunic nos trae a un pequeño héroe zorro, del que no sabemos más que se despierta en una playa. Como corresponde a un buen metroidvania no hay tutorial ni nada que se asemeje, sino que va directamente al meollo. Aprenderemos a esquivar rodando y a utilizar nuestras armas sobre la marcha, comenzando por un humilde palo. Como cabe esperar en este tipo de juegos, la observación de los enemigos y sus patrones de ataque es algo básico. Analizar sus golpes y saber cuándo debemos contraatacar (o huir) es fundamental.

Nuestro héroe se prepara para saquear su primer cofre

It is dangerous to go alone! Take this

No conocemos la historia, sino que la iremos desgranando sobre la marcha. Y, al igual que ocurre en otros títulos como Journey, se nos irá narrando de forma gráfica y no mediante texto. Tampoco contaremos con todas las habilidades desde el principio, sino que tendremos que ir obteniéndolas a lo largo de nuestra partida. Para ello no necesitaremos más que recoger el ítem preciso, sin más misterio. Son pocas y sencillas de utilizar, y no se nos requerirá tampoco la construcción de builds complejas como ocurre con otros títulos. Simple, pero efectivo.

Pero no nos dejemos engañar por su aspecto inocente: los enemigos pegan, y mucho. No podemos olvidar que es estamos ante un metroidvania al uso, si bien no tiene el pico de dificultad de otros títulos. Sin embargo, nos encontraremos con gran variedad de criaturas dispuestas a hacer picadillo a nuestro pequeño héroe peludo, y también habrá batallas contra jefes que abarquen la mitad de la pantalla. Es por eso que el dominio de los objetos y habilidades es básico, y moriremos más de una vez ante enemigos que, aparentemente, no representaban mayor desafío. No existe un único modo de combate, con lo que podremos adaptar nuestro estilo de juego para avanzar.

Los coleccionables cobran un significado especial en Tunic. Para nuestra sorpresa, lo que debemos recabar a lo largo de nuestro periplo no son ni más ni menos que las páginas del manual de instrucciones del juego. Esto nos llevará a saber para qué sirven parte de los objetos que vayamos encontrando o comprando. Todo ello, por supuesto, explicado en el particular lenguaje rúnico del juego. También incluirán los mapas de las zonas, e incluso pistas para resolver algunos de los puzles.

El manual-coleccionable de Tunic

El manual de instrucciones es también un homenaje al del Zelda de NES

Uno de los aspectos más llamativos de este título es su estética. Gráficamente es un juego precioso, con gráficos low poly muy cuidados, y un mundo que a la legua se ve creado con mucho mimo. No podremos mover la cámara en ningún momento, lo que hace que a veces ésta nos juegue malas pasadas y oculte algún enemigo que acabe con la poca vida que nos queda.

Esta perspectiva isométrica también es parte importante en la exploración. Será fundamental explorar las esquinas no visibles desde nuestro ángulo y las cascadas, pues en muchas de ellas se esconden pasillos y cuevas. Cada cofre cuenta, al disponer de poca vida, vigor y magia en un principio. Esto hace que valga mucho la pena explorar a fondo cada zona, incluyendo las que ya hemos visitado, si conseguimos alguna habilidad nueva.

Tunic da la impresión de una libertad completa, pero poco a poco iremos descubriendo que no es así. Sin llegar a ser un título pasillero, veremos que el acceso a ciertas zonas estará vedado hasta que no consigamos ciertos objetos que nos permitan interactuar con el entorno. En ocasiones no tendremos demasiado claro por dónde debemos avanzar, y tendremos que explorar a fondo el escenario para encontrar el camino. Algo de esperar en un metroidvaina.

El héroe esquiva varios ataques enemigos en una de las mazmorras

No por cuqui va a ser precisamente fácil

La banda sonora ha sido creada por Lifeformed y Janice Kwan, y está disponible a la venta en el portal independiente Bandcamp. Cuenta con gran variedad de temas, específicos para cada zona, pero con un trasfondo chill out muy importante. De hecho, la pieza principal, que escucharemos durante la mayor parte del juego, se basa principalmente en una melodía de piano.

Tunic es un juego que parece amable, pero no lo es. Sin embargo, a pesar de la exigencia que nos plantea, se disfruta mucho incluso si no eres fan de los souls o los metroidvania.  En gran parte se debe al trabajo excepcional en cuanto a dirección artística, pero también a la estupenda integración entre exploración, puzles y combates. Un título muy recomendable para amantes de retos y aventuras de acción.

Clave de prensa proporcionada por ICO Partners.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

2 comentarios
Supedai
Supedai 30/03/2022 a las 11:51 am

Mira que a mi me gusta Zelda y juegos de aventuras pero este juego no se que tiene pero me da sueño, y mira que me gusta.

Alystrin
Alystrin 30/03/2022 a las 12:15 pm

La música, que es muy zen!

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