¿Sabéis cuando un juego revienta todo lo establecido, hace una mejora que lo distancia de los demás y luego todos se dedican a repetir la fórmula? Es la historia de siempre, y ha pasado desde que el mundo es mundo, que hasta el Pong y Pac-Man tuvieron sus “bootlegs”, copias o productos inspirados en, explotando la jugabilidad similar y dando su propio toque.

O no.

El que más o el que menos conoce la saga de GTA (Grand Theft Auto) y cómo esta sigue marcando tendencias y manteniendo un fiel público que consume con mayor o menor criterio lo que los cocos pensantes de Rockstar les lanza a la cara. Así que, como era de esperar, una formula tan exitosa hizo que la gente de Volition tuviera una genial idea.

¡Hacer lo mismito pero con bandas callejeras, llamado Saints Row! Espera, ¿qué es eso que asoma…? ¿Ese no es el argumento de San Andreas? Uy uy uy… Aún con las semejanzas, Saints Row consiguió una acogida buena tanto en ventas como en crítica, y los años hicieron que se convirtiera, hasta el momento, en una saga de 4 entregas.

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Saints Actually (y mi relación con Ben King en una imagen)

Os diré la verdad. Los dos primeros me han sido bastante injugables, habiendo hecho las delicias del vouyerismo al ver jugar a mi mejor amigo a las misiones más tediosas de la historia, y, sin embargo, disfrutando a cada minuto de los personajes que iban apareciendo.

Tenemos gente como Shaundi, Kinzie, Asha, siendo la primera la “chica portada” de la saga junto a Johnny Gat, y todo un elenco de macarras, mafiosos y pandilleros que da color al universo “Saints”. Y es un color que ningún otro sandbox del estilo ha sabido dar con la misma maestría.

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Yo creo que todos los Gobiernos del mundo funcionan así. SR es el nuevo Simpsons de las predicciones

Sin contaros nada de los 3 primeros juegos (que cuentan el ascenso a la posición de icono pop de una pequeña banda de Stillwater), yo vengo a hablaros de la última entrega (sin contar Gat out of Hell, el spin-off posterior a SR4 que vendieron casi como un juego aparte… ), Saints Row IV. Edición: ¡Tiembla, Donald Trump!

Por una serie de circunstancias y alusiones al terrorismo, la archiconocida y ahora popular banda de los 3rd Street Saints acaba convirtiéndose en líder de Estados Unidos, con nuestrx simpáticx Boss al frente. Por que sí, queridos niños y niñas. ¡Tiene un creador de personajes impresionante este juego! Echadle un ojo, porque no tiene desperdicio. Ni limitaciones, prácticamente. Puedes elegir constitución, rasgos, colores e incluso la voz de tu Boss, cada una con su repertorio de frases distintas, sus respuestas y su actitud, independientemente del cuerpo que escojas (porque sí, puedes poner la voz femenina en cuerpo masculino y viceversa, agravando o agudizando el tono de ésta a placer).

Lo mejor de esta entrega, para mí, es que sigue la estela de Saints Row the Third y parodia todo lo que quieren y más. Y, en este caso, la “honrada víctima” es, ni más ni menos, la saga Mass Effect.

Encontraréis mil y un guiños a otras sagas de videojuegos, películas o incluso series, pero lo más destacable es que aquí se hace un cariñoso homenaje a esos pequeños detalles que han hecho de Mass Effect la saga que es.

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¿Recordáis cuando Mass Effect nos decía cosas así? Zyniak sabe cosas sobre el “podéis elegir el final que queráis !!11!!1!”

Con esta idea, llegan los Zin, un imperio colonialista alienígena que ha decidido que Boss y los suyos son dignos de entrar en su colección de especies alien, secuestrando a toda la banda  y encerrándoles en una realidad virtual que se supone que los mantendrá completamente anulados, basadas en sus peores pesadillas. Boss entrando, por ejemplo, en un mundo en el que no puede desatar violencia ni decir tacos. ¡Sin tacos no somos nada!

A raíz de esta simulación, Boss debe huír de sus captores, ayudadx por sus colegas de la banda y otros no tan amigos, aliados y enemigos, en un seguido de submisiones al más puro estilo Saints. Descabelladas, llenas de diálogo de humor y, en esta ocasión, superpoderes.

Contamos con poderes de vuelo, salto, planeo, fuego, hielo, telequinesis o incluso hacer temblar la tierra a nuestro paso, con un sinfín de armas (cada una más cuestionable y morbosamente divertida que la anterior) que nos complementan nuestra experiencia sandbox, pruebas de velocidad, destreza, precisión y lucha contra fantasmas del pasado de la banda, para dominar la Simulación tal y como los Saints mandan, escapar de las garras de Zinyak y todo ello mientras suenan exitazos como What is love de Haddaway, Thin Lizzy y su The boys are back in town, el Lago de los Cisnes y una radio personalizable entre la oferta de canciones de todos los estilos que ponen a tu disposición.

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Vine por las parodias, me quedé para pellizcar pezones de Zin al ritmo de Aerosmith

Sin duda, un juego que ha sabido arrancar muchas risas a su público, un cariño incondicional por su elenco protagonista y un desenfreno absoluto, reventando la fórmula de GTA y llevándola a su terreno de loco humor sin control, a contrapunto de algunas tediosas misiones de coleccionismo de objetos, ropa y mejoras de poderes y armas que aumentan la de todas formas satisfactoria experiencia Saints.

Si como a mí os gusta Mass Effect y demostrar que sois mas chulos que una panda de alienígenas, estoy segura de que os divertiréis machacando botones, spammeando superpoderes y corriendo de un lado a otro con vuestros colegas Saints en un mundo que os pondrá pocos límites y siempre tendrá algo nuevo que enseñaros, incluso un especial DLC de Navidad que reemplazará todas vuestras reuniones familiares y os hará recuperar el espíritu de ésta junto a la narración de la mismísima Jane Austen, o participar en carreras de ponis de un club sadomasoquista para conseguir la atención de la Dominatrix.

¡Los límites con los Saints están en tu imaginación y en los muros del sandbox!

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Y si aún no estáis convencidos, venid por Zinyak. O vendrá él a por vosotros

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