No corras por el pasillo
Análisis de Let’s School
15/07/2024 | Nix | No hay comentarios
Si tenéis esa edad en la que defendéis ser millenial como ser de la mejor generación de los últimos años, probablemente recordéis la época en la que el Internet era algo tan residual que los videojuegos no se compraban en Steam, sino que podíamos comprarlos en los kioskos, con pesetas y acompañando a algún periódico que no le interesaba a nadie. O, al menos, a nadie de mi edad por aquel entonces. Sin embargo, uno de los detalles a tener en cuenta con esas compras es que tú no elegías el juego, simplemente te llevabas el que tocase esa semana. Cosa que provocó, un poco sin querer, que hubiese una cantidad enorme de fans infantiles tanto de las aventuras gráficas como de los juegos de gestión, ya fuese de ciudades, de recursos, de hospitales o de fútbol, entre otros. Por supuesto, yo fui una de esas personas, metiendo horas y horas en mis propios imperios y negocios. Sin embargo, nunca había puesto las manos en la gestión de un colegio, y cuando vi hace ya algún tiempo el anuncio de Let’s School no pude evitar fijarme en él a pesar de haber dejado un poquito de lado este género por la cantidad de horas que reclama para hacer una buena partida. Por eso, aunque ya lo tenía en la lista de deseos desde antes de su lanzamiento en PC, he aprovechado su llegada a consolas para hablaros un poquito de él. Y, sinceramente, ahora veo con otros ojos a la directora de mi colegio.
La premisa de Let’s School es sencilla y, además, va directa al grano. Nuestra escuela de la infancia está en ruinas y hemos decidido no sólo remodelarla y abrirla otra vez, sino convertirla en la mejor. Por supuesto, esto hace que tengamos que empezar desde cero y en un principio nos dediquemos a gastar todos nuestros ahorros, pero no os preocupéis, porque si algo caracteriza a este título es la enorme personalización previa de lo que será nuestra partida. Antes de comenzarla, nos permitirán escoger de forma global el nivel de dificultad, pero además podremos ajustar pequeños detalles como la cantidad de dinero con la que empezar, la dificultad de los exámenes, los desastres naturales, o simplemente la estética, entre otros. Aparte de eso, podremos escoger el aspecto de nuestro personaje entre una gran variedad de opciones, sobre todo para el estilo visual del mismo, y también tendremos la oportunidad de hacer un logo para nuestro colegio y escoger los uniformes correspondientes para el alumnado. En general, una personalización tanto visual como mecánica para que todo esté a nuestro gusto.

Una vez comenzamos, nos damos cuenta de que de verdad está para el arrastre: nos tocará hacer una pequeña remodelación, tapar agujeros y vender todos los trastos que sobren, y por fin comenzar con lo más importante: crear nuestra primera clase. Sí, sólo una. Y es que, hagamos lo que hagamos, lo primero que nos va a enseñar el juego es que no podemos venirnos arriba construyendo y tenemos que pensar muy bien qué es lo próximo que necesitamos, porque el dinero se gasta muy rápido y tanto el alumnado como el profesorado tienen demasiadas necesidades. Además de las aulas nos tocará organizar nuestro edificio para colocar los baños, la sala de profesores, la cafetería, la enfermería y todo tipo de instalaciones que iremos desbloqueando a medida que nuestro equipo de investigadores vaya completando los trabajos que les asignamos. Y así, poco a poco, iremos ampliando nuestro colegio de tal forma que incluso necesitaremos comprar más terrenos, visitar nuevas zonas del mapa para desbloquear tiendas y revisar nuevos lugares donde reclutar más alumnos. Lo que sea necesario para que vaya viento en popa.
Sin embargo, nos daremos cuenta pronto de que no todo es tan bonito como parece, y en los colegios privados como el nuestro también hay muchos problemas y nos tocará lidiar con ellos como mejor sepamos. Habrá algunos que estarán fuera de nuestro control, como incendios o terremotos, en los que lo único que podemos hacer es asegurarnos de que nuestros alumnos estén bien enseñados y sepan cómo reaccionar a los mismos. Pero también encontraremos algunos que tendremos que frenar en seco de forma activa, como los casos de bullying en los que enviaremos al profesorado o a seguridad, o incluso casos de contrabando que podremos pillar tanto cuando se reúnen los alumnos, como revisando los bolsillos. Eso sí, lo de revisar bolsillos es factible cuando tenemos 10 alumnos, pero llega un momento en el que tendremos que confiar en que nos enteremos de los tejemanejes del patio antes de que se líe demasiado gorda. En estas ocasiones es cuando más notaremos la diferencia entre jugar con PC o con consola, porque lo que puede hacerse con un par de clics acaba necesitando una combinación larga de botones y movimientos del joystick. No está mal configurado y funciona muy bien, pero se nota bastante para qué plataforma está pensado. Y es que, como veis, en este título tendremos que gestionar absolutamente todo, y no sabréis lo mucho que vais a usar el botón de pausa hasta que lo tengáis en vuestras manos.

Si tengo que ponerle alguna pega a Let’s School es el equilibrio del juego, sobre todo durante el inicio de las partidas, aunque se vaya nivelando a medida que avanzamos. Y es que, a veces, se puede volver un poco agobiante al ver que nos están exigiendo cosas a las que no podemos tener acceso, ni siquiera sabiendo que nos las van a pedir. Esto es porque para poder construir un nuevo tipo de instalación tendremos que investigarlo, y eso puede conllevar varios días de trabajo que dentro del juego se puede traducir como el paso de una estación entera. Esto llega a un punto en el que no es tan exagerado, pero para la gente que acaba de entrar en el juego puede conllevar varios reinicios de partida pensando que están haciendo algo mal, aunque no sea así o incluso estén siguiendo el tutorial paso a paso. Y es que a veces los juegos con ciertas complicaciones se olvidan de que hay personas novatas que también quieren disfrutarlos.
Let’s School es uno de esos juegos de gestión que exigen pero no agobian, porque a pesar de tener una enorme multitud de mecánicas nos permite ir bastante a nuestro aire, dentro de unos límites (y mientras no perdamos todo el dinero). Además, su aspecto amigable juega a su favor, porque disfraza lo que es un simple juego de números y cálculos en algo agradable que vamos adelantando y frenando a nuestro gusto para poder controlar hasta el más mínimo detalle. Incluso los bolsillos de los alumnos, no vaya a ser que tengan una Game Boy de contrabando que podamos requisar.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

