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Análisis de Warhammer 40.000: Space Marine 2

Debo admitir que siempre he sido ajena al mundo Warhammer. Ni el rol ni pintar figuras me han atraído nunca especialmente, por lo que es el clásico “sé que existe y poco más”. Sin embargo, no es ningún secreto que tengo inclinación por los shooter de acción que nos permiten afrontar hordas de enemigos en grupo o en solitario. Razón por la que me recomendaron echarle un ojo a Warhammer 40.000: Space Marine 2… y por la que me ha fascinado.

Este título nos pone en la piel del legendario marine espacial Titus, y nuestro cometido será dirigir a un escuadrón para defender a la humanidad de los enemigos del Imperium. De modo que iremos allá donde se nos necesite y cumpliremos las misiones asignadas. Pero sobre todo nos enfrentaremos a enjambres de tiránidos utilizando todos nuestros recursos. Y si bien la historia puede pasar desapercibida, al menos para alguien ajeno al universo Warhammer, debo admitir que el combate es una delicia.

Algo que me ha sorprendido gratamente, ya que el movimiento pesado del personaje me hizo temer que los enfrentamientos fueran toscos. Y nada más lejos de la realidad. Disfrutaremos de un combate bastante ágil y con una buena cantidad de sangre: ambas cosas lo harán más satisfactorio de lo que podríamos imaginar. ¿Qué? ¿A estas alturas os vais a sorprender de que me guste empaparme de la sangre de mis enemigos?

La introducción de Warhammer 40.000: Space Marine 2 servirá a modo de tutorial para que nos familiaricemos tanto con los pesados movimientos de un marine espacial como con los controles. Y es que cuesta hacerse a bloquear un golpe con C o fijar un objetivo con X. Si bien no tardaremos en acostumbrarnos a realizar ataques cuerpo a cuerpo con el clic derecho y disparar con el clic izquierdo. Y siempre tendremos la opción de reasignar los controles que consideremos.

Sin embargo, yo acabé optando por jugar con mando, ya que resulta todo bastante más cómodo. Algo que jamás pensé que haría o diría, si os soy sincera. ¿Disparar con mando? ¿Qué soy, pro gamer, ahora? Por desgracia, a pesar de tener activada la opción de gatillos adaptativos, no se trata de una función que brille demasiado a lo largo de la partida. Aunque sí pude sentir la vibración del mando al son de las pisadas de Titus, que al ser tan pesadas resultaba tan curioso como agradable.

Pero que no os asuste no apañaros con ratón y teclado o tener que disparar con mando. Warhammer 40.000: Space Marine 2 cuenta con cuatro modos de dificultad: fácil, normal, veterano y ángel de la muerte. Y puedo asegurar de primera mano que se trata de un juego asequible en su nivel intermedio. Incluso con mando. Sí, sigo alucinando. Esto se debe, en parte, a que los bots que nos acompañan no son tan inútiles como acostumbran en otros títulos. Y si bien no nos curarán, porque no existe tal función entre marines espaciales, sí nos levantarán si caemos. De igual modo que se levantarán entre ellos. Algo que puede marcar la diferencia entre superar una misión o no cuando las cosas se ponen feas para nuestro escuadrón.

También atacarán como es debido a nuestros enemigos, al menos con las armas que llevan equipadas, ya que no utilizarán granadas. Y si bien podremos indicarles a quién atacar, marcando el objetivo, no interactuarán con elementos del escenario. Lo que significa que ni cogerán botiquines o granadas ni activarán interruptores. Si queremos que nuestra compañía sea más activa, deberemos jugar con otras personas y formar un grupo de tres. Podremos invitar a gente de nuestra lista de contactos o introducir un código para compartir partida. Y cabe destacar que el juego cruzado entre las distintas plataformas es posible, aunque podremos deshabilitarlo si queremos.

Además, la opción multijugador se extiende a la totalidad del juego. Es decir, podremos disfrutar la Campaña en solitario (con bots) o en compañía, pero también tendremos otras modalidades para alargar nuestro tiempo de juego tanto como queramos. Por un lado, tendremos la opción de unirnos a otras personas para completar algunas misiones auxiliares, también llamadas Operaciones. Aunque se recomienda jugar después de la Campaña para evitar destriparnos la trama. Por otro lado, para quienes disfruten enfretándose a otras personas, está el modo Guerra Eterna, donde lucharemos en partidas de 6 contra 6. Aquí, además, encontraremos tres opciones de juego: Conquista, Captura y control o Aniquilación.

Cabe decir que, habiendo jugado de forma previa al lanzamiento, tardé un poco en unirme a un grupo, probablemente por la falta de gente. En cualquier caso, inicié una misión de Operaciones en solitario (con bots) y, pronto, los huecos se llenaron con otras personas, completando la misión sin problemas de conexión o rendimiento de ningún tipo. Tampoco nos comunicamos más allá del uso de marcadores en el mapa, pero Warhammer 40.000: Space Marine 2 dispone de chat de voz y escrito. Pudiendo deshabilitar ambos en caso de no querer comunicaciones.

Donde sí he notado las pantallas de carga ha sido durante la Campaña, jugada en solitario. Si bien no son excesivas, su duración es suficiente como para llamar nuestra atención. Por suerte, no serán demasiadas, dejándolo como algo anecdótico más que molesto. Y diría que así nos permiten estirarnos un poco e hidratarnos, pero el juego no aprieta tanto como para impedirnos tener un respiro.

De hecho, en una dificultad intermedia, varios de los enjambres tiránidos nos parecerá que duran un suspiro. Además, al tratarse de xenos a los que dispararemos cuando todavía están agrupados, no siempre sentiremos la presión del peligro. Estos enfrentamientos resultarán más desafiantes cuando el enemigo se reparta por el escenario, llegando a rodearnos a diferentes distancias. Aquí, deberemos escoger a quién atacar con nuestras armas de fuego principal y secundaria, a quién cuerpo a cuerpo, cuándo bloquear o cuándo lanzar una granada. Y también será cuando se vuelva más satisfactorio.

En cualquier caso, cada misión puede llevarnos fácilmente más de una hora con un nivel de desafío intermedio y explorando un poco. Y la Campaña unas 10-12 horas en total. Durante la pantalla de carga que inicia la misión, como excusa de nuestro viaje al sitio, recibiremos información escrita de nuestros objetivos y motivaciones. Una vez recuperemos el control de nuestro personaje, avanzaremos de forma lineal por sectores. Es decir, iremos enfrentándonos a hordas de enemigos numerosas, pero contenidas, hasta el final de la sección. Allí nos reagruparemos y activaremos el acceso al siguiente punto. Una vez superada la misión, nos trasladarán de vuelta a la barcaza de batalla, aunque también podremos abandonar cuando queramos desde el menú de pausa.

En la barcaza será donde consultaremos las placas de datos encontradas a lo largo de la misión si hemos explorado lo suficiente. También podremos aprovechar para revisar el armamento desbloqueado y será donde cambiaremos entre los diferentes modos de juego. Y, por supuesto, podremos escoger a qué planeta viajar, en caso de que queramos volver a por algo que dejáramos atrás.

Por su parte, si hemos superado (o no) la Campaña y queremos explorar el modo multijugador, dejaremos a un lado a Titus. Tanto en Operaciones como en Guerra Eterna escogeremos entre seis roles diferentes: Estratega, Asalto, Vanguardia, Bastión, Francotirador y Pesado. Cada cual con sus ventajas y desventajas, dependiendo de nuestra forma de jugar. Y será este rol el que nos dé un nuevo rostro. En la armería, podremos escoger el equipamiento base de cada uno, y tendremos la posibilidad de probarlos para ver cuál nos funciona mejor. Y digo base, porque encontraremos armas distribuidas por los escenarios. Asimismo, conforme juguemos con estos roles desbloquearemos ventajas para nuestro personaje y para el grupo. 

Cabe decir que Warhammer 40.000: Space Marine 2 ofrece un apartado audiovisual que invita a mirar a nuestro alrededor y maravillarnos con el resultado de mezclar temática fantástica y espacial. También es cierto que deberemos girarnos hacia nuestro interlocutor para escucharlo bien, dado que, de lo contrario, no nos llegará bien el audio. En cualquier caso, a lo largo de una misión, podemos avanzar a través de una catedral y dar con una instalación de tecnología avanzada. Pero con aspecto añejo y rodeada de velas. Y a la vez nos enfrentaremos a seres de otro mundo con marines enfundados en armaduras espaciales y armados con espadas sierra. Y lejos de que todo esto desentone, está integrado de maravilla.

Posiblemente esto no llame la atención de quienes vienen curtidos del universo Warhammer, pero es destacable. Así como merece la pena mencionar que el juego llega traducido y doblado en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro. Con un resultado bien cuidado y los equipos al cargo debidamente acreditados. Ambas cosas pueden servir como puente para que cualquiera que, como yo, no conociera mucho del tema, sienta inclinación por probarlo. Además, si bien el juego se sitúa tras los sucesos de su predecesor, no es necesario haberlo jugado para comprender la historia. De igual modo que no es necesario saber mucho (ni nada) de Warhammer 40.000 para disfrutar del juego.

A fin de cuentas, aquí hemos venido por los enjambres tiránidos. O, más bien, para enfrentarnos con nuestros marines espaciales a todo lo que se nos ponga por delante. Si bien es cierto que se echa en falta algún personaje femenino enfundado en su propio traje espacial, con dejar el casco de nuestro personaje de forma semipermanente y algo de imaginación, hace el apaño. Total, si de noche todos los gatos son pardos, bajo la sangre de nuestros enemigos, poco importa nuestra apariencia. Y, por lo pronto, decido quedarme con los parrys bien ejecutados, finalizados con un satisfactorio tiro en la cara, y haberme desenvuelto disparando con mando. Que me quiten lo bailao. O lo disfrutao.

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