Antes de dar comienzo al artículo quiero decir que lo prometido es deuda y que por fin estoy hablando de Syberia (y no será la última, lo analizaré también). Además quiero decir que en este artículo hay partes que PUEDEN CONSIDERARSE SPOILER. Ale, solo era eso.

Bien, veamos cómo empiezo… A ver así: Syberia es mi juego favorito y todo conocido mío sabe de su existencia porque soy una pesada y lo único que hago es repetir su nombre allá donde vaya (malo será que a nadie le entre la curiosidad).

Aunque recomendar Syberia me es algo difícil. ¿Y por qué iba a ser difícil? Veréis, si alguien está interesado en jugar un videojuego se lo puedo recomendar, porque es un juego bonito, puedo ponerle una imagen de la entrada de la universidad con las estatuas de los Mamuts, que es espectacular y tal vez le interese. Sin embargo Syberia tiene varias características que suelen tirar a la gente para atrás.

  • La primera: es una aventura gráfica. Sí, y todos sabemos cómo reaccionan algunas personas a eso: “Las aventuras gráficas son fáciles/aburridas/no son juegos de verdad…”.
  • La segunda: Es point and click, y por experiencia, si había una remota posibilidad de que alguien lo jugara, olvídate porque: “El point and click no es para jugadores de verdad”.

Bien, en realidad, tengo amigos/as que no juegan mucho a videojuegos y prefieren uno que no tenga muchas mecánicas o controles extremadamente difíciles o que simplemente le gustan las aventuras gráficas así que estos dos puntos no tendrían por qué ser un problema, pero sin embargo me cuesta enseñarles a mis conocidos Syberia.

Tengo la sensación de esto porque Syberia es un juego de conjunto, de experiencias. ¿A qué me refiero? Todos los que lo habéis jugado coincidís conmigo que el final es abrumador, el concierto de Helena Romanski impactante y las conversaciones con Oscar entre frustrantes y chistosas. Vale, ahora enseñádselas a alguien que no lo haya jugado. El final no le va a parecer abrumador porque no ha vivido el viaje, el concierto no le parecerá impactante porque no ha vivido toda la parte de Aralbad y Komkolzgrad y las conversaciones no le harán gracia porque no ha dado vueltas y vueltas por Valadilène por culpa de un autómata y sus normas.

Por eso me es difícil enseñarle a alguien Syberia, así que lo que me queda es enseñarles su maravillosa banda sonora, tropecientas mil y unas pocas más capturas del juego y seguir siendo tan pesada.

¿Opináis igual que yo?