Aniversario del Final Fantasy X: Un cumpleaños emotivo.

Aniversario del Final Fantasy X: Un cumpleaños emotivo.

22/07/2018 | anuhiu | 3 comentarios

Ya hace unos cuantos años que el Final Fantasy X llegó a nuestras vidas, concretamente diecisiete añazos (así es, salió en 2001). Pero a la mía llegó un poco más tarde, no recuerdo cuantos años concretamente pero los suficientes como para que ya existiera una edición Platinum. Por navidades le pedí a mi padrino una PlayStation 2, la cual ya llevaba unos añitos en el mercado (y así tengo yo la versión slim y no la tocha) aprovechando que mis padres eran un poco más permisivos con las videoconsolas. Los juegos no me importaban cuales fueran, porque yo lo que quería era tener una consola que por fin fuera mía, que hasta el momento todas habían sido prestadas (exceptuando la GBA). Total, que yo ya me sentía mal porque yo, que no sé cuántos años tendría en esas fechas confusas pero os aseguro que no muchos, era consciente de que una consola era muy cara y le dije que me comprara los juegos que mejor le convenieran.

Uno de ellos fue el Myth Makers: Super Kart GP y el otro fue el Final Fantasy X. Sé que primero jugué al juego de karts durante días en la televisión de la cocina, porque la televisión grande del salón la ocupaban mis primos con su correspondiente PlayStation y sus juegos, por lo que los míos no eran bienvenidos. Por fin tuve la oportunidad de jugar al Final Fantasy X en la televisión grande, todos mis primos se habían ido y el salón estaba sólo para mí.

Sé que le tenía muchas ganas, porque no paraba de mirar el libro que te venía, ver a Tidus saliendo de la playa de Besaid y sobretodo el artwork de Yuna y Lulu en la Senda de las Rocas Hongo. Me abrumaba, veía aquello y yo no me podía creer los gráficos, para mí eran el futuro y pensaba que estaban hechos a partir de fotografías de personas reales, porque todo aquello me parecía tan real que no podía creer que eran gráficos de un videojuego.

Empecé a jugarlo y todavía me asombró más, la cinemática inicial me flipó y me enamoré de Tidus, me pareció el chico más guapo del mundo (cuando yo pensaba que era hetero, wow los ochenta) y sobretodo me flipó la ambientación, los trajes, y la manera en la que te introducían a la historia. Era todo tan apocalíptico y era yo quién tenía la responsabilidad de sacar a Tidus de allí que sólo con esa sensación de responsabilidad ya me encandiló desde el primer momento. Era la primera vez que jugaba a un juego de ese estilo, también fue mi primer Final Fantasy y prácticamente mi primer videojuego en PS2.

Y a partir de ahí no hubo vuelta atrás, desde ese mismo momento me quedé enamorada del Final Fantasy X y a medida que avanzaba en la historia me gustaba todavía más. Y sigue siendo mi videojuego favorito a día de hoy, y lo sigo disfrutando como el primer día.

Seguí jugando súper intrigada y cuando conocí a Yuna fue como si hubiera conocido a mi alma gemela, a una hermana perdida. Ya no sólo la vi físicamente parecida a mí, que de aquellas llevaba el mismo peinado que ella, sino que también era una chica callada y reservada para sus amigos y muy vergonzosa. Y yo me vi ahí, pero es que además también vi una chica luchadora, ambiciosa y buena, preocupada por el bienestar de los demás. Yo quería ser todas esas cosas, yo quería ser como ella cuando llegara a su misma edad.

Me encantaba jugar con una amiga mía a que éramos Yuna y Rikku en los recreos y allí dónde tuviéramos ocasión. Nos pasábamos horas pretendiendo ser aquellas heroínas que admirábamos, queriendo salvar Spira de Sihn sólo nosotras dos.

