Hoy en día, la industria de los videojuegos se pregunta si aquello en lo que trabaja es o no arte. Para responder a esa pregunta primero debemos saber qué es arte y qué son los videojuegos.

De primeras yo os diré que, para mí, son un arte, un arte muy complejo y que requiere mucho esfuerzo, pero no todo el mundo opina igual, como seguro que habréis comprobado.

El arte, según nos define la RAE, es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Con esta definición, ¿pensamos en videojuegos? De primeras no, pero si lo pensamos, no está muy alejada de lo que son. Este mundo consiste en la creación de una historia, con sus personajes, sus mundos, ciudades, a veces incluso fauna y flora… pero ¿no es esto un libro? Intentemos otra definición. Podría ser la creación audiovisual de una historia, en la que unos actores interpretan una serie de personajes que forman parte de esta historia. Esta definición se parece demasiado a una película. Entonces, ¿qué son los videojuegos?

Para explicar lo que son, quizá habría que explicar su creación. En primer lugar, tras tener una idea, se crea el guion, con su historia y personajes, sobre el papel, del mismo modo que empezaría una película o un libro. Pero luego, todo lo creado debe ser representado gráficamente, por lo que hay que diseñar a todos sus personajes, no solo los protagonistas, sino todo aquel que vaya a aparecer, aunque sea solo de fondo, hay que crear los animales (ya que, aunque estos sean reales, como perros o caballos, se deben esculpir en 3D igualmente), las ciudades… Todo esto conlleva mucho esfuerzo y trabajo, pero estas dos razones no hacen de algo arte, puesto que, por ejemplo, el estudio nos lleva mucho tiempo y esfuerzo y no creamos arte al hacer un examen.

Podríamos decir que los videojuegos son una mezcla entre película, libro y música, puesto que muchos de ellos tienen grandes bandas sonoras (no podemos olvidar la maravilla con la que Gustavo Santaolalla nos deleitó en The Last Of Us). Al mismo tiempo, también tiene mucho de artes plásticas, es decir, pintura y escultura, ya que, a pesar de no usar lápiz y papel (excepto en fases tempranas de producción), ni mármoles o bronces, se deben utilizar programas de ordenador para crear a estos personajes, con la dificultad añadida de crear gestos, movimiento, pelo, pestañas, texturas…

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Observad el detalle con el que están creadas las cejas y las pestañas

Entonces, ¿qué? ¿Es o no es arte? Cuando le haces esta pregunta a alguien te suele salir diciendo que cómo un juego que “sólo va de matar” o “es de fútbol” es arte. Desde ese punto de vista, quizás su postura es comprensible, pero no debería quedarse ahí. ¿Qué pasa con todos esos juegos que nos han tocado el corazón? Todos esos juegos que nos han hecho llorar, que nos han dado alegrías, con cuyos personajes hemos viajado y hemos crecido… Creo que no hace falta dar ejemplos, porque cada uno estará pensando en ese juego especial que todos tenemos y al que siempre volvemos.

Todos hemos escuchado alguna vez algo como “pero ¿vale la pena gastar tanto dinero en jueguecitos?” o “estás malgastando tu dinero y tiempo con tanto juego”… Y, a pesar de que tienes la respuesta, ¿cómo decirles que eres capaz de ver en los videojuegos algo que ellos nunca verán, a no ser que lo prueben de verdad?

Arte es aquello que consigue transmitirte algo. Alegría, tristeza, miedo, angustia… Si un juego es capaz de transmitirte eso, y si es capaz de hacerte sentir cercano a sus personajes, que sientas lo que ellos sienten, y sufras cuando sufren, entonces, estás ante un magnífico juego que, sin duda, es una obra de arte.

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