Salvando el mundo mientras me voy de aventuras
Análisis de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales
17/07/2026 | Azka Laura | No hay comentarios
El equipo de creadores de Octopath Traveler y Bravely Default nos sorprende usando el arte 2.5D pixelado del primero en un JRPG de acción que se aleja de los turnos, la política y la estrategia, pero se acerca a una emotiva historia (disponible en castellano) del héroe salvador que hemos visto en juegos como la saga The Legend of Zelda. The Adventures of Elliot: The Millennium Tales no tiene miedo de coger los clásicos y las fórmulas que funcionan para presentarnos una nueva historia, un mundo original donde un joven Elliot trabaja como aventurero por el simple hecho de ayudar a los que lo necesitan.
Nuestro encantador protagonista es famoso en el reino de Huther por sus habilidades como aventurero. Es decir, es capaz de adentrarse en bosques y ruinas plagadas de monstruos para llevar a cabo una misión y salir airoso. Por este motivo es llamado ante el rey Hichard, para ayudar en la investigación de un peligroso lugar donde se cree que hay escondido un poder antiguo. Esta misión nos llevará a descubrir La Puerta del Tiempo, un portal con el que viajar al pasado. Obviamente todos piensan que es algo peligroso que no hay que usar. Bueno, no todos. Uno de los presentes piensa que es una oportunidad única para mejorar el poder del reino. ¿O tal vez el suyo propio? Por este motivo, para evitar cualquier catástrofe temporal, acabaremos viajando con Elliot a través de diferentes épocas. Hasta un milenio antes.
Cada época se caracteriza por su situación o relación con la magia. En la Era de la Protección, la actual para nuestro protagonista, solo la princesa Heuria es capaz de hacer magia, la cual utiliza para crear un escudo protector alrededor de la ciudad y así mantener a salvo a los ciudadanos de las bestias y demás peligros. Mientras que en justo la anterior, en la Era de la Reconstrucción, la ciudad está en un estado deplorable porque la pérdida de la magia por parte de los humanos es más reciente y aún no se han adaptado bien a su nueva situación. Exactamente, hay una época anterior donde la magia era algo de uso común, pero un suceso extraordinario acabó con esta situación. Viajaremos por el bien del reino y el futuro, pero por supuesto también descubriremos la historia de este y cómo llegó a ser lo que es hoy día.

El mundo es abierto, podremos ir por donde queramos, o por donde nos permitan nuestras habilidades. Por este motivo no es demasiado grande, ya que tendremos varias épocas a nuestra disposición para explorar. Y aunque sea la misma zona no es exactamente igual. Habrá cambios en caminos y mazmorras que variarán nuestra forma de resolverlas. Aunque se mantendrán los biomas de cada región, que son muy variados para la extensión que es, y también veremos los mismos enemigos, con algunos tipos añadidos. En cierto modo puede parecer repetitivo, pero también es más sencillo recorrer un sitio si ya lo conocemos y sabemos cómo se accede a él. Pero, aunque sea más fácil, deberemos hacerlo y activar los puntos de teletransporte, las señales del aventurero, imprescindibles para movernos rápidamente por lugares ya abiertos y para guardar. También nos ayudarán a pasar rápidamente de una era a otra sin necesidad de atravesar de nuevo la puerta del tiempo. Comodísimo.
Pero para aventurarnos por estos caminos llenos de peligros deberemos ir bien de equipo. Por un lado Elliot contará con una serie de armas. Empezaremos con espada y escudo, pero pronto contaremos también con arco, bumerán, lanza y mucho más. Nos serán muy útiles para tener nuestro propio estilo de combate y adaptarnos a las diferentes mecánicas de los jefes, pero además nos permitirán avanzar por ciertas zonas. Por ejemplo, con las bombas podremos despejar las entradas bloqueadas por piedras. También serán imprescindibles las pociones, con las cuales podremos curarnos en cualquier momento o mejorar nuestro daño temporalmente, por ejemplo. Eso sí, primero necesitaremos tener un vial de cristal vacío en el que poner dicha poción. Conseguiremos el primero en la tienda, y los demás según avancemos en la historia. Los accesorios nos aportarán alguna mejora interesante, y se pueden conseguir muchos en el juego a través de misiones secundarias o en tienda. Pero apenas podemos empezar equipando uno, y tardaremos en conseguir la forma de desbloquear las demás casillas. Por último quiero mencionar los objetos clave, entre los que se encuentran los de misión que no aportan nada, pero también mejoras permanentes que no necesitan activarse en ninguna casilla especial. Entre estos se encuentran las mejoras de carcaj o de las habilidades de nuestra fiel compañera, el hada Faie.

Ah, no os comenté que, no muy avanzada la historia, Elliot contará con la ayuda de un hada capaz de resucitarlo (aunque no gratis) y de realizar otros tipos de magia muy útiles e imprescindibles. Por desgracia es un poquito infame porque, como buen hada acompañante, no para de hablar. Nos comentará los sucesos, opinará de todo y nos dará pistas al instante. Por este motivo uno de los parches introducidos en el juego ha sido para poner la opción de silenciarla. Yo no he llegado a ese punto pues, aunque la ignoro bastante (en parte por optar a las voces en japonés), su vocecita me hace mucha compañía en la soledad de la aventura. Pero volvamos a lo importante, su magia es imprescindible, por lo que deberemos descubrir los santuarios que las otorgan. Por ejemplo, con combustión podremos quemar a los enemigos, explotar bombas o iluminar nuestro camino. Controlaremos a Faie de forma independiente con el stick derecho del mando para esto. Un poco de lío si queremos mover a Elliot a la vez, pero podremos jugar en cooperativo y que alguien se encargue de ella en nuestro lugar. Maravillosa propuesta.
Un aspecto importante y diferente en The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es que nuestro personaje no tiene nivel. Bueno, ni él ni los enemigos tampoco. En el caso de estos últimos veremos alguno mejorado o de élite con un aura azul, mientras que los jefes se clasifican por estrellas según su dificultad. Pero entonces, ¿cómo mejoramos a lo largo del juego? Con las magicitas, unas piedras que añadir a nuestras armas. Se pueden conseguir en el vendedor de estas montando los fragmentos que conseguiremos en nuestra aventura. Cada arma tiene sus propias magicitas, y las hay de diferentes rarezas. A medida que subamos el nivel de montaje conseguiremos mejores magicitas. Lo malo de este proceso es que es aleatorio, no podemos elegir qué piedra crear. Eso sí, son limitadas y conseguiremos bastantes, así que con el tiempo nos haremos con la mayoría, si no todas, y con sus aumentos. Con estas subirá nuestro daño, o críticos, o añadirán algún extra. Por ejemplo, que las bombas tras explotar dejen un charco de lava que dañe a los enemigos. También deberemos aumentar nuestra capacidad para equiparlas, para lo cual necesitaremos bastante dinero. ¡No os dejéis ni un cofre sin abrir! ¡Ni un enemigo sin matar!

Por supuesto, para conseguir armas y bastantes magicitas y dinero deberemos recorrer las laberínticas mazmorras llenas de puzles y retos. Pero, por si estas no fueran suficientes, también deberemos superar retos en los santuarios de la vida donde conseguiremos un fragmento vital. Y hay muchos, pues necesitaremos cuatro para aumentar en uno la vida de Elliot. Aunque también podemos encontrarlos en cofres. Por si esto no es suficiente contenido, también podremos buscar los cincuenta gatos que hay repartidos por todas las épocas. Coleccionable que nos recompensará con accesorios y objetos clave. Y el amor de todos esos mininos, claro. Y por la parte de Faie tendremos minijuegos en los que aplicar sus habilidades y desbloquear todas las canciones del título. La banda sonora es increíble, por cierto.
Aunque dicen las malas lenguas que el juego se puede pasar en veintipico horas, os aseguro que sus muchísimas mazmorras, cuevas, ruinas, recovecos, retos, misiones secundarias y santuarios os secuestrarán el suficiente tiempo como para que esa cantidad se quede cortísima. The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es muy amable, con tres niveles de dificultad y un inicio muy suave. Tal vez demasiado para la gente más experimentada en el género, pero que a mí por lo menos no se me ha hecho pesado. Un buen paseo para calentar y estirar bien los dedos. Además de que, como os he comentado, nos permite mejorar para llegar a los momentos clave con un buen set de magicitas y hechizos. Casi parece obligatorio perderse y dejarse llevar por las historias extra que nos cuentan las secundarias, tan interesantes y que, sin embargo, ponen en pausa nuestra importante misión principal que supone salvar el futuro de nuestro reino. Pero, en cierto modo, imprescindibles si queremos alcanzar un final mejor (hay tres finales diferentes). Y cuidado, ¡hay misiones perdibles! En circunstancias normales diría que no es nada deseable algo así en un juego, pero la verdad que la sección de misiones nos avisa tanto de si hay alguna disponible, como de si puede dejar de estarlo pronto. Busca que tengamos una experiencia clásica pero siendo muy amable con el jugador. Sacad vuestra nostalgia a pasear y probad la demo, que no hay nada mejor que la propia experiencia.
Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.