Con este mismo juego también fue cuando empecé a shippear personajes, veía a Yuna y a Tidus y sabía que estaban destinados a enamorarse, veía que Yuna era la única que se interesaba por la vida y el pasado de Tidus, y él era el único que le brindaba un poco de esperanza y optimismo al peregrinaje. También me sucedía lo mismo con Lulu y Wakka, que de aquellas pensaba que se casarían y tendrían una familia juntos (cosa que pasa en la secuela).

C4JXh1CXUAIW7nR.jpg

Recuerdo la primera vez que me atasqué, fue contra un brote de Sihn en la Senda de las Rocas Hongo. Era incapaz de matarlo y me frustraba, por lo que hablé con una amiga en clase, que también lo había jugado. Ella me dijo que cómo podía atascarme ahí, si era un boss súper facilísimo (y en realidad lo es, pero yo tenía 9/10 años aproximadamente y era la primera vez que jugaba algo así) y sentí vergüenza, por lo que estuve una buena temporada sin jugarlo. Al tiempo volví, porque no podía dejar de jugar algo que me gustaba tanto sólo porque una niña insinuara que no sabía jugar sólo por no poder pasarme un boss. Así que volví, y lo conseguí.

El juego me encantaba, y a medida que avanzaba me gustaba mucho más. Me atasqué otra vez contra Effrey/Evrae, hasta el punto que me sabía los diálogos de esa batalla de memoria, pero con el suficiente entrenamiento conseguí derrotarle. Las cosas se habían puesto feas y el peregrinaje estaba llegando a su fin. Tuve bastantes parones a la hora de jugar, había meses que lo dejaba por X circunstancias por lo que mi primer run del juego tardé mucho en terminarlo.

Pero a mí eso no me importaba, porque yo volvía a empezar partidas nuevas una y otra vez, no quería que algún boss difícil me estropeara mi juego predilecto, por lo que volvía a vivir todo aquello que ya había jugado una y otra vez.  Cuando finalmente me lo terminé, sentí esa sensación que sientes cuando terminas un libro, o una serie. Sé que lloré, porque es un final triste, pero aún así estaba feliz porque había llegado hasta el final y sobretodo porque tenía infinitas oportunidades de volver a comenzar la aventura cuando quisiera.

Y eso fue lo que hice, me atrevería a decir que lo jugué cientos de veces, y nunca me cansaba y no me canso. Crecí jugando a ese juego, y cosas que no entendía cuando lo jugué por primera vez, fuí comprendiendo a medida que pasaban los años. La religión, el racismo, el levantamiento contra el poder establecido, la rotura con las tradiciones anticuadas, y también el inglés como idioma.

Son temas que siempre estuvieron en el juego y que yo, a lo largo de los años fuí comprendiendo mejor, y descubriendo cosas que en partidas anteriores no me había dado cuenta. Y eso es algo que me encanta, no es un juego cruento o gore ni demasiado duro como para que un niño lo pueda jugar, pero sí lo suficiente maduro como para que un adolescente o adulto se de cuenta de lo que está pasando. Y yo mientras jugaba he pasado por todas esas etapas, experimentando las diferentes maneras de ver dicho videojuego.

Final Fantasy X siempre ha sido mi vía de escape, en cualquiera de sus variantes. O bien podía jugar, escuchar la banda sonora, ver las cinemáticas por internet, hablar con gente por foros (de baseavalancha vengo y las gracias le doy por la cantidad de veces que me resolvieron problemas y dudas, además de brindarme con guías completas del juego) o buscar fanart bonito. Si me sentía mal, triste, aburrida, melancólica, etc. Final Fantasy X siempre ha estado ahí para mí haciéndome sentir mejor. Era ese juego en el que aprovechas para comer mientras ves una cinemática, o dejas encendida la PS2 durante horas porque el sistema de combate no tiene pausa como tal y tienes que dejar tu turno sin hacer nada, porque te tienes que ir a comer por ahí y sabes que vas a matar a ese boss en esa pelea y no quieres apagar la consola.

