Shake shake shake, shake your booty!

Análisis de Shakes on a Plane

Análisis de Shakes on a Plane

Shakes on a Plane es un videojuego cooperativo desarrollado por Huu Games y Animera Games que se encuentra disponible en diversas plataformas: Nintendo Switch, PlayStation 4, Xbox One y Microsoft Windows. En él deberemos atender las comandas de los pedigüeños pasajeros durante diversos vuelos hacia todo tipo de destinos. Es decir, una mezcla entre simulador de azafata de vuelo y la ya mítica saga Overcooked.

Al parecer una raza alienígena ha perdido —un año más— una competición culinaria galáctica y, tras reunirse a debatir su próxima estrategia, han llegado a la conclusión de que en la Tierra se encuentra la solución a su problema. ¿Por qué? Porque sabemos cocinar y se ve que hacerlo en un avión suma puntos de calidad o algo por el estilo. Así pues, deciden controlar remotamente a las personas más preparadas de nuestro planeta: un guardia de seguridad, una gótica muerta, una muñeca hinchable y, dado que el último objetivo se escapa, incluyen a uno de los suyos entre el personal de vuelo. Y gracias a esta curiosa tripulación, podremos jugar en solitario o con hasta tres personas más y tratar de superar todos los vuelos. Nuestro objetivo será servir tantos pedidos como nos sean requeridos, recoger la basura que generen y obtener las mejores valoraciones por parte de los pasajeros al llegar a su destino.

La dinámica es sencilla, antes de cada partida seleccionaremos el vuelo en el que realizaremos nuestra labor de auxiliares y el personaje que más nos guste entre los ya mencionados. Cada uno cuenta con una pequeña habilidad especial como asustar a los pasajeros más rebeldes, en el caso de la gótica, o recogerse para evitar “morir” durante las turbulencias, en el caso de la muñeca hinchable. Aunque, a decir verdad, la funcionalidad real es bastante escasa y los niveles pueden superarse, en principio, sin usarlas. A continuación, nos pondremos manos a la obra sirviendo comandas, recogiendo desechos y tratando de mantener a los viajeros en sus respectivos asientos. Por último, despediremos a los pasajeros en su salida del avión y recibiremos sus valoraciones con una sonrisa. Al finalizar una ruta, abriremos la siguiente y vuelta a empezar.

Como veis, la premisa no tiene mayor misterio y la magia radica en lo que sucede durante los vuelos. Los pasajeros pedirán platos sencillos, pero no lo harán de forma ordenada ni comedida. De hecho, acabaremos odiando a algún que otro caprichoso al que apenas le habremos retirado el plato anterior y ya nos estará bombardeando con una nueva comanda. Además, no siempre será fácil hacer llegar los servicios a sus respectivos comensales, ya que algunos viajeros son de culo inquieto y no dudarán en pasearse por toda la cabina. En nuestra mano está llevarlos a su asiento asignado o no, pero en caso de no hacerlo podrían llevarse algún que otro susto en determinados niveles. Me veo obligada a destacar lo muchísimo que odié a los niños y su incapacidad para estarse quietecitos.

¡A tu sitio, leñe!

Shakes on a Plane se puede manejar tanto con ratón y teclado como con mando, aunque a mí me ha resultado mucho más cómodo utilizar la segunda opción. En cualquier caso, se pueden adaptar los controles como más nos guste desde los ajustes. Y, por supuesto, también el idioma —el juego se encuentra disponible en varios, entre ellos el castellano— o el apartado audiovisual.

Como viene siendo costumbre en este tipo de videojuegos, la dificultad se reduce al tiempo, obligándonos a organizarnos con nosotras mismas u otras personas para superar el nivel de la mejor forma posible, cumpliendo con los objetivos y tratando de obtener las mejores valoraciones por parte de los pasajeros. Por otro lado, según vayamos avanzando, nos encontraremos con pequeños hándicaps, como las cotidianas turbulencias o pedidos más complejos por parte de los viajeros. Lo importante es la organización y, si jugamos acompañadas, la comunicación.

Asimismo, tras haberlo jugado sola y con mi pareja, he de decir que el título está pensado para compartirlo con otras personas, perdiendo parte del encanto cuando tratamos de afrontarlo en solitario. Los niveles se hacen más llevaderos e incluso tratar de conseguir la máxima puntuación se convierte en un reto más tentador cuando el resultado depende del trabajo en equipo.

No puedo evitar comparar este título con otros del estilo como Tools Up!, que francamente me encantó, o la saga Overcooked, pozo del que todavía no he salido ni me veo cerca hacerlo, pero he de decir que Shakes on a Plane no me ha enamorado. Me ha gustado, ojo, pero para pasar un rato y poco más. No es, en principio, un título que elegiría para pasar la tarde. Al menos no como primera opción.

Estéticamente es muy simpático y la melodía, aunque puede llegar a ser cargante, no me ha resultado desagradable en ningún momento, pero la historia no ha logrado captar mi atención. Me resulta demasiado aleatoria, aunque seguiré avanzando a ver qué ocurre y cómo acaba todo para estos curiosos aliens, sobre todo viendo los peculiares —por decirlo de alguna manera— sujetos escogidos para el control mental. A fin de cuentas, el jueguico acaba de salir, así que todavía puede pulir alguna que otra cosilla e incluso sorprenderme gratamente. Por el momento… tengo que coger un vuelo.

Clave de prensa proporcionada por Huu Games y Animera Games.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme de la realidad // Nothing is true, the cake is a lie

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