Edición en tiempo real: Thirty Flights of Loving

Edición en tiempo real: Thirty Flights of Loving

Por mucho que nos intenten hacer creer lo contrario, las artes cinematográficas existen en un plano totalmente distinto al de las artes digitales interactivas o, para ser menos pedante, los jueguicos. Aunque el medio crudo de expresión pueda parecer muy similar, con imágenes en movimiento sobre pantallas, el lenguaje que manejan para transmitir emociones es radicalmente diferente.

En el caso del cine, el pilar fundamental de este lenguaje es la edición. Enlazar tiros de cámara de manera cohesiva fue una auténtica revolución y el inicio de lo que a día de hoy conocemos como lenguaje cinematográfico. Hasta The Great Train Robbery (Edwin S. Porter, 1903) las películas no eran más que un único plano estático, algo que limitaba muchísimo el potencial del medio.

Uno de los cortes de The Great Train Robbery. Los planos seguían siendo estáticos

Por otro lado, el lenguaje de los videojuegos también es complejo y profundo, pero no dispone de esta herramienta fundamental del cine, y eso conlleva… ciertos problemas. ¿Alguna vez te has aburrido de ver absolutamente todo lo que hacía tu personaje en primera persona? ¿Se te ha partido el alma al saber que tendrías que conducir diez minutos en silencio hasta llegar a un objetivo?

Párate un momento y piensa en cómo sería esto último en una película o serie. Tiro de personaje metiéndose en el coche, corte al coche arrancando, corte al coche por la carretera, corte al coche llegando al destino. Diez minutos resumidos en quince segundos sin perder ni una pizca de información relevante. Si bien hay recursos que funcionan mejor con ciertas limitaciones, tener que trabajar siempre con ellas significa que el medio se enfrenta a estas situaciones sin herramientas para paliarlas.

¿Y adónde quiero llegar con esto? Pues a Thirty Flights of Loving, el juego que  utiliza edición, y no en las escenas de corte sino en tiempo real, con la persona a los mandos. El juego, desarrollado por Blendo Games y con una duración de unos quince minutos, busca la manera de integrar este recurso con la ayuda de la narrativa cinematográfica y la psicología de la persona jugando.

Vamos a hacer una pequeña pausa. Si te interesa lo que has leído hasta ahora, te pido que pares de leer y juegues esta curiosidad, ya que voy a entrar en detalle más o menos profundo. Si opinas que es algo caro para una experiencia de quince minutos también puedes probar Gravity Boneprecuela de Thirty Flights y completamente gratuito. Con los avisos fuera del camino, entramos al ajo.

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El amor al cine se puede ver hasta en el copyright

Thirty Flights of Loving nos cuenta la historia de un grupo de ladrones profesionales a punto de dar el golpe de su vida, o mejor dicho, de cómo este golpe sale mal. Pero lo importante no es lo que nos cuenta, sino cómo lo hace. Esta obra intenta dar el salto al videojuego como experiencia cinematográfica con todas las de la ley. Te estoy mirando a ti, David Cage.

La influencia transmedia se nota incluso en lo más básico: la estructura narrativa. Thirty Flights tiene una estructura inusual para un videojuego: en lugar de una escalada continua de acción, algo habitual para una experiencia tan corta, el juego de Blendo forma una curva de tensión que sube y baja para no perder la atención de la persona al mando. Las escenas generan tensión para aliviarla en la siguiente, como si de una montaña rusa se tratara.

Y todo esto, por supuesto, sin que jamás se pierda el control ni la autoridad de la persona jugando. El mayor logro de Thirty Flights es esta edición en tiempo real que casualmente da nombre al artículo. Los controles nunca se te quitan de las manos y las escenas cambian sin ningún aviso, al igual que en una película. Pero para muestra, un botón:

Uno de los chirriantes saltos (Fuente)

Este GIF no está editado. Ese salto de una escena a otra ocurre en tiempo real, y aunque es cierto que la primera vez que ocurre desorienta un poco, pronto el cuerpo se hace a esta forma de jugar y pasa a ser totalmente natural. La novedad, por tanto, es que Thirty Flights te hace partícipe de su película, a diferencia de los juegos que te quitan el control para avanzar la narrativa o cambiar de escena.

Y Blendo no acaba ahí. Como he dicho al principio, el lenguaje cinematográfico es muy complejo y llevamos desarrollándolo más de cien años, pero el estudio indie no quería dejarse demasiado en el tintero. A lo largo de estos quince minutos el juego utiliza cambios de paleta de color, ángulos concretos de cámara, cámara rápida y lenta y recursos metafóricos que no quiero estropear por si después de todo esto os ha picado el gusanillo. Son quince minutos, pero ni uno de ellos está desperdiciado.

Thirty Flights of Loving no es perfecto. La estructura puede ser algo errática y algunos elementos de la historia no quedan demasiado claros, pero sigue siendo admirable que funcione tan bien después de tomar tantos riesgos. Y son precisamente estos riesgos los que permiten sacar conclusiones importantes de una obra experimental tan poco conocida.

El videojuego sigue siendo un medio joven con mucho por explorar, pero también con una gran bagaje de fórmulas establecidas e incuestionables. Blendo consigue derribar muchas ideas preconcebidas sobre cómo debería funcionar el videojuego y deja la puerta abierta a que otras desarrolladoras utilicen y refinen las herramientas que este estudio ha traído al medio. Solo podemos esperar que haya más personas tomando nota.

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estupigaia
estupigaia

Cyberpunky transhumanista aficionada al mundo del diseño de videojuegos y la lingüistica computacional.

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