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Análisis de God of War PC

Análisis de God of War PC

2022 ha empezado la temporada videojueguil con cosas fuertes. El 14 de enero, uno de los exclusivos de PlayStation, God of War, dio el salto a PC y nuestra querida gente de Patreon quería que alguien de la redacción lo jugase. Me ofrecí voluntaria para dejar Skyrim y desintoxicarme. Y bueno… vaya viaje que ha sido eso. Dejad que os cuente la montaña rusa de emociones que ha sido descubrir a Kratos y Atreus para una principiante de la saga como yo.

God of War es la octava entrega de la saga del mismo nombre, y secuela directa de God of War III. Incluso sin haber jugado a los anteriores, y con solo un poco de lectura por encima de lo que va la saga, se capta de qué va sin problema. Kratos, dios de la guerra y macho machote donde los haya, se acaba de quedar viudo y a cargo de su hijo, Atreus. El último deseo de la esposa de Kratos, Faye, era que los dos llevasen sus cenizas al punto más alto del mundo para esparcirlas. Y allí que van, más o menos… porque ni aún salen por la puerta de su casa y Kratos ya se está pegando tortazos con un señor tatuado que “no puede sentir ningún dolor, físico o mágico”.

Siendo esta la premisa con la que iniciamos la aventura, he de decir que God of War no es el videojuego que me esperaba. La saga me era conocida, y siempre sentí un poco de rechazo por el aspecto que ofrecía Kratos (no, no soy muy fan de la fantasía masculina), y no lo tenía muy alto en mi lista de juegos pendientes. Tenía una idea preconcebida de que era un juego que carecía de diálogo y que dependía mucho de su sistema de combate. Y me alegra decir que me equivocaba. Evidentemente, God of War se centra mucho en el combate. Pero sí que tiene un guión, y bastante interesante. Mientras que las entregas anteriores se centran en la mitología griega y en ubicaciones relacionadas con ella, este capítulo de la saga God of War nos lleva al norte europeo y su mito. Atreus, a quien su madre le contaba historias sobre las distintas criaturas que componen la leyenda nórdica, nos hace de hilo conductor para introducirnos a los diferentes personajes que hacen acto de presencia y a los lugares que visitamos.

Ya sea más o menos fiel a la historia del mundo real, es una interesante representación de los dioses del norte e incluso te anima a buscar información extra. Esta forma tan orgánica de presentar el lore a través de Atreus, rememorando los cuentos de su madre, me pareció uno de los puntos fuertes, ya que no lo hace nada forzado. Además, el chico lo escribe todo en su cuaderno, y así podemos revisitar las notas en caso de que nos hayamos perdido en algún momento.

Mirando a la cámara como si fuera The Office

El sistema de combate también me pareció algo fácil de llevar. Hay varias opciones de dificultad que se nos presentan al iniciar la partida y, salvo en la máxima dificultad, siempre podemos cambiarla para adaptarla a lo que necesitemos en el momento. Durante toda la historia, por ejemplo, jugué en el modo Equilibrado. Me ofreció una experiencia que en algunos momentos me supuso un reto (me morí, muchas veces, y no me escondo), pero que por lo general era bastante fácil de manejar. Pero, tras completar la historia principal y seguir en mi camino al 100%, me decanté por el modo Historia, que hace a los enemigos mucho más fáciles de vencer y me dejó relajarme sin preocuparme por la salud de Kratos.

A pesar de que solo podemos manejar a Kratos, nuestro muchacho Atreus es una parte importante del combate también. El chico lleva consigo un arco, y ayudará a su padre tirando flechas al enemigo. La verdad es que esta función se me hizo muy útil, ya que así puede distraer a los enemigos mientras busco una piedra de curación, por ejemplo.

En cuanto a Kratos, desde el principio llevará consigo un hacha, regalo de su esposa e infundida con poder de hielo, que podemos lanzar a nuestro gusto. El hacha, además de utilizarla en combate, también se puede utilizar para puzles, romper tablas de madera y desbloquear nuevos accesos. Más adelante también tendremos acceso a otras armas que también tendrán una función fuera de combate similar al hacha, y se pueden utilizar para desbloquear extras o seguir avanzando en el juego.

Tanto Kratos como Atreus disponen de un árbol de habilidades que podremos ir desbloqueando según la experiencia que acumulemos y los niveles de las armas que hayamos conseguido mejorar. El árbol de habilidades en sí es fácil de completar, y no ofrece nada más que una ilusión de mejora, ya que los enemigos suelen estar nivelados de forma similar.

Pero donde realmente sí que se notan las mejoras es, sin duda, en las runas y encantamientos que podemos engarzar en las armas de Kratos. Todos los objetos en God of War tendrán distinto valor, desde comunes a legendarios. Como es de esperar, los objetos legendarios son más difíciles de obtener y los encontraremos en las últimas fases del juego. Dichos potenciadores ofrecerán mejores estadísticas para Kratos, haciendo que éste suba de nivel. Hay una gran diversidad de cosas que podremos utilizar para hacer que Kratos sea mejor en todos los aspectos, y eso ofrece una oportunidad para combinar las runas y encantamientos para adaptarlos a nuestro estilo de juego. También podemos hacer algo similar con el arco de Atreus, pero en lugar de mejoras nos ofrece invocaciones que aparecerán en combate. 

A lo largo de la aventura, Kratos y Atreus se encontrarán con diversos personajes que son más o menos parte de la mitología nórdica. Una vez abandonamos el bosque donde estaba el hogar familiar, Midgard se abre ante nosotros. Conocemos a una generosa bruja del bosque llamada Freya, nos entretenemos con el drama familiar de Brok y Sindri, y nos cautivarán las historias de Mimir, nuestra cabeza-mascota. Aunque, todo sea dicho, Midgard será el reino de los hombres, pero en nuestro camino nos encontramos con exactamente 0 seres humanos, siendo todos seres mitológicos.

También tendremos la oportunidad de visitar otros reinos, dos de ellos completamente opcionales que se desbloquean a través de una misión secundaria. En estos nuevos dominios no tendremos tanto espacio físico para explorar como en Midgard, pero también encontraremos misiones secundarias y otras cosas que hacer, así como avanzar en la historia principal.

Uno de los añadidos que más encanto aporta a la parte opcional del juego son los hermanos Brok y Sindri, maestros herreros de la mitología nórdica. Ellos son los encargados de añadir mejoras a nuestras armas, y además nos dejarán entrever su papel en la historia de los dioses del Norte. También nos ofrecerán alguna que otra misión secundaria que nos trae uno de los mejores equipamientos que podemos conseguir en el videojuego, y la verdad es que da gusto hablar con ellos por el carisma que ambos presentan.

El origen del mansplaning se encuentra en Mimir

La música de God of War también es una de las protagonistas de esta entrega. Apenas notas que está ahí, y no lo digo como insulto. Cada pieza suena en el momento adecuado, así que encaja tan bien con los momentos que recorremos que apenas la escuchas como algo que esté fuera de tono. Por decirlo de una manera más humorística, la música de God of War suena tan fuera de lugar como escuchar a Kratos decir “booooy”.

Y, hablando de Kratos y su extenso diálogo, no pensaba que me fuera a gustar tanto que un personaje hablase tan poco. Kratos tiene mucho dentro, y si suponemos que la Esparta de los mitos eran tan de señor macho y mucho macho, tiene bastante sentido que Kratos sea un hombre retraído que no sepa cómo expresar lo que siente al resto de la gente. Esto es algo que frustra, y con razón, a su hijo Atreus, quien pasaba mucho más tiempo con su madre y es mucho más abierto en cuanto a sus sentimientos y emociones. Es enternecedor ver cómo, partiendo desde puntos tan diferentes, padre e hijo aprenden a comprenderse el uno al otro y a encontrarse a medio camino.

God of War se puede disfrutar en varios idiomas, entre ellos el castellano. A pesar de que está completamente disponible en este idioma, y tras ver literal 30 minutos de créditos, no pude encontrar el nombre del estudio de doblaje o de la gente que tradujo el juego al castellano, pero desde aquí mando mi apreciación al equipo de traducción. 

En términos técnicos, es verdad que el port a PC tuvo en el principio un poco de dificultad para ejecutarse sin problemas (como fue mi caso), es una versión bastante decente y que, con los continuos parches post-lanzamiento que han sido publicados, jugarlo en PC se convierte en un lujo.

Así en general, he salido muy contenta con mi primera experiencia conociendo a Kratos y compañía, y tengo muchas ganas de ver cómo se las apañarán en Ragnarok en su misión más difícil: la adolescencia de Atreus.

Hemos analizado este juego por sugerencia de la gente de nuestro Patreon. Hazte mecenas desde 2€ al mes.

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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