C4J8a7OXAAAckL5.jpg

Cuando salió la versión remaster para la PS3 sentí una sensación agridulce, estaba súper feliz que mi hijo predilecto tuviera un remaster porque se lo merecía, porque todo el mundo adulaba al Final Fantasy VII y pensaba que nadie le daba la atención necesaria a la décima entrega de la saga, me parece que habla de temas súper importantes y que esconde un mensaje de crítica y nadie se da cuenta de eso. Pero sentí tristeza, porque sabía que yo no iba a poder tener una PS3 y que jamás podría jugarlo. Pensé en vender mi Wii, busqué opciones de segunda mano y me apunté a todos los concursos que sorteaban una PS3 por aquel entonces. No tuve suerte y las opciones de segunda mano no me valían, mis padres no me dejarían comprarme una consola nueva ahora que me había ido fuera a estudiar. Por lo que simplemente me rendí.

Lo único que haría que yo pudiera jugar el remaster era que lo lanzaran para Steam, esa era mi última esperanza y me agarraba a ello como a un clavo ardiendo, y finalmente sucedió. Sé que lloré, porque fue algo que me hizo muy feliz, porque significaba que no tenía que esperar a llegar a mi casa en Navidades o verano para jugar a mi juego favorito. Me puse una alarma en el móvil con la hora exacta a la que lo lanzaban y al momento lo compré. Y así una vez más, comenzaron horas y horas interminables de algo que para mí es más que un videojuego.

 

Es difícil de explicar, pero hay ciertos escenarios y canciones de Final Fantasy X que me producen nostalgia, morriña y a su vez también libertad. Mismas sensaciones que siento cuando estoy en mi pueblo y miro las montañas y el río, o cuando estoy en la playa y miro al mar. Es un videojuego que por alguna razón crea en mí las mismas sensaciones y emociones que aparecen cuando estoy en un ámbito familiar y cómodo, por lo que quizá sea por eso que pese a todo lo tengo guardado como algo súper importante para mí y en mi vida.

FFX_HD_Besaid_Beach.png

Ha sido un videojuego que me ha hecho replantearme muchas cosas, lo he jugado tanto que me encanta analizar los personajes, por qué actúan de esa manera, sus relaciones con la gente, todo. Es por eso que quise escribir lo que significaba ser Yuna para mí, y lo haré si puedo con todos los personajes del juego (si la jefa no me mata antes). Me parece que existe algo muy humano en todos, que sale a la luz en un ambiente de guerra y desesperación y todos y cada uno de ellos reacciona de una manera tan distinta que merece la pena pararse a mirar qué es lo que les motiva.

Ha sido un videojuego que me ha hecho fijarme en especial en los escenarios, de ambiente rural con un pasado marcado por el avance tecnológico, el cual fue brutalmente oprimido y castigado por la guerra. De un ambiente en la gente de miedo, cuyas únicas esperanzas son la fuerza de una joven invocadora y sus guardianes, la cual tiene que cargar con la fama de su padre durante todo el peregrinaje, esperando siempre dando lo mejor de ella y la mejor imagen que se esperaba de ella, para no mermar las pocas ganas de vivir de aquellos que por suerte o por desgracia todavía seguían con vida.

Una sociedad que vive con miedo al progreso, porque dicho progreso ha sido el que les ha condenado de por vida a no saber si sobrevivirán un día más y a confíar únicamente en una religión plagada de farsantes que no se preocupan más que de su propio bienestar que de su pueblo. Una sociedad que del miedo a una guerra prefiere vivir entre la censura, mano a mano con la intolerancia.

Una religión que del miedo ha decidido exiliar a toda una raza a vivir apartados del resto de la sociedad, únicamente porque ellos fueron quienes no quisieron seguir sus decretos, no quisieron apartar las máquinas de su vida y por eso fueron desterrados de sus hogares al desierto. Una religión que se basa en el engaño y el miedo para asegurarse con el poder, una religión que hace que el resto de la sociedad odie a toda una población por no querer bailar a su mismo son.

Una religión que hace que los protagonistas se sientan desesperados y desamparados, engañados al ver que algo que creían lo correcto les da la espalda, los tacha de traidores y les da caza por todo el mapa.

