Conocí la existencia de este juego debido a que mi marido estaba cotilleando un buen día la Playstation Store. Al verlo pensó que me iba a encantar a causa de su colorido escenario y de que en él manejabas a una bailarina de ballet o, al menos, se movía como una. Así que cuando me habló de él fue para decirme: “He encontrado un juego que creo que te va a encantar; se llama Bound y ya lo he instalado”. No se equivocaba.

Este juego del estudio Indie Plastic fue publicado por Santa Monica Studios en exclusiva para Playstation 4 en agosto del año pasado (2016).

Bound es un juego que combina los géneros artístico y plataformas. Su desarrollo duró unos tres años y medio. Su director creativo, Michal Staniszewski, cuenta que se desarrolló teniendo en mente que se jugase de una sola sentada, lo cual tiene sentido dada su corta duración, pues según la web How Long To Beat esta no se excede de las dos horas y media. Sin embargo, yo he tardado cuatro horas porque soy de caerme mucho con los saltos y el juego tiene modo foto (mi perdición).

La figura alegórica de la Reina

La palabra que da nombre al juego es una clara referencia a la situación emocional de la protagonista respecto de los sucesos recogidos a modo de dibujo en su libreta. La historia se narra a través del diseño de niveles y de una serie de escenas estáticas entre estos. El escenario de cada nivel es una alegoría de un suceso que marcó la niñez de nuestro personaje, pues contiene elementos muy representativos de lo que causó un trauma o impresión a su mente. Incluso el hecho de emplear la cinta de gimnasia rítmica a modo de escudo es una metáfora, muy acertada en mi opinión, de cómo ella se refugia en la danza para evadirse de la realidad de su familia.

En los distintos niveles hallaremos una serie de figuras, que son: la Reina, el Salvador, el Monstruo y la Princesa. Estos representan de forma alegórica a la madre, al hermano, al padre y a la joven, respectivamente. Asimismo, se muestran algunos breves diálogos entre la Princesa y la Reina a modo de introducción al nivel y algunos otros entre la Princesa y el Salvador.

El juego se divide en dos secciones: la vida real y la mente del personaje.

En la primera se nos muestra a una mujer adulta en su tercer trimestre de embarazo paseando por una playa con un cuaderno entre sus brazos. En dicho cuaderno podemos observar una serie de dibujos que representan escenas. A través de los dibujos accedemos a los niveles jugables.

Los niveles recogidos en el cuaderno pueden jugarse en el orden que queramos. No obstante, hacerlo en el orden por defecto puede resultar más esclarecedor a la hora de interpretar las escenas. Una vez superado el nivel, la página por la que accedimos a él será arrancada de la libreta.

Llegando a la casa de la playa
La protagonista en la playa

La segunda es un mundo de aspecto poligonal repleto de formas cambiantes. Los escenarios están formados por secciones hechas a base de formas geométricas y elementos que las conectan entre sí, tales como escaleras, pasillos y ascensores. Es aquí donde manejamos a la protagonista en su forma de joven y esbelta danzadora. Todos y cada uno de sus movimientos son poses, pasos o estiramientos de danza. Para ello se usó la captura de movimiento con la bailarina Maria Udod, quien es experta tanto en ballet como en danza contemporánea. El resultado de los movimientos es simplemente espectacular.

Para desplazarnos por el mundo interior de la Princesa contamos con diversas acciones, a cada cual más vistosa y artística. La primera es un escudo para protegernos de los ataques de ciertos elementos agresivos que hay en los escenarios. Como ya he mencionado antes, este escudo se crea al agitar la cinta de gimnasia rítmica que sale de nuestras muñecas, creando una preciosa espiral a nuestro alrededor que durará unos segundos tras dejar de pulsar el botón. También podemos esquivar con una acción que hace las veces de contraataque, ya que destruye ciertos elementos hostiles al ejecutarla cerca. Si somos speed runners o nos gusta desplazarnos con celeridad hay un salto largo que nos permite recorrer enormes distancias con una combinación de botones. La dificultad del juego no entraña ninguna complejidad, pues es un título para relajarse y deleitarse con la belleza de los movimientos de danza y ballet y con el vistoso y cambiante colorido de sus escenarios.

Afrontando a la bestia
La princesa con la cinta de rítmica

El estilo visual que impregna dichos escenarios podría definirse como modernista de corte abstracto. Me recuerda al trabajo de pintores como Aleksandra Ekster o al Neoplasticismo de Piet Mondrian por las formas y colores empleados de manera recurrente en los diversos niveles. Los colores predominantes en las estructuras de los edificios son el blanco y el beige, combinados con otros según el nivel. Azules, rojos, anaranjados o negros son los más abundantes. El fondo de los escenarios con su sol rojizo y su perpetuo atardecer me recuerda mucho a Journey. Lo que más me llama la atención es el atuendo que lleva la danzadora (mención especial al conjunto de vestido negro con guantes y calzas morados y cinta fucsia), que varía su color de nivel en nivel, combinando de forma armoniosa los colores del vestido, la cinta de rítmica, los guantes y las medias. A pesar de estos cambios la máscara fucsia que porta cubriendo la totalidad de su rostro se mantiene inalterada. Tanto ella como su madre portan estas máscaras de textura lisa y aspecto reflectante, y sus caras no se ven en ningún momento dentro de ese mundo. Sin embargo conocemos el aspecto real de los cuatro miembros de la familia gracias a las escenas estáticas que nos muestran una situación problemática entre nivel y nivel.

La banda sonora que nos acompaña a través de esta maravillosa obra de arte que es Bound está compuesta por Heinali, nombre artístico del compositor ucraniano Oleg Shpudeiko, quien se especializa en música electrónica y electroacústica. El instrumento que más destaca es el piano, acompañado de sintetizador y otros instrumentos con filtros. Hay varios tipos de canciones: las liberadoras, repletas de energía y entusiasmo; las melancólicas, las opresivas, o las que expresan la monotonía de una vida infeliz. Todas ellas hacen referencia al estado de ánimo de la Princesa respecto del nivel al que se enfrenta.

En mitad de un puente
El nivel del fuego

La BSO de Bound ha sido mencionada como una de las mejores BSO de videojuegos de 2016 por la revista FACT, y fue galardonada con los siguientes premios: mejor banda sonora 2016 por PSNStores y mejor audio de juego polaco por Digital Dragons.

En resumen, este juego de tan corta duración es una obra de arte preciosa y metafórica que narra una historia muy mundana y conocida a través de la experiencia emotiva de la bailarina. Sus movimientos son dignos de contemplar por su fluidez, los coloridos escenarios son muy curiosos y la BSO no se queda atrás a la hora de hacer que nos sumerjamos de lleno en esta experiencia.

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