Atrévete-te-te

Análisis de Wanderstop

Análisis de Wanderstop

Es probable que en más de una ocasión os hayáis encontrado con que, a pesar de tener muchas ganas de hacer algo, no encontráis las fuerzas suficientes como para poneros a ello. Esto puede ser leer un rato, jugar a un juego o ver una película, entre otras cosas que, en un principio, no debería costarnos ningún esfuerzo. Al fin y al cabo, es entretenimiento, ¿verdad? Cuando sucede eso, solemos achacarlo al cansancio o decirnos que tenemos otras cosas que hacer, porque siempre hay cosas que hacer. Pero un día igual nos damos cuenta de que en esta ocasión no tenemos ganas de cocinar, no nos apetece limpiar o ya haremos la colada otro día, achacando esa desgana a nuestra propia vagancia, culpabilizándonos de nuestras inacciones. No puede ser culpa de los estudios o del trabajo, porque eso es algo que hacemos todos los días y siempre cumplimos, porque mira todo lo que hicimos hoy, somos muy eficientes, lo que pasa es que en casa nos puede la vagancia. Hasta que llega un día que esa supuesta vagancia acaba adueñándose no solo de lo que queremos hacer, sino de nuestras obligaciones, y ahí es cuando por fin hacemos caso a los gritos que ha estado pegando nuestro cerebro, diciéndonos que parásemos y que disfrutásemos un poco del hecho de no hacer nada y de dejar la productividad a un lado, y acabamos con un diagnóstico que pone en letras rojas y brillantes: burnout, también conocido como síndrome del quemado. De todo eso es, precisamente, de lo que habla Wanderstop, un título que existe para darnos puñaladas, pero de manera tan suave que ni siquiera nos va a importar.

El juego comienza contándonos la historia de Alta, una guerrera que lleva ocho años de entrenamiento diario a sus espaldas, lo que le llevó a una larguísima racha de combates invicta. Sin embargo, un día perdió. Y en la siguiente ocasión, volvió a suceder. Y otra. Y otra más. Alta empezó a sentirse mal consigo misma, a sentirse débil e inútil, así que decidió que debía poner solución a sus problemas trabajando más, pidiéndole a una antigua guerrera que le ayudase a entrenar. Sin embargo, lo que consiguió por el camino fue llegar al punto en el que físicamente le era imposible levantar su propia espada. Ahí es cuando conocemos a Boro, quien probablemente sea el mejor personaje de todos los videojuegos, y que salva a Alta (y a su espada) de un desmayo en medio del bosque. Y en ese momento es cuando descubrimos Wanderstop, una tienda de té situada en medio de un claro por el que aparece de vez en cuando gente muy peculiar. Sin embargo, Alta no va a querer quedarse parada tomando té, por lo que Boro le propone que se encargue de las tareas de la tienda. Eso sí, animándola una y otra vez a que no haga absolutamente nada. 

Si hay una forma de definir el gameplay de este juego es, sin ninguna duda, cómico y amable, aunque en más de una ocasión nos obligará a mirarnos al espejo que es la propia Alta. Sin embargo, para evitar posibles spoilers, me voy a dirigir a lo que sí vamos a poder controlar, empezando por la loquísima máquina del té gigante que ocupa el centro de la tienda. Tal vez en un principio hayáis pensado que se iba a limitar a poner a calentar un cazo con agua, pero nos encontraremos con una especie de torre de tuberías y cachivaches en la que tendremos que, manualmente, calentar el agua, abrir las tuberías, añadir cada ingrediente del té, volver a abrir las tuberías, colocar la taza y servir el té. Como veis, una elaboración que requiere su tiempo, pero ninguno de los clientes nos meterá prisa para que lo hagamos, esperarán pacientemente a que queramos hacerlo. Y esto viene derivado directamente de que nos tocará plantar y recolectar cada uno de los ingredientes.

Si bien en un inicio intentaremos rellenar nuestro cuaderno de información de plantas y frutas, querremos tener bien repleto nuestro huerto, limpiar los pinchos que aparecen por el campo y recoger todo lo que esté plantado, pronto nos daremos cuenta de que lo realmente importante es escuchar a los demás personajes, sobre todo a Boro. Podéis pensar que aquí sucede como en todos los títulos de granjitas en los que nos tocará tratar de optimizar cada uno de nuestros movimientos, pero tenemos que recordar que Boro lo que pretende es que paremos, descansemos y sanemos, así que pronto nos daremos cuenta de la inutilidad de llevar el bolsillo lleno de frutas, setas, cestas con té y demás cachivaches. A través de los clientes, también llegaremos a pequeñas conclusiones y veremos la evolución de Alta, utilizando distracciones que funcionarán tanto con sus pensamientos como con los nuestros. Porque en todo momento lo que pretende el juego es que le hagamos caso y que nos demos cuenta de lo peligrosa que es la dinámica de querer forzar la maquinaria hasta el punto de no retorno. 

Si bien el apartado audiovisual es de lo más bonito y acorde con lo que quiere expresar el juego, lo que más me gusta es la forma que tiene de adaptarse a la situación por la que está pasando Alta. Sin poder concretar, porque prefiero que lo descubráis por vuestra mano, hay un pequeño detalle visual que nos demostrará de forma muy clara que el control se nos puede escapar por completo, y la forma que tiene el juego de explicarlo es tan buena que cuando nos demos cuenta ya tendremos la puñalada clavada. Y es que puede parecer un estilo sencillo, repetido por muchos indies al ofrecer simplicidad y belleza, pero en esta ocasión significa algo más, algo que se aferrará a la narrativa como si fuesen una sola. Por otro lado, es un título en el que se agradece una muy buena traducción al español, tanto por su humor (en ocasiones un tanto ácido) como por las explicaciones semiveladas y otras un poco más directas de lo que sucede en la cabeza y vida de Alta, y que podremos trasladar a nuestras propias experiencias con muchísima facilidad. 

Wanderstop es uno de esos juegos que se convierten en imprescindibles para toda persona que esté sufriendo las sucias manos del capitalismo alrededor de su cuello. Sin ser el mejor trabajo de Davey Wreden en cuanto a diseño se refiere, consigue suplir esa simplicidad de una manera magistral, centrándose sobre todo en llegar a los pensamientos de la persona que está manejando los controles. Porque en el fondo, en esta época horrible que nos ha tocado vivir, lo mejor que podemos hacer es disfrutar del poco tiempo libre que tengamos, de permitirnos aburrirnos, de darnos permiso para disfrutar de cosas que no sirven para nada, y de disfrutar de todo lo que podamos alejar del capitalismo. Porque el burnout puede parecer mental, pero las consecuencias siempre acaban siendo físicas, y Wanderstop nos lo explica mientras nos da la mano y nos ofrece un té, para que disfrutemos del calorcito en nuestro interior.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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