Dead Space es una serie de videojuegos tipo shooter en tercera persona desarrollado por Visceral Games y distribuido por Electronic Arts que fue lanzado en 2008 para Xbox 360, PlayStation 3 y PC. Acompañaremos al ingeniero Isaac Clarke en una aventura espacial en la que tendrá que enfrentarse a los “necromorfos”, monstruos creados por un virus alienígena.

Así pues, en la primera entrega, debemos recorrer el interior de la extractora espacial USG Ishimura para recoger elementos y llevarlos al lugar objetivo, según nos indiquen el resto de personajes —sí, básicamente somos unos recaderos que arriesgan la vida en solitario contra unas criaturas que tratarán de darse un banquete con nosotros, porque está visto que zamparse a parte de la tripulación no les ha saciado—, descubriendo a su vez qué ha podido ocurrir antes de la llegada de nuestro equipo.

Para evitar posibles spoilers y animaros a indagar por vosotras mismas el misterio que envuelve a esta serie, solamente diré que todo apunta a que existe relación con el descubrimiento de un artefacto llamado Efigie Roja que parece provocar una psicosis colectiva. Y por si fuera poco, descubrimos una especie de secta entorno a La Efigie, la Uniología, una religión que cree en la existencia de vida inteligente extraterrestre y la posibilidad de una vida después de la muerte a través de tecnología alienígena. Tenemos los ingredientes necesarios para una aventura que promete ser, como poco, interesante.

En la segunda entrega, lanzada en 2011, han pasado tres años de los acontecimientos del primer juego. Esta vez, la lucha de Isaac Clarke continúa con un nuevo brote de necromorfos en Sprawl, una estación espacial sobre la luna más grande de Saturno, Titán. Tras vagar por el espacio, Isaac es rescatado e internado en “El Eje”, a fin de usar sus conocimientos sobre las Efigies para construir una nueva. En esta ocasión, nos enfrentaremos a los necromorfos con el hándicap de sufrir una serie de visiones, producto de una mente trastornada por los sucesos vividos anteriormente. Esta vez, el papel de recadero pasa a segundo plano, priorizando los dos objetivos principales: huir y, especialmente, destruir el proyecto.

Por último, la tercera entrega, lanzada en 2013, nos lleva al planeta helado Tau Volantis, donde continuaremos nuestra cruzada contra los necromofos, mas nuestra misión principal será destruir el origen de las Efigies. A diferencia de las dos entregas anteriores, aquí también nos enfrentaremos a enemigos humanos con formación militar, que no dudarán en hacernos la vida imposible para que no nos inmiscuyamos en sus planes.

Dead Space 1

Enemigos, estrategia y castigos

Algo que me ha parecido de lo más interesante es que Dead Space castiga la indecisión y el “volver atrás” en busca de un punto de guardado, un banco o un respiro. Pues si el juego quiere que corramos y no lo hacemos, moriremos (aunque sea el escenario quien se encargue de ello). Asimismo, promueve el desarrollo de diferentes estrategias, tanto a la hora de enfrentarnos a nuestros enemigos como de solucionar puzles mientras nos atacan (nota: ahorrar munición es más importante de lo que jamás hubiéramos imaginado). Y, por si no parecía suficiente, aunque podemos descargar los cargadores contra nuestros queridos necromorfos, la base del juego es que su punto débil son sus extremidades y nuestro objetivo ha de ser cercenarlas, así como jugar con la munición y la cinética —bien para ralentizarlos, bien para cercenar cadáveres y utilizar algunos de sus miembros contra otros enemigos—.

De hecho, en determinadas zonas, encontraremos una serie de enemigos cuya única función es hacernos gastar botiquines y munición.

Me gustaría destacar especialmente que los necromorfos pueden llegar a ser un quebradero de cabeza, sobre todo en su versión 3.0, donde aparecen envueltos en una especie de petróleo o sustancia negra y viscosa, y, si te descuidas (o la recarga del arma dura demasiado, ¡ugh!), no dudarán en matarte de las formas más variadas y sanguinarias —sí, Visceral Games siempre sabe cómo honrar su nombre y Dead Space no iba a ser menos—.

Por su parte, también encontraremos un gran número de enemigos veloces y especialmente fuertes, pues incluso aquellos que aniquilamos de un solo golpe o disparo nos lograrán quitar un buen porcentaje de vida si tienen ocasión.

