Os estaréis preguntando qué narices es esto que os traigo hoy. Esto es Un Vecino Infernal, el alterego en formato videojueguil de todos esos pensamientos que se te pasan por la cabeza cada vez que tu vecino pone la música a todo volumen a las ocho de la mañana (si nunca te ha pasado esto, tienes suerte, cuéntame tu secreto). Este juego era uno de mis favoritos cuando era pequeña y como todos vosotros estáis entre Horizontes y Conmutadores* (galletita al que lo haya pillado) y yo soy pecera pues dije ¿por qué no rejuego este jueguito y de paso hablo de él? Y aquí estoy.

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En Un Vecino Infernal nos encontraremos con Paco (en inglés Woody), un señor al que le contacta José Luis (Joe), un director de televisión que querrá hacer un programa de bromas al vecino de Paco, un señor rancio que mira con prismáticos los pechos de su vecina y le hace esculturas a su madre.

Paco deberá entrar en su casa y evitar a su vecino (que estará haciendo ciertas actividades como ver la televisión o pintar un cuadro) mientras coloca diferentes trampas por diferentes habitaciones de la casa con objetos que encontramos en cajoneras, corchos, papeleras, etc… Tendremos un límite de tiempo, un porcentaje de la audiencia que nos está viendo, un contador de jugarretas, un termómetro que dirá cómo de enfadado está el vecino y un contador de todas las veces que dicho termómetro ha llegado a su punto álgido. Para pasarnos el nivel deberemos llegar a un número determinado de audiencia, y completar todas las jugarretas si queremos conseguir el 10.

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El juego es point and click, deberemos medir cuánto tarda Paco y cuánto tarda el vecino en ir de un lado al otro. Cuánto tarda el vecino en hacer una de las tareas del nivel y cuánto tarda Paco en preparar la broma. También deberemos mirar qué ruta sigue el vecino para no cruzarnos con él o acabaremos con un ojo morado. Sabremos qué está haciendo dicho vecino gracias a un bocadillo en la esquina inferior izquierda.

A ver, el juego no está mal, es supersencillo y te lo pasas en nada, aunque a veces peca de ensayo-error. Luego tiene ese estilo muy de humor absurdo cartoon. A mí, ahora que lo he rejugado, me ha aburrido un poco. Sin embargo recuerdo haberle echado muchas horas de pequeña tanto a esta primera entrega como a la segunda, donde ibas de crucero y además del vecino estaba su madre. Así que supongo que para jugar con tus primos, hermanos, hijos pequeños, está divertido, aunque ahora me ha parecido un poco sosainas. Es algo así como cuando de pequeña te montabas en esa atracción que al menos en mi ciudad se llamaba Grand Prix y que era de ir esquivando cosas para subir al último nivel y tirarte por tobogán. Al final te acababas montando varias veces en la atracción porque te molaba mucho, pero cuando creces y tienes que ir con tus primos pequeños ya no te mola tanto y resulta más bien insípida. Yo que sé, siempre nos quedarán las risas enlatadas.

*El Horizon Zero Dawn y la Switch.

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