Todavía recuerdo cuando yo estaba todavía en la ESO y una amiga mía me dijo «Tienes que probar este juego. No les hagas caso a los corazones y los arcoíris y las moñadas. Juégalo, es genial». Yo ya había oído hablar del Cooking Mama, pero hasta que no me lo recomendó de esta forma («ignora las moñadas») ni me acerqué. Y vaya si le cogí vicio. A pesar de jugarlo en emulador (¡Con el TOUCHPAD del portátil!) me enganché cosa mala. Ah, la magia de los minijuegos. Y aquí vengo yo hoy, a deciros lo mismo que mi amiga.

A jugar al Cooking Mama, hombre ya
mama
Mirad qué maja

Me temo que no me sobran tantos dineros como para hablaros de toda la saga, que empezó en Nintendo DS y ha seguido por Nintendo 3DS y Wii. Los de Cooking Mama Unlimited (antes llamados Office Create) se ve que lo han petado: además de la saga principal tienen varios juegos aparte (como Gardening Mama y no sé qué más), pero mira, yo bastante tengo con viciarme a los tres de DS. Sólo voy a hablar de ellos y me lo vais a agradecer, que no queréis otro tocho como el de Umineko, ¿no?

El primero de los tres es el que menos opciones tiene en el menú:

  • ¡A cocinar!: El modo normal. En él podemos hacer cada una de las recetas (son 76), paso a paso. Entre cada minijuego (todos usando la pantalla táctil) te sale una texto explicándote más o menos (más menos que más) qué es lo que vas a tener que hacer. Puedes hacer práctica primero para aprender, y luego ya darle a preparar. Cuando terminas cada minijuego, Mamá en la pantalla de arriba te dice si lo has hecho perfecto (oro), normal (plata), o tan mal que lo va a tener que arreglar ella (bronce). Al final de cada receta te dan la puntuación total, con su correspondiente medallita. Las recetas se van desbloqueando cuando terminamos una (al menos con bronce, porque puede que esté tan mal que ni nos den medalla), y de hecho en mitad de una receta podemos cambiar a otra que sea una variación de la misma.
  • ¡A mezclar!: Aquí tenemos platos sencillos (arroz cocido, espaguetis, curry, arroz frito, soba, arroz con pollo y udon) que podremos mezclar con otros platos que hayamos desbloqueado. Que yo sepa esto no da ninguna medallita (y además me resulta aburrido), así que apenas lo he probado.
  • Habilidad: Minijuegos sueltos (picar, guisar, cortar, deshojar…) que se repiten varias veces y tienes que terminarlos cada vez más rápido. De nuevo, una parte que considero poco interesante, pero eh, aquí tenéis más cosas en las que dejar la marquita de «soy un viciao y me lo he conseguido pasar».
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Aquí tenéis a los friends. Aunque faltan un par.

A partir del Cooking Mama 2: Dinner with friends, el menú cambia bastante y también la forma de organizar las cosas. Un repaso rápido:

  • Cocina con Mamá: El modo normal, otra vez. La única diferencia notable es que ya no podremos cambiar en mitad de la receta a una variación, cosa que agradezco, porque hacer tres veces el mismo principio me acababa cansando (y lo de cambiar a la mitad me ponía de los nervios, pero eso ya es cosa mía). Esta vez hay 80 recetas. Y, por cierto, me da la sensación de que a partir de esta entrega deja de haber tantos platos tan japoneses y contamos con más variedad del resto del mundo.
  • ¡A cocinar!: El modo difícil. Básicamente tienes que hacer las mismas recetas que has desbloqueado, pero todo seguido: no habrá pausa entre minijuegos. Parece una tontería, pero además del agobio veréis las risas cuando os salga una parte regular y queráis empezar desde el principio porque queréis la medalla de oro. Además, si la cagas estrepitosamente, Mamá ya no estará ahí para arreglártelo, te apañas tú solo. Por cierto, aquí entra el dinner with friends, además de Mamá aparecen nueve personajes más, que saldrán tras cada receta que termines y se comerán lo que hayas hecho, evaluándolo. Salen en la pantalla de arriba en vez de Mamá mientras cocinas, pero técnicamente no te ayudan en nada.
  • Prueba de cocina: Prácticamente lo mismo que Habilidad en el 1, pero con la posibilidad de jugar con amigos que te pillen cerca.
  • Cambiar diseño: Otra novedad que introduce el 2 es poder cambiar el diseño del fondo y el color de las herramientas de cocina, así como la ropa y los accesorios de Mamá. Las opciones de esto último se van desbloqueando en las mismas recetas: normalmente si acabas un minijuego antes de que el tiempo límite llegue a la mitad, te dan un bonus y te toca un objeto aleatoriamente. Otra chorradita más que coleccionar para pasártelo al 100%. Cuando lo has desbloqueado todo y acabas algo antes de tiempo te dice «¡Wow!».
  • Escribir diario: Cuando acabas una receta en cualquier modo, puedes hacerle una foto y guardarla en el álbum (además, en algunas recetas puedes personalizar dónde van los ingredientes, así que digamos que así no se pierde tu dibujito si no quieres). Una vez guardada la foto, puedes dedicarte a ponerle pegatinas chorra que también se desbloquean mediante bonus.

Y por último, el Cooking Mama 3: Shop and chop. Este tiene menos diferencia con el 2, casi que parece más una expansión que un juego nuevo (pero no me quejo):

  • Cocina con Mamá: Lo mismo de siempre. Esta vez hay 65 recetas.
  • ¡A cocinar!: De nuevo, el modo difícil. Por algún motivo que aún no comprendo, en lugar de tener unas pocas recetas para cada personaje como en el 2 (imagino que por gustos diferentes: a los niños les gustan mucho los dulces y a los abuelos cosas más tradicionales), todos pueden comer todos los platos. He probado a hacer unos cuantos, y me he fijado en que además de la medalla, sale una carita en la esquina de cada receta, a veces triste y a veces feliz. Aún no me he pasado este modo, así que no sé que significa. Puede que edite este post cuando lo descubra, pero si alguno lo sabe, que me lo diga, porque de verdad que no lo entiendo. Por cierto, en lugar de salir el personaje de turno arriba, esta vez sale Mamá con traje de animadora y te dice «¡Venga, puedes hacerlo!». Cuidado con eso, la primera vez me di un susto que se me quemó todo.
  • ¡A combinar!: En este juego vuelve la combinación, pero bastante mejor que en el 1. Aquí tienes arroz, huevo, carne, pescado/marisco, verduras y setas, y puedes hacer combinaciones de dos de esos grupos, creando nuevas recetas: un total de 15 (con su correspondiente medallita). Dejaría el total de recetas del juego en 80 (y puedes jugar las recetas del modo combinar en el modo difícil, pero no en el normal, más que nada porque sería lo mismo).
  • ¡A comprar!: El nuevo minijuego que da nombre al título. Un nuevo personaje (Ichigo, la hija de Mamá) tiene que ir al súper y traer cosas. El objetivo es coger lo que sea que necesites sin cruzarte con demasiada gente, porque si lo haces tendrás que pasarte un minijuego para poder escapar (el dependiente pesao de las muestras, que te las tienes que comer sin tirar ninguna para que te deje en paz, cosas así). Más te vale hacerlo bien, o perderás vidas. Y más te vale terminar pronto, o se acabará el tiempo para comprar. Lo he probado un poco y apenas me interesa, así que no creo que intente completarlo.
  • Prueba de cocina: Lo de siempre, también multijugador.
  • Escribir diario: Lo mismo que el 2, con diferentes pegatinas tontas.
  • ¡Sé creativo!: Aquí la personalización está dividida en dos, y esta parte es la de cambiarle la ropa a Mamá.
  • Cambiar diseño: Esta es la de cambiar los utensilios.

Hablando así en general, os recomendaría empezar por el 3, puesto que es el más fácil. Yo empecé por el 2 y, tras acostumbrarme a los minijuegos INJUSTÍSIMOS, el 3 parece un paseo por el campo. Eso sí, practicad siempre antes de hacer un minijuego, aunque sea parecido al de la otra versión, porque hay pequeñas diferencias. Dentro del mismo título los minijuegos son repetidos, así que conforme avancéis en las recetas tendréis que practicar menos y será más rápido de pasar. Y sobre todo cuidado con el 1, que será por estar peor hecho, pero tiene minijuegos realmente diabólicos. Entre eso y que Mamá te explica poca cosa, he tenido que recurrir más de una vez a mirar YouTube… y no están todas las recetas *drama*.

De nuevo, entre el 1 y el 2/3 hay diferencias más marcadas que entre estos dos últimos, y esto se aplica a la música. Pero tampoco es gran cosa: un par de canciones para los menús, otras pocas para cuando cocinas, que van rotando, y ya está. No soy yo una experta en música, pero es de este estilo que nos parece a todos que pega para los programas de cocina. En cuanto a voces, en el 1 no hay, en el 2 están en inglés y en el 3 están en español. Se nos hace políglota la tía.

Los gráficos son cucos. Quizá soy yo, pero soy bastante fan de ponerle ropitas a Mamá. La parte que me tiraba para atrás de pequeña (y entiendo que a mucha gente también) es la ñoña. Cooking Mama está repleto de soniditos monos, arcoíris, corazones, estrellitas, brillitos, flores. Una cosa que he notado cambiada del 2 al 3 es que al terminar la receta hay MENOS brillitos y sonidos coñazo (que sonaban como tres o cuatro veces) y celebro la bajada de cansinismo, pero la estética general es la que es.

Mirad cuántos brillis
Hay tantos brillis que ni se ve lo que he preparado

Y ahora digo yo, ¿esto es malo? Sí y no, me parece obvio que es un juego enfocado a niñas, y eso a mí, como machorra que estoy hecha, me echaba mucho para atrás. Más en mis años mozos, que tenía una poca de misoginia interiorizada y rechazaba cualquier cosa rosa sin pararme a mirar si molaba o no. Así que os digo como mi amiga y os pido que no tengáis prejuicios: es perfectamente normal que no os guste esta estética, pero dadle una oportunidad (si os gustan los minijuegos) y no caigáis en la asunción de que cualquier cosa para niñas es de mala calidad. Total, ya me di cuenta yo de eso cuando me vicié con dieciséis años a My Little Pony. Y oye, si realmente todos podemos jugar a todo independientemente del género, a nadie se le va a caer la polla por jugar a las cocinitas de DS, que además es muy divertido.

Me comentan también que, además del target, podría interpretarse que hay machismo en Cooking Mama por el hecho de que cómo no, un juego de cocina tenía que protagonizarlo Mamá. Sin embargo, aunque efectivamente está cumpliendo un rol de género, yo le restaría importancia al asunto, puesto que no lo enfocan de manera maliciosa. Mamá es una cocinera que te cagas, cada vez que tú la lías viene ella y te lo arregla todo. Mamá te está enseñando, al fin y al cabo. Tampoco es como si el objetivo último fuera, además, cocinar para Papá (que por cierto, sale) mientras él se rasca los huevos: en el modo difícil realmente cocinas para todos (incluso para la propia Mamá, en el 2. En el 3 ya no). En definitiva ¿es machista que en todas partes, siempre, se asuma que la mamá es la que tiene que cocinar y hacerlo todo? Pues sí. ¿Está mal que Mamá sea cocinera en este caso concreto? En mi opinión, no. Y, al final, ¡el que más cocina es el jugador!

Ya para acabar, os quería dar una última recomendación. Por vuestro propio bien, no juguéis a Cooking Mama de madrugada. A ser posible jugadlo un ratito antes de que vayáis a comer en el mundo real y nunca si estáis a dieta. Os creeréis que estoy de broma, pero dibujan los platos de una manera tan suculenta que hasta yo, que no me gusta comer casi de nada, me encuentro babeando ante platos repletos de cebolla. ¡Ugh! ¡Pero y la pinta que tienen!

PD: Mis logros. En el 3 me falta el modo difícil, que quería terminar al menos el normal antes de hacer esta entrada, pero mirad esto y decidme que no soy tru gamer gurl™.