¿Cansada de tener que patearte todo tu barrio en busca de otro animalejo virtual? No sufras, pues te traigo una curiosa y, aparentemente, poco conocida alternativa a los monstruos de bolsillo: ¡Monstruos de escritorio!

Siempre he sido una gran aficionada a los videojuegos, y durante muchos años he disfrutado con Nintendo y la franquicia Pokémon, que ahora ha vuelto a cobrar fuerza gracias a la aplicación Pokémon Go! y su mezcla de nostalgia y accesibilidad. Por otro lado, Blizzard y el universo Warcraft (especialmente a partir de su tercera entrega) me regalaron años y años de diversión tanto en solitario como en compañía de amigos en las que fuesen mis primeras LAN parties.

Durante años he avanzado por multitud de continentes, bien coleccionando divertidas criaturas,  bien luchando por la libertad, la justicia y el honor. El problema venía a la hora de elegir: ¿dedico mi tiempo y mi dinero a una consola o al ordenador? ¿Otro juego nuevo o unos cuantos meses más de suscripción?

La elección era difícil, y acababa decantándome por lo que más peso tuviese en mi contexto temporal, ya que mis amigos, como yo, también se encontraban en la misma situación y acabábamos por alternar entre ambas.

World of Warcraft, para quien no esté muy versada en el tema, ofrece multitud de experiencias de juego, tanto a nivel serio como a nivel casual.  Desde luchar contra monstruos aterradores en enormes grupos coordinados hasta ser el número uno en la Arena contra otros jugadores, pasando por las profesiones, las subastas, los eventos o el armario de apariencias.

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Sin embargo, hace ya casi 6 años, una de las conferencias de Blizzard captó mi atención: las mascotas de compañía que hasta ahora existían en World of Warcraft, que se buscaban y obtenían por mero afán de coleccionismo, se convertirían en mascotas de duelo. Seguirían acompañándonos por todo Azeroth, pero además podrían subir de nivel, aprender habilidades y ayudarte a capturar nuevas mascotas y vivir nuevas experiencias. Y, desde entonces, esta función ha sido una de mis actividades favoritas durante mi tiempo de juego.

Lo más importante y divertido es que es algo diseñado para todo el mundo. Se puede aprender a partir del nivel 5 en la capital de tu facción por unas pocas piezas de plata, un precio asequible pero de importancia suficiente a esos niveles para saber que te estás metiendo de lleno en algo relevante.

Si no cuentas con ninguna mascota, el mismo instructor te proporcionará una, exclusiva para tu raza, lo que implica que variar de raza en tus personajes te facilitará el acceso a nuevas mascotas. Así, en unas pocas horas de juego, cualquiera puede empezar a explorar el mundo junto a entrañables animalitos, feroces (pero diminutamente encantadores) elementales o complicadas construcciones mecanizadas.

La jugabilidad es tal como te la esperas, sencilla e intuitiva. Por todo el mundo encontrarás mascotas salvajes de distintos niveles con las que puedes luchar hasta derrotarlas o capturarlas. También hay vendedores que ofrecen mascotas especiales, otras que se obtienen derrotando enemigos poderosos o alcanzando ciertos logros.

Cada uno de estos pequeños compañeros pertenece a uno de diez tipos, lo que le confiere resistencias y fortalezas específicos, y seis habilidades que combinar de tres en tres para crear el equipo de batalla definitivo.

Por si fuera poco, existen multitud de misiones semanales a completar en cada continente y un Maestro de Duelo en prácticamente todas las zonas, que ofrecen experiencia adicional y objetos muy útiles como recompensa.

Junto a tus mascotas, pasarás de combatir con simples conejos o arañas a enfrentarte a antiguos guardianes mágicos, criaturas sobrenaturales e incluso a la progenie de las cuatro deidades protectoras de la lejana tierra de Pandaria.

Así, durante años, he recogido cientos de mascotas y he entrenado a mis favoritas, entre las que me gustaría destacar a Ray, la pantera; Gary, el caracol y Himawari, el girasol cantarín; las primeras mascotas que subí al nivel máximo y que me acompañan desde el principio.

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Si juegas a World of Warcraft y buscas ampliar tus horizontes, te recomiendo encarecidamente que le des una oportunidad. Si por el contrario, no juegas, pero te apetece probarlo, siempre puedes disfrutar de la versión Starter gratuita, que te permite jugar durante un mes con todas las clases, razas y funciones hasta nivel 20.

¡Animaos! Hay todo un mundo de aventuras por delante, personajes súper interesantes, historias muy complejas y, sobre todo, muy divertidas.