Los videojuegos también son patrimonio

Los videojuegos también son patrimonio

«El patrimonio audiovisual ofrece, mediante imágenes y sonido, una visión singular del pasado como base para mirar al futuro. […] Este patrimonio, que establece un vínculo entre el pasado y el presente, forma parte de nuestra historia común y ha de ser salvaguardado y compartido como fuente de identidad y de pertenencia, innovación y creatividad».

Irina Bokova
Directora General de la UNESCO

 

Con el comienzo del semestre llega a mi clase la nueva profesora de patrimonio audiovisual. Nos cuenta que la primera clase va a ser muy introductoria pero, sin embargo, nos hará cuestionarnos muchas cosas. En la pantalla proyecta una serie de vídeos: La famosa primera película “Salida de los obreros de la fábrica” de los hermanos Lumière, la tan poética escena de Casablanca, y de golpe una entrevista a Ylenia de Gandia Shore, creo que esta mujer no merece presentación, ya se presenta ella sola. La profesora soltó la primera pregunta al aire: ¿Cuál de estos vídeos creéis que es patrimonio? La gente obviamente respondió que los dos primeros, es lógico, nadie pondría una entrevista con polígrafo a una choni a la altura de los hermanos Lumière. Puede resultarnos absurdo, pero en el momento en el que se estrenó Casablanca mucha gente pondría en duda que eso hubiera que salvaguardarlo para un futuro, ya que es una acción realizada en el presente y no se pensaba que hoy, casi 80 años después, se consideraría una de las mejores películas de la historia. Y sí, por muy salvaje que suene todo documento grabado debe ser conservado ya que puede ser una fuente de información esencial para la historia.

En la década de los 50 las galerías y museos eran, dentro de la industria cultural, la parte que más dinero movía, ya que era la mayor alternativa al ocio. Actualmente son los videojuegos los que sustituyen al arte plástico en el mercado. La sociedad se movilizaba por esas grandes galerías o teatros llevados por la atención que desempeñaba la cultura en aquel entonces, movimiento similar que se puede apreciar hoy en día en el mundo de los videojuegos.

No es hasta la década de los 80 cuando se empieza a considerar el cine patrimonio cultural. No hay leyes, no hay implicación, no hay material y no hay personal interesado en cuidar ese patrimonio. Por eso, para entender los videojuegos como parte del patrimonio, hay que comprender el tiempo, el contexto histórico del que hablamos y tener visión de futuro.

A pesar de los 40 años de vida que tiene este medio, no es hasta hace dos décadas aproximadamente cuando se empieza a tener en cuenta el valor artístico que hay en ellos. En 2005 la UNESCO propone el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual con el motivo de la capacidad de sobrepasar fronteras tanto culturales como lingüísticas mediante una expresión artística distinta, puede que aún fuese demasiado pronto para involucrar a nuestros queridos juegos dentro de este grupo. Sin embargo, en 2011 el Tribunal Supremo de EEUU comparó los videojuegos con otras expresiones artísticas más tradicionales, subrayando lo siguiente: “Al igual que los libros, las obras de teatro y las películas que les han precedido como objetos de protección, los videojuegos comunican ideas, e incluso mensajes sociales, mediante instrumentos literarios conocidos (como por ejemplo los personajes, los diálogos, el argumento y la música)”.

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El museo del videojuego en Berlín es de los más grandes del mundo

Un año más tarde, en marzo, se presenta una exposición realizada por el Museo de Arte Norteamericano del Instituto Smithsoniano, denominada “The Art of the videogames” (El arte de los videojuegos), desarrollando así toda la historia desde su nacimiento en una sala recreativa.

Por otro lado, a nivel nacional, la industria del videojuego nos lleva más allá del mundo artístico y el ocio, profundizando así en otras funcionalidades. En 2015 nace “El Misterio de la Encomienda de Ricote”, un juego de RV producido por la Fundación Integra y desarrollado por la empresa Estudio Future y Patrimonio Inteligente. Mediante el uso de contenidos interactivos y el de las gafas Oculus Rift presentaban la historia de un edificio de la localidad de Ricote, Murcia. La propuesta era la utilización del videojuego como herramienta educativa para estudiantes de secundaria, que casualmente resultó ser una didáctica realmente interesante, ya que como aporta Catherine Jewell, División de Comunicaciones (OMPI): “Los videojuegos tienen un papel destacado entre las expresiones artísticas porque ofrecen una experiencia realista que sirve para educar, además de entretener”.

La conclusión de esto nos lleva a pensar que las clases de Historia de Arte tan teóricas en las que se nos ha aportado conceptos tan abstractos para comprender el patrimonio pueden ser también solucionados con este tipo de tecnologías; asimismo, ayudarían a comprender los videojuegos no sólo como un escaparate lúdico sino como una ayuda al aprendizaje. Aun así, no se debe desviar la atención del material que tenemos entre las manos y, al igual que un cuadro de Van Gogh, puede ser estudiado, analizado y documentado: un juego merece ese reconocimiento.

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Layers of fear, un juego muy educativo para aprender sobre arte

Recordemos que cualquier expresión artística, por simple que parezca, es arte, si el artista o el creador así lo denomina. Guion, diseño artístico, fotografía, banda sonora, etc. Son numerosas las especialidades que lo forman. Al igual que en el cine nadie se cuestiona la belleza que se transmite al fusionar imagen y sonido, es más, son premiados por ello, en los videojuegos se debe contemplar esto. Añadiéndole así a todo esto una función característica y es que el usuario se hace participe de la creación, ya no siendo únicamente un mero espectador, como lo es un lector en una novela. Eso sí, siempre sin desvirtuar el trabajo del propio autor.

¿Después de todo te sigues preguntando si los videojuegos forman parte de nuestro patrimonio cultural?

Al adentrarnos en el siglo de la tecnología se posibilita el cambio de un lienzo a un programa de maquetación 3D, y un pincel por una tableta gráfica. Estos cambios no deben asustarnos, sino enorgullecernos por formar parte de la implantación de un nuevo recurso artístico en la sociedad. Porque al igual que todo documento audiovisual, los videojuegos son patrimonio de todas y contienen información clave de los siglos XX y XXI, que forman parte de nuestra historia e identidad cultural. Son un producto recién nacido, es por eso que debemos dejar que florezca para que lo tomen en serio, aunque ya haya museos y entidades que poco a poco ayuden a que así sea. Pero de momento, nos toca esperar.

 

 

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3 comentarios
Chi Skywalker
Chi Skywalker 20/05/2018 a las 12:21 pm

Me encanta el artículo! Me fascina que digamosnsin miedo que la evolución y la innovación siguen formando parte del arte que será nuestro patrimonio legado a futuras generaciones! Un abrazo!

Rena
Rena 20/05/2018 a las 1:49 pm

Muy interesante el artículo. Creo que todavía falta un poco para que siquiera acepten el dibujo en tableta gráfica, más aún si se hace en 3D, pero esperemos que se vaya consolidando.

Many
Many 21/05/2018 a las 12:50 am

Muy interesante el tema. Deberían tomar en cuenta los videojuegos a la hora de educar, las emociones son reales! De solo imaginar Don Quijote o algo de Poe en una novela visual… De todas formas hay que leer, con imágenes es más divertido 🙂
No se si cuenta Dante’s Inferno jejeje

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