Dead Space 2

Objetos

Una de mis cosas favoritas de Dead Space son los trajes, pues iremos cambiando en el transcurso de la historia y de las entregas y, aunque aparentemente no parecen marcar la diferencia, leer la descripción dará valor a la aventura (nota: si tenemos una partida guardada de Mass Effect 3, se nos desbloqueará el traje del N7 de Shepard).

Además, cabe mentar que los ítems que vamos encontrando son totalmente aleatorios, es decir, en una misma zona, no importa las veces que tengamos que repetirla —porque vamos a morir, sí, muchas veces—, no siempre aparece lo mismo en el mismo lugar.

A lo largo de la serie iremos encontrando diversos registros visuales, textuales o sonoros que nos ayudarán a descubrir qué ha ocurrido anteriormente o qué debemos hacer a continuación para avanzar en la historia.

Algo que me pareció de lo más curioso es que, al pisar cadáveres, éstos sueltan objetos; pero únicamente si se trata de enemigos, es decir, si pisoteamos un cadáver random del escenario, simplemente lo desmembraremos.

Dead Space 3

Comparación de entregas

Quizás una de las mayores diferencias la encontramos en la evolución de los puntos de guardado; pues mientras que en la primera entrega nos las vemos y nos las deseamos para llegar vivas al siguiente punto, en la segunda entrega es algo más llevadero y, en la tercera, directamente el guardado es automático. Pero ésta no es, ni de lejos, la única diferencia entre las entregas.

En los dos primeros juegos vamos encontrando munición dependiente de la zona o enemigos a los que nos vamos a enfrentar, mientras que, en la tercera, funcionaremos con una munición universal mucho más cómoda, ya que nos evita tener que tirarla, venderla, cambiar de arma o guardarla en el almacén. Asimismo, mientras que en Dead Space 3 podemos ir fabricando y mejorando nuestras armas, en las entregas anteriores las compraremos mediante créditos. De hecho, una diferencia muy notoria entre entregas es la forma de mejorar el traje, pues en las dos primeras hay que jugar con unos nodos de energía que iremos encontrando y que, además, sirven para abrir algunas salas con objetos que pueden interesarnos; mientras que, en la tercera entrega, funciona en base a una serie de objetos recurso que sirven, en general, para mejorar el traje, fabricar armas y munición.

Del mismo modo, la diferente cantidad de botiquines que aparecen a lo largo de la serie es más que notable, pues en el primer Dead Space se hacen desear y, en las otras dos entregas, aunque podemos sufrir su ausencia, no es comparable. Si acaso, desesperaremos bastante en la última entrega, cuando nos aparezca gel somático (elemento con el que se crean los botiquines, entre otras cosas) en lugar de nuestro tan necesario botiquín. De todos modos, a pesar de que nuestra fuerza y resistencia irá aumentando a lo largo de la historia, los botiquines siempre rellenan la misma cantidad durante el juego, convirtiéndose en un inconveniente notable.

Otra de las grandes diferencias entre Dead Space 3 en comparación con sus predecesores será la presencia de enemigos humanos a los que atacar, pilotar alguna nave de forma sencilla o planear de un lugar a otro en determinados puntos. Además, esta tercera entrega cuenta con unos amplificadores de cinética que nos permitirán mover objetos de grandes dimensiones o luchar contra enemigos con una estrategia diferente.

También es importante el aumento de pequeños puzles que encontramos a lo largo de la serie pues, aunque no se trate del atractivo principal o destacable del juego, sí es interesante cómo los adaptan a la historia.

Por último, la duración de las entregas es variable: mientras la primera ocurre en 9 capítulos de alrededor de una hora de duración, la segunda ocupa unos 15 capítulos, y la tercera ni más ni menos que 19 capitulazos. En cualquier caso, sin perder la esencia de Dead Space, el interés del público o la tensión de las secuencias.

Dead Space

Así pues, Dead Space es un survival horror que nos puede llegar a hacer sudar la gota gorda, pero que no querremos abandonar, bien sea por el reto que suponen determinados escenarios o bien por descubrir el misterio que envuelve a las Efigies y los necromorfos. Además, cuenta con algún que otro jumpscare producto de la concentración del usuario, que eso siempre es una subida de adrenalina que se suma de alguna manera a la experiencia de juego (para bien o para mal).

**Todas las imágenes han sido obtenidas de la web de Electronic Arts (Fuente).

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