Hace aproximadamente un año tuve la suerte de poder ir a Barcelona a ver en directo el concierto orquestal The Legend of Zelda: Symphony of the Goddesses, una experiencia que repetiría sin duda.

Dado el éxito que tuvieron tanto éste como su homólogo en Madrid, hace poco se volvieron a realizar ambos en nuestro país. Además, con la próxima llegada de los conciertos Distant Worlds: music from Final Fantasy, queda claro que el público español ha recibido bien este tipo de eventos (lo cual celebro fuertemente).

Es por todo esto que veo procedente hacer una especie de crónica sobre mi experiencia, así que allá voy:

Me decidí por el concierto de Barcelona en lugar del de Madrid a pesar de la distancia (soy de Málaga y fui en autobús) por el recinto en el se llevaba a cabo el evento. En Madrid se iba a habilitar el Palacio Vistaalegre, que personalmente no considero un lugar con buena acústica. En Barcelona la mayor parte de conciertos de música orquestal se realiza en el Auditori Forum, que es sin duda una de las mejores instalaciones de nuestro país, y fue el elegido para la Zelda Symphony.

Acústicamente fue un concierto precioso y bien realizado. No se desacompasaron en ningún momento, la calidad del sonido era inmejorable, y todos los solistas hicieron unas interpretaciones memorables. Acostumbro a ir a conciertos de música orquestal y no exagero si digo que fue de los mejores que he tenido el placer de escuchar, si no el mejor.

Si a esto le sumamos que se interpretaban piezas a las que cualquier fan les tiene muchísimo cariño, junto a proyecciones de las partes más épicas de los videojuegos, sin duda alguna es una experiencia que cualquier admirador de la saga debería tener el placer de vivir.

Aunque me chirriaba un poco la gente disfrazada o en ropa deportiva acudiendo a un auditorio, sí me gustó el ambiente que esto creó. Había mucha gente dispuesta a conocer a otros admiradores de los juegos, gente con cosplays haciéndose fotos, y en general, una atmósfera bastante agradable.

El problema, para mí, se dio con el comienzo del concierto.

Durante las primeras partes de éste se nos publicitó e intentó vender el juego “Zelda: Tri Force Heroes”. Me molestó bastante porque había pagado un precio muy elevado por mi entrada y considero que hacer publicidad era innecesario; lo habría comprendido si se hubiese abaratado el precio. Además, casi todos los asistentes ya sabíamos sobre el próximo lanzamiento del juego.

Pero lo que más me molestó, y es algo que realmente me cabreó, fue la actitud del público en la sala. Imagino que llevados por la emoción, muchos de los asistentes aplaudían en mitad de las piezas, e incluso de los solos, llegando a silbar y gritar en mitad de las canciones.

Algunos acudimos allí a escuchar la música, y ya hay lugar para aplaudir al final de cada movimiento. Además, se considera una falta de respeto muy grande para los músicos, y en especial los solistas, el hacer ruido en la sala de concierto. Muchos de los asistentes no habían ido a ningún evento de estas características con anterioridad, pero eso no les excusa de no haberse informado sobre las normas y costumbres de estos.

Otro punto negativo, aunque menos grave, fue que se habían agotado las partituras que vendían en el concierto de Madrid. Hubo una falta de previsión ahí por parte de los organizadores, en mi opinión.

También eché en falta un programa de mano con las piezas que se interpretarían e información sobre la directora de orquesta, la filarmónica etc. Lo único que entregaban era una especie de folleto publicitario que poco aportaba al evento en sí.

Eso hizo que me diese la sensación de que lo que les interesaba era vender merchandising y juegos en lugar de ofrecer la experiencia completa que suele ser un concierto orquestal: aunque no había programa y las partituras estaban agotadas, sí que había gran cantidad de pósters y camisetas a la venta, además de publicidad del Tri Force Heroes.

En conclusión, y para acabar, sí recomiendo acudir al concierto. Me llevé muy buena sensación de él a pesar del intento por sacarnos aún más dinero (vuelvo a recordar que las entradas tuvieron un precio bastante elevado). Aconsejo ir siempre a auditorios en lugar de a espacios adaptados: la acústica es incomparable, y eso va a mejorar la experiencia muchísimo. Eso sí, tengan en cuenta las normas de ese tipo de eventos, por simple respeto al que se sienta al lado y a los músicos que interpretan.

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