 

Ha sido un videojuego que me ha hecho prestar especial atención a su música, viendo como poco a poco se iba tornando más melancólica y gris, a apreciar sus matices, a intentar concentrarme en un instrumento diferente cada vez que escuchaba una canción. Una banda sonora que me hizo intentar tocar el piano en varias ocasiones (con patético resultado) y con una canción que me hace llorar de la emoción cada vez que la escucho, que todos sabréis cual es.

C4JTvdmWYAAlbdN.jpg

Un poco para finalizar (ya os dejo tranquilos no os preocupéis) me gustaría hablar de lo que ha sido para mí el tatuaje de Yu Yevon y los cosplays de Tidus y Yuna. El tatuaje para mí es algo importantísimo porque FFX ha sido algo que me ha marcado durante prácticamente toda mi vida que significaba muchísimo llevar algo que lo recordara conmigo. Todas las personas que me preguntan por él y qué significa esperan algo súper profundo y emotivo, porque por alguna razón así deben ser todos los tatuajes, y se llevan una decepción cuando descubren que es por un videojuego. Pero es que ese es el tema, para mí no es sólo un videojuego, es la razón por la que soy así y por la que me gusta lo que me gusta y es algo que me gusta lucir orgullosa y ojalá tener las agallas de hacerme más.

En cuanto a los cosplays, para mí son un sueño de la infancia hecho realidad, poder ponerme en la piel de mis personajes favoritos es algo mágico, que parecerá sólo un traje, pero no lo es, sino que es todo lo que ello despierta. El verte convertida en alguien a quién admiras, sea real o no, es una experiencia preciosa, y compartir con amigos esa misma sensación todavía es más bonito. Además, ver que la gente se acerca a decirte que te pareces a Yuna es algo muy bonito de escuchar, cuando eso pasa sé que mi yo de 9 años estaría súper feliz, y por consecuencia yo también lo estoy.

ffx

Perdóname Shady por cortarte, la edición de la foto de Tidus es de ella, y la foto de Yuna es de jlm_fotógrafo

 

Igual a vosotros no os ha interesado especialmente lo importante que es para mí este videojuego, pero esta es la manera que tengo de agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Que me ha brindado horas y horas de entretenimiento, me ha animado a dibujar, me ha hecho interesarme por las bandas sonoras de los videojuegos, a conocer gente maravillosa, a hacer cosplay y sobretodo, a escribir donde vosotros me estáis leyendo. Espero que vosotros también tengáis un videojuego o algo que os haga sentir igual, porque es verdaderamente algo único.

Felicidades Final Fantasy X por tus 17 añazos y una vez más, gracias Final Fantasy X por haber aparecido en mi vida de forma casi aleatoria y haberte convertido en algo tan importante para mí.

 

 

humble-ffxyx2.jpg

Cómprame un café en ko-fi.com

anuhiu
anuhiu @Anuhiu

Diseñadora de lo cutre y cosplayer de desgraciaos. Soy la única persona en este mundo que todavía sigue obsesionada con el Final Fantasy X.

3 comentarios
Jorgecho II
Jorgecho II 22/07/2018 a las 11:58 am

«La religión, el racismo, el levantamiento contra el poder establecido, la rotura con las tradiciones anticuadas, y también el inglés como idioma». TAL CUAL. I feel you.

Rena
Rena 22/07/2018 a las 12:35 pm

Precioso. Lleno de emociones y sentimientos, me ha gustado muchísimo. FFX también fue mi primer FF y es mi preferido número 1. Es genial, de verdad, ha sido un placer leerte.

Mepi
Mepi 23/07/2018 a las 1:07 am

Final Fantasy X fue el primer Final fantasy que me pasé yo sola, mi primera guía de piggyback, el primer juego que completé al 100%… dos veces, el primer juego que me compré “repetido” como remaster, mi primer trofeo platino… yo qué sé, para mí marcó el antes y el después en mi forma de jugar.

Felicidades por tremendo artículo. Este juego es grandísimo y me alegro que se celebre su cumpleaños con una entrada a la altura 💖

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: