Holobunnies: Pause Cafées el nuevo juego de la compañía canadiense Q-Bit y que salió en marzo de este año. Este juego, tal y como dicen los propios desarrolladores, es un spin-off de su anterior juego, Holobunnies, un juego de aventura y plataformas que salió al mercado en 2016 y al que, personalmente, no he tenido oportunidad de jugar.

Al comenzar el juego nos encontramos en una cueva en la que están con nosotros los cuatro holobunnies, unas criaturitas muy cuquis, blanditas y que me encantaría llevarme a mi casa para achucharlas sin parar. Puedes interactuar con cada uno de ellos, pero solo uno nos permitirá empezar a jugar: el que está junto al ordenador.

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La cueva en la que comenzamos nuestra aventura (Fuente)

Hay tres “minijuegos” a los que podremos jugar: dos de ellos son para jugar con un único controlador y al otro lo podremos jugar con dos controladores.

En el primero de los minijuegos tendremos que ir avanzando por diversos escenarios, consiguiendo “almas” (pequeñas bolitas doradas que aumentarán nuestra puntuación al final de cada pantalla) e intentando no morir. Y creedme, esto último es más difícil de lo que parece en un primer momento. Todo te puede matar: pinchos rojos colocados en lugares estratégicos, las paredes, charcos de lava…

Esto hace que tengas que avanzar por el escenario con precisión quirúrgica: tendrás que saltar en el punto justo y coger los modificadores de velocidad, o incluso evitarlos si crees que es necesario… En caso contrario, corremos el riesgo de golpearnos contra algo no deseado y nos veremos forzados a volver a empezar la pantalla desde el principio. O desde el checkpoint, si hemos tenido la suerte de encontrarnos con uno.

Los escenarios no suelen ser demasiado largos, lo cual hace el minijuego bastante ágil en este aspecto e ideal para picarte con tus amigos y ver quién consigue pasarse esa pantalla infernal e imposible o ver quién hace los mejores tiempos.

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Lo dicho. Infernal. (Fuente)

El segundo minijuego individual que nos vamos a encontrar es en el que tenemos que enfrentarnos a los bosses, única y exclusivamente. En este manejaremos, uno por uno, a los cuatro holobunnies en cuatro batallas con cuatro bosses distintos. Cada una de ellas irá subiendo la dificultad y, tras acabar todas, saldrá una pantalla de estadísticas en la que aparecerán los tiempos que hemos tenido en cada una de las cuatro batallas, lo cual vuelve a hacer a este juego una buena opción si queremos competir con nuestros amigos una tarde de sábado cualquiera.

Al igual que con el minijuego anterior, la precisión es esencial y más teniendo en cuenta que únicamente tienes cuatro toques y que, excepto el último personaje, ningún otro de los holobunnies puede curarse. Más te vale no ponerte un poco más a la derecha de lo que deberías, porque a lo mejor te golpea el carámbano de hielo del tercer boss (y créeme, no quieres que eso pase) o quizá no puedas refugiarte de las bolas de fuego del cuarto.

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El segundo boss. Esa cara me da mucho mal rollete (Fuente)

El tercer y último minijuego sería el player vs player y, de verdad, me encantaría poder hablaros de él, pero me es imposible. ¿Y por qué? Porque he sido incapaz de hacerlo funcionar. He probado todos los modos posibles (dos teclados, dos mandos, teclado y mando…)  y no he sido capaz de conseguir que tirara. Lo cual, sinceramente, me da mucha pena porque tenía muchas ganas de probar este tercer modo.

Sin embargo, no solo los minijuegos son reseñables: también tenemos que hablar de la estética y de los gráficos. Personalmente, me parece que “Holobunnies: Pause Café” es un juego muy bonito y muy cuqui sin necesidad de caer en los colores pastel o en los fondos y escenarios salidos de una de las pastelerías más exclusivas de París (no me malinterpretéis: me encanta la estética pastelosa, de verdad que sí). Han conseguido hacer que unos escenarios en los que todo puede matarte y unos conejitos que en realidad tienen muy mala uva sean la cosa más adorable de este mundo con una gama de colores muy oscura.

En cuanto a la música, de verdad, me encanta. El hecho de que hayan elegido una banda sonora más orientada hacia el rock y el metal me suscita muchísima curiosidad y me parece genial. No solo porque como fan de este tipo de música me hace ilusión encontrármela en un juego (que no sea el “Brütal Legend”) sino porque, además, considero que le queda muy bien a la estética y tono generales del juego.

Con todo, “Holobunnies: Pause Café” es un juego divertido y muy entretenido. Es fantástico para matar el tiempo cuando no tienes nada que hacer y también para pasar el rato con tus amigos una tarde cualquiera: hacer competeciones de quién hace mejor tiempo puede ser un divertimento muy tonto, pero muy efectivo. Además, entraña cierta dificultad y muchas veces supone un reto: pasarse un escenario después de estar quince minutos muriendo en el mismo punto es, cuanto menos, satisfactorio. Creedme. Me ha pasado. Y más veces de las que me gusta admitir.

Sin embargo también tiene pegas. La primera que yo, personalmente, le encuentro es la imposibilidad de jugar al modo multijugador. De verdad que no sé cuál puede ser el problema ni cómo resolverlo, lo cual es todavía más frustrante. Además, cualquiera podría pensar que “Holobunnies: Pause Café” se queda un poco corto en cuanto a contenido, pero lo cierto es que, a mi modo de ver, para el precio que tiene está bastante bien a ese respecto. Puede que tenga “poco” contenido, pero es muy aprovechable.

En definitiva, “Holobunnies: Pause Café”, aun con sus fallitos, es un juego que se puede disfrutar con facilidad, aunque no te lo ponga fácil para sobrevivir.


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