Standing by the river, I wonder

Do I need a stone?

No.

My heart is heavy enough

It will drag me down for sure.
-Susan Ashworth

The cat lady (TCL) es un juego complicado. Uno que he disfrutado como ningún otro, pero al mismo tiempo uno que siempre hace que me plantee si debo o no recomendárselo a ciertas personas.

Y con “complicado” no me refiero a su jugabilidad, ya que es una aventura gráfica del tipo point&click, sino a la enorme carga emocional que lleva con él.

No es en absoluto lo que esperas cuando empiezas, pero al terminar eso ya no te importa. Ni siquiera recuerdas qué es lo que pensabas que el juego iba a ofrecerte. Porque es mejor.

Haciendo un rapidísimo repaso a su forma mas técnica TCL es un videojuego desarrollado por Harvester Games, una empresa indie en la que Remigiusz Michalski hace prácticamente todo el trabajo solo (menos BSO, doblajes)…

Es la ¿continuación? del juego Downfall, aunque puede juegarse de forma independiente (pese a que las dos historias se cruzan y puedes ver a los protagonistas de Downfall en uno de los episodios de TCL, así que si no queréis chafar ninguna sorpresa empezad por el principio). La historia es lineal pero ofrece varios finales.

Está dividido por episodios al más puro estilo LiS, aunque en este caso fueron lanzados de una sola vez.

-House in the woods
-Second first breath
-River
-Bullet for susan
-Some flowers never bend towards the sun
-The legend of cat widow
-Don’t feed the troll

Su estética es feísta, trabaja con fotos y recortes que colorea de formas poco realistas para acabar formando un desasosegante tapiz de macabros retales. La gente es muy gris, la sangre es muy roja.
Al principio odias dicha estética. No he oído de nadie que no haya pronunciado un “¿pero esto qué es?”, pero en pocas pantallas Michalski lo deja claro: “Necesario. Esto es necesario”.

susan mona lisa

Lo primero que me llamó la atención fue su protagonista, Susan Ashworth, una simple mujer de mediana edad, porque… ¿Cuántas mujeres cuarentonas protagonizando un videojuego conocéis?

…Exacto.

Susan no tiene superpoderes ni unas tetas increíbles bajo un corsé. Lo que tiene es una depresión, los ojos verdes y muchos gatos.
Sus diálogos son absolutamente devastadores, pero al mismo tiempo es un personaje que crece de una forma que jamás había visto en un videojuego.

Hacia la mitad de la historia Susan se hace un poco a un lado y pasa a ser co-protagonista, porque Mitzi entra (y de qué modo) en el juego.

Mitzi no se parece en nada a Susan. Es una adolescente punk y bocazas, que la llama Mrs A. y puede forzar cerraduras.
Y juntas son sin duda la mejor pareja que he visto hasta ahora.

Pero ¿de qué demonios va esto?

Todo empieza la noche en que Susan decide suicidarse. Primera escena, tras los créditos. Directa como una bala. “Adiós y gracias por nada”, escribe Ashworth antes de quitarse la vida. Pero pese a su éxito la muerte no es el final para ella.
Quedando atrapada en una especie de “limbo” (son pantallas infernales de verdad, en las que te pierdes más que un paraguas) es reclutada por una mujer que se hace llamar La Reina de las Larvas.
No hay peticiones, sólo órdenes: deberá matar a 5 parásitos. 5 seres con apariencia humana, pero que en el fondo no lo son. 5 psicópatas. Y no importa que ella no quiera. Si ella no les busca los parásitos la encontrarán.

Y así Susan vuelve a la vida. Y ese es su único poder. No poder morir de forma permanente.

Las escenas con los parásitos no son para estómagos débiles, recuerdan a Se7en, Saw o incluso Hostel. Y la sensación al principio del juego de cuan sola está Susan es absolutamente aterradora. Nadie la cree, nadie la ayuda. Solo es “la loca de los gatos”.

susan celda acolchada

Las pantallas y acciones se desarrollan entre el mundo onírico y la realidad mas prosaica. Porque Susan no tiene otro poder aparte del de no permanecer muerta demasiado tiempo.
Una de las misiones más complicadas es cuando ella vuelve a casa rota, y tienes que conseguir que se dé un baño, coma algo, se fume un cigarro y se eche a dormir sin sufrir un ataque de pánico. Tal cual.

A medida que la historia avanza descubrimos el porqué de Susan. De sus miedos, su odio, su soledad.
Conocemos a Mitzi y su infinita fuerza de voluntad. Así como su capacidad de hacer bromas en casi cualquier circunstancia.

Porque al final, TCL no es un juego sobre la muerte. Es una historia sobre la depresión, sobre las ganas de vivir. Sobre necesitar a gente y sentirte necesitado. Sobre saber perdonarse.

La BSO vale muchísimo la pena. Compuesta casi en su totalidad por Remigiusz y Michal Michalski (el creador del juego y su hermano) nos ofrece unas canciones oscuras e incluso algo noventeras en ciertos sentidos. El resto recoge canciones de Warmer, Pal Hjornevik, Richard Henley, el grupo español Tears of Mars, hasta Josiah Orsie que firma la pista fantástica “forever” que suena en los créditos finales.

Trailer- The cat lady

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