Conan Exiles: sí, vas a morir

Conan Exiles: sí, vas a morir

¿Recordáis que hace poco se puso muy de moda lo de darse garrotazos contra dinosaurios y otros bichos hostiles? Pues parece ser que los survival -juegos de supervivencia- ahora son lo más, porque nuestras aburridas vidas de trabajo-casa-cena no nos dan la opción de arrear guantazos a bichos gigantes…

Gracias a FunCom he podido probar Conan Exiles, un survival lanzado en mayo, disponible para PC y PS4.

Os voy a contar cómo ha sido mi primera experiencia con este género: venid a probar Conan Exiles conmigo y así os explicaré por qué Conan le encajaba un uppercut a un camello en aquella primera y maravillosa película, ¡por Crom!

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Mi primer esbozo de linda superviviente.

Una de las cosas que más disfruto cuando comienzo un juego es la creación del personaje. A lo largo de esta reseña veréis dos mujeres diferentes, ambas racializadas: con la primera empecé mi partida en solitario y la segunda es la de las partiditas online. Como viene siendo habitual es esta generación de juegos, el nivel de personalización del rostro y las facciones es tremendo. Puedes hacer a tu exiliado tan bonito o terrorífico (ojo, feo no: todos son bellos y curtidos) como te parezca, eligiendo cicatrices, textura de piel, pinturas y maquillajes… Lo curioso llegó al retocar el cuerpo. Lo único que cambias es la altura y nivel muscular de tu personaje, pero nada de añadirle más o menos kilos (mi primera suposición es que, si estás exiliado sobreviviendo el tierras hostiles, habrás perdido peso…). Lo curioso viene aquí: puedes cambiar el tamaño de los atributos, y cuando digo atributos quiero decir pechos y pene. ¿El resultado? Todos los exiliados son atléticos, atractivos de una manera primitiva y, lo habéis adivinado: las señoras están hiper, megasexualizadas. No en vano puedes entrar en el juego en pelotas, y muchos de los jugadores con los que me he encontrado llevan a sus féminas sin una triste armadura.

Ilustro lo que ocurrió con mi exiliada online cuando quise probar el máximo volumen de tetas para ver si la cosa era realista:

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Pista: no, no son realistas. Ni lo parecen. Ni se mueven como pechos de verdad. En verdad, un despropósito.

Vamos a dejar de lado la hipersexualización -en serio, ¿es necesario?, si lo que vamos a hacer es arrancar la piel a cocodrilos y tortugas- y centrarnos en el inicio del juego: no sabes nada, no te explican nada, no hay tutorial. Lo que en un principio me resultó molesto acabó siendo perfectamente autoexplicativo: leches, es un juego donde debes sobrevivir, ¿te vamos a tener que explicar que tienes que comer, beber y defenderte para que no te aniquilen? Tira pa’ la selva y apáñatelas.

Podrás elegir entre varias modalidades de juego: offline (solo y cooperativo), que recomiendo para la primera hora de juego e ir haciéndose con los controles, y online, donde a su vez puedes decidir si quieres jugar contra otros jugadores y/o el entorno o solo contra el entorno, sin que ningún jugador activo pueda atacar a otro. Esta última fue la que yo elegí para el modo online (por aquello de no añadir más muerte a la ecuación). Hay servidores de todos los continentes, algunos oficiales y otros no, y realmente he descubierto que el modo online es de lo mejorcito: cargas relativamente rápida, multitud de servidores activos y, hasta el momento, ninguna caída de los mismos.

Vamos a comenzar. Diez segunditos de carga. Apareces en un desierto y varias cosas en pantalla te indican cómo vas: vida, resistencia, hambre, sed y algo muy llamativo llamado “viaje”.

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Las primeras imágenes son desoladoras.

Poco a poco vas aprendiendo a desenvolverte y a moverte por un mundo terriblemente hostil, donde todo, TODO te ataca e intenta matarte. Incluso el sol (¡especialmente el sol!). Cuando te sientas a salvo, habrá un bicho que te persiga hasta el vómito. O, de repente, una tormenta de arena te obligará a buscar cobijo en una cueva… que está plagada de arañas. En fin, el asunto va a ser difícil…

Pero, ¡que no cunda el pánico! Los primeros niveles los vas a ganar sin despeinarte gracias a esas etapas del viaje en que aprendes a ser un bebé grande y a beber cuando tienes sed y alimentarte cuando toca. Podrás ir sumando puntos a tus atributos (fuerza, agilidad, carga…) y ganando pequeñas ventajas que te ayudarán en tu viaje. También será el momento de desbloquear dotes, que te permiten comenzar a construir, hacerte armaduras, craftear y crear objetos cada vez más complejos… En fin, una vez comienzas a tener objetos propios y construir un pequeño refugio, parece que ves la luz al final del túnel.

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¡Mira, mamá! ¡Con careta de antropófago!

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Mi primer refugio: una lástima.

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Pero ahora ha mejorado la cosa. Un dúplex en la sierra y una armadura muy kitsch.

Bueno, pues ya sabemos lo básico… y ahora, ¿qué? Pues ahora, todo. Pronto vas a comprobar que es necesario combinar acción y crafteo a partes iguales, y que es demasiado sencillo quedarse colgado de una de las dos y dejar la otra de lado. Si lo que te gusta es explorar y descubrir nuevas zonas, adelante… pronto te darás cuenta de que tu armadura es de papel y que, de nuevo, hasta una brisa desértica te mata. Vas a necesitar armarte con tus mejores herramientas, encontrar hierro a cascoporrillo y devanarte los sesos para combinar materiales, porque no puedes ir por la tundra cubriéndote las vergüenzas con unas hojas de alcornoque.

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No hagáis el idiota en zonas de alto nivel: ya lo hago yo por vosotros.

En este momento, para regocijo de unos y pesar de otros, empieza la fiesta del crafteo. Conan Exiles tiene un sistema relativamente complejo para crear utensilios. Encontrar materias primas y extraer recursos es muy, muy fácil (si sabes dónde buscar, pero para eso tenemos a nuestro querido amigo Google). Lo que no es tan fácil es crearse las mesas de trabajo correspondientes a cada tarea y, a su vez, crear los materiales para crear otros materiales para crear otros mater… ¿lo pilláis, