Siguiendo con la serie de minireviews de juegos de navegador hoy os traigo lo que considero otra pequeña joya de los point and click, Samsara Room.

Si estáis mínimamente familiarizados con los juegos de room escape entenderéis rápidamente la mecánica e incluso de no estarlo, es fácil deducir rápidamente cuál es el propósito del juego. Escapar de la habitación. Parece fácil, ¿verdad? Normalmente lo es.

No tanto esta vez.

Treinta segundos mirando la habitación sirven para darse cuenta de algo: La habitación no tiene una puerta por la que salir.

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Es así como nos vemos envueltos en una aventura un tanto surrealista por dejar atrás esas cuatro paredes de una vez mientras el juego, poco a poco, nos va llevando a terrenos más surrealistas con la ayuda de una banda sonora sencilla pero preciosa, un tanto onírica y de nuevo a cargo de Kevin McLeod, como ya ocurría en A small talk at the back of beyond.

Si os gustan este tipo de juegos (room escape, se entiende) es más que probable que disfrutéis este. Mantiene las mecánicas habituales por lo que meterse de golpe en él es sencillo, pero a la vez tiene algunos pequeños giros con un tinte surrealista que te harán pensar que, ¿qué clase de juego estás jugando, exactamente?

A modo de easter egg comentaros, por si no lo sabíais, que Saṃsāra es el nombre que recibe el ciclo de nacimientos, muertes y renacimientos en las tradiciones hinduístas, budistas y jainistas. Considerad esto también una pequeña pista.

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Os veré pronto en Rusty Lake