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Yakuza Kiwami 3, los remakes y la memoria
22/03/2026 | Nix | No hay comentarios
Cada vez que se anuncia un remake de un juego que, en cierto modo, fue importante para mí en su momento, pienso en lo delicado que es tocar los recuerdos de la gente. En lo difícil no de mantener el juego tal cual el original, sino como existe en nuestra memoria, porque muchas veces la esencia de ese juego es la que encaja con quienes éramos cuando lo estábamos jugando. Y ahora ya no somos esa persona. Mi recuerdo de la saga Yakuza viene atado a la época en la que entré en esta web, hace casi diez años, y de cómo hablábamos todas de esos juegos. Recuerdo perfectamente cómo nos explicábamos unas a otras la cantidad de cosas rancias y machistas que tenían, y rematar la frase con “pero tienes que jugarlo, que está guapísimo”. Quizá, por asociarlos a esos recuerdos divertidos, es por lo que me duele tanto la existencia de Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties tal y como lo conocemos ahora. Y es que, en el fondo, no es que sea un mal juego, pero está tan repleto de malas decisiones sin motivo que te acabas preguntando por qué decidieron hacer ese remake si en realidad no tenían ganas de hacerlo. Porque cuando decides hacer un remake, no te limitas a añadir polígonos y texturas, estás tocando la memoria.

Recuerdo cuando se anunció el remake de Silent Hill 2, y del miedo que se apoderó prácticamente de todo el mundo. La gente se esperaba lo peor, porque no solo se trataba de uno de los juegos más importantes del survival horror, sino que también formaba parte de la memoria de mucha gente por ser uno de los relatos más potentes de su época, instalando recuerdos permanentes en su memoria a través de esos detallitos que, si bien no encajaban al 100%, tenían una esencia que coincidía con cosas que habían vivido. Pero lo que nos encontramos en el Silent Hill 2 de Bloober Team es una adaptación que entiende por completo el corazón del juego original. Los gráficos son nuevos, la jugabilidad está completamente actualizada, los puzles son diferentes, los mapas y escenarios no coinciden con los originales, incluso la ruta que debe hacer James es diferente… y sin embargo el juego es el mismo. Su esencia es la misma. No intentaron arreglarlo, no intentaron hacerlo encajar, y no reescribieron su final para que encajase de alguna forma con Silent Hill f o cualquier otro Silent Hill futuro, simplemente se limitaron a entenderlo. Y ese es el problema de Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties.
Cuando pensamos en el Yakuza 3 original, nos damos cuenta de que es un juego que funcionaba. Igual que su final. Igual que el arco de Mine. Era trágico, cerrado y coherente, sin ambigüedades que diesen pie a teorías locas ni conspiraciones, simplemente era una historia en la que los actos tenían consecuencias. Sin embargo, cuando vemos los sucesos del remake nos encontramos con una reescritura que cambia no solo el final del juego, sino la narrativa global de la saga, y no para mejorarla, sino para recontextualizarla, estirarla y, de paso, eliminar un poco de su alma. ¿Para qué? Me gustaría poder responder a esa pregunta, pero en realidad todavía estoy cuestionándomelo yo misma. Normalmente, los cambios suelen hacerse para enriquecer la historia, añadir esa cosa que en su momento no pudieron, o simplemente alargarla un poco para que conozcamos mejor a los personajes, pero aquí solo veo una modificación para que encaje con los planes futuros de la franquicia, por unos futuros billetes extra que se puedan ganar. Y esa sensación es la que me sabe amarga, porque no me molesta que amplíen el universo o rectifiquen lo que consideran malas decisiones del pasado, sino que lo hagan a costa de algo que ya funcionaba. Porque no querían contar más sobre Mine, lo querían a él, a su futuro, eliminando su humanidad y convirtiéndolo en un maniquí, matando el cierre original de la historia.

Quizá lo que más me decepciona de todo esto es ver el uso de Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties como un simple trámite a seguir, un juego que realmente no querían hacer pero tenían que hacerlo para poder seguir con los siguientes. Y esto, sobre todo, se nota por la escasez de atención que han puesto en él. Sí, tenemos iluminación moderna y modelados más actualizados, pero al mismo tiempo podemos ver muchas escenas en las que todo es más plano, con menos detalle y peores texturas que el juego original. Y no, no es la nostalgia la que habla, es ver cómo no se dedicó ni el tiempo ni el presupuesto necesarios para rehacerlo. O ver que el contenido relevante de ciertas misiones secundarias se desvanece, que objetos con peso narrativo ya no están, y que algunos de esos detallitos que hacían que el mundo estuviese vivo ya no existen. Puede que haya quien crea que no es para tanto, pero Yakuza nunca fue solo su trama principal, Yakuza son sus historias absurdas, sus momentos ridículos, su textura, su ciudad. El paquete de pañuelos que te dan en la esquina. Si quitas esas piezas, Kamurocho se muere, se convierte en una calle de videojuego.
Puede parecer que esté escribiendo desde el enfado. Al fin y al cabo, sería un enfado completamente válido. Pero realmente escribo desde la tristeza. Sí, Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties tiene buenas ideas, buen combate y el contenido nuevo tiene cosas interesantes, funciona perfectamente como videojuego. Pero no es Yakuza 3. Es un producto de reescritura estratégica en un mundo en el que tenemos un problema serio de preservación de videojuegos. Algunos desaparecen, otros quedan atrapados en plataformas obsoletas o sobreviven en remasterizaciones simples. Y ahora tenemos que empezar a preocuparnos de la posibilidad de que empiecen a sustituir versiones originales por otras que cambian la narrativa o el contenido, alterando así nuestra propia memoria. Por eso, como os decía, tocar un recuerdo es algo muy delicado, porque puede perderse mucho más de lo que esperábamos, y como la memoria es muy frágil en un par de años estaremos preguntándonos qué era lo que pasaba con Mine originalmente. Y la única forma de recuperar esa memoria de Yakuza 3 será tener la edición física, porque la digital ya la hemos perdido.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.
Etiquetas: cambios, preservación, remake, remaster, Silent Hill 2, Yakuza 3, Yakuza Kiwami 3

