¡Agárrate, que vienen curvas! Las de Lara Croft, más concretamente
Análisis de Tomb Raider I-III Remastered
29/02/2024 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Existen varios tipos de personas cuando hablamos de Tomb Raider. Por un lado están quienes recuerdan las tetas piramidales, los saltos en el sitio con los brazos en alto y encerrar al mayordomo en la nevera. Por supuesto, no sin antes comprobar cómo se protege de las balas con la bandeja. También están quienes prefieren los títulos más actuales de la saga. Y por último, aunque no por ello excluyente, quienes piensan en Angelina Jolie irremediablemente. Sin hacerle feos a Alicia Vikander, que nos conocemos. Para todos ellos, pero sobre todo para la primera categoría, hace unos días llegó Tomb Raider I-III Remastered. Porque la nostalgia está bien, pero poder jugar sin tener que desempolvar una consola vieja y ponerse a desenredar cables es otro nivel.
Este recopilatorio de la trilogía original nos trae no sólo las tres aventuras que nos mantuvieron con la nariz pegada a la pantalla allá en los 90, sino también sus expansiones y niveles secretos. Todo ello pulido para que se vea bien y se adapte a la jugabilidad actual en la medida de lo posible. Y es que lo primero que llama nuestra atención es lo muchísimo que mantiene la esencia retro, incluso tras el lavado de cara. En el buen sentido, ojo.
Pero lo primero es lo primero, al iniciar el juego nos recibirá el menú del primer título de la saga, más o menos tal y como lo recordábamos. Desde él podremos acceder tanto a la mansión Croft —también conocida como La casa de Lara— como a los ajustes de controles y sonido, y un apartado de extras. Y, por supuesto, al propio juego. Es probable que nos apetezca lanzarnos de lleno a la aventura, pero recomiendo encarecidamente dejarse caer por La casa de Lara para trastear con los controles.
En la mansión Croft disfrutaremos de un pequeño tutorial y podremos escoger tranquilamente si queremos jugar con los controles tanque —los antiguos, para que nos entendamos— o los actuales. Y si bien el juego está traducido a nuestro idioma, necesitaremos mirar el listado para saber qué comando corresponde a qué botón o tecla. Eso, o probar todos con la seguridad de que no moriremos en el proceso.

Cada estilo cuenta con sus ventajas y desventajas, por lo que hacernos a ellos podría llevarnos un rato. Y es que si bien con los controles modernos tenemos más fluidez en los movimientos y ganaremos visión con la cámara, los tipo tanque son más precisos. De hecho, no será raro alternar entre unos y otros según la necesidad del momento. Algo que podremos hacer en apenas unos segundos. De igual modo podremos cambiar instantáneamente entre la estética retro y la remasterizada, cosa que también nos ayudará con algunos elementos.
Y si bien la diferencia es notoria, se agradece que no pierda del todo ese aire antiguo. Algo que se traslada a unas cinemáticas que se han mantenido inalteradas. Cierto es que pueden chocar un poco si jugamos con la nueva apariencia, pero tampoco estropea la experiencia. Por lo demás, la aventura se mantiene tal y como la recordábamos —más o menos, que ya sabemos cómo funciona la memoria— en cuestión de puzles, acción y peligros. Y no será necesario completar un juego para pasar al siguiente, ya que podremos escoger el título que queremos desde el propio menú inicial.
Cabe decir que aunque no son juegos especialmente difíciles, tampoco serán un camino de rosas. De hecho, nuestra tolerancia a la frustración se pondrá a prueba de forma constante debido principalmente a los controles. No porque estén mal implementados ni mucho menos, sino porque algunos movimientos tienen cierta latencia y no siempre responderán como esperamos. De hecho, donde más sufriremos será en los tiroteos, sobre todo cuando nos enfrentemos a varios enemigos, y en las zonas de plataformas más precisas.
La cámara, por su parte, también nos jugará alguna que otra mala pasada, situándose en posiciones que no siempre resultan cómodas para la acción que queremos realizar. Pero con paciencia no tardaremos en salir del interior de la cabeza de Lara y ver lo que queríamos. Estos detalles harán que a menudo gastemos más munición y botiquines de lo necesario, o incluso que tengamos que repetir ciertas zonas o niveles.
Por suerte, podemos (y debemos) guardar nuestro progreso en cualquier momento, y cargar la partida tantas veces como sea necesario. A menudo es una mera cuestión de intentarlo mucho y, sobre todo, tomárselo con calma. También explorar bien los escenarios hará que encontremos suficientes botiquines, armas y munición como para hacernos el camino más llevadero. Además de ser importante para resolver algunos rompecabezas. Y, en cualquier caso, el acceso a una guía ahora es considerablemente más sencillo que antaño.
Sin embargo, si algo debemos tener claro es que no se trata de un remake de la trilogía original, sino de una remasterización. Es decir, el punto fuerte de Tomb Raider I-III Remastered es cómo se ve y no cómo se juega. Y si bien podemos mantener los gráficos antiguos y los controles tanque y tirar millas, la verdad es que la nueva imagen le sienta como un guante.
Por un lado, el cambio de la iluminación y de las texturas harán que los escenarios resulten más atractivos, sin perder su esencia. De hecho, si nos situamos en un lugar y cambiamos entre la estética retro y la actual, como quien juega a encontrar las diferencias, apreciaremos cómo los cambios en sí son mínimos. Los justos y necesarios para refrescar su imagen sin alterar el escenario, aunque añadiendo algún que otro detalle para rellenar huecos, como algunos cielos y fondos, por ejemplo. Y lo mismo ocurre con el personaje de Lara.
En cuanto al sonido, podremos dejarnos llevar por el ambiente como antaño, sabiendo si hay algún enemigo cerca o ha ocurrido algo relevante por puro oído. Y a menudo sentiremos la ausencia melódica en general, aunque sea como mero acompañamiento. Sobre todo porque no es recomendable tener algo de fondo si no queremos perder esa referencia auditiva del entorno.
Tomb Raider I-III Remastered es una recopilación que no deja indiferente. La sensación general es positiva, pero no se puede negar que tiene algunas espinas que nos harán sangrar un poco. Ya sea mientras nos hacemos a los controles o debiendo repetir alguna que otra secuencia por problemas con la cámara. Sin embargo, esto no llegará a nublar la experiencia, tratándose de una buena forma de acercarnos a aquellos títulos que marcaron a toda una generación. Además, el modo foto y los logros son dos caramelitos que terminan de endulzar nuestro paso por el juego y camuflar cualquier mal sabor de boca que pudiera quedarnos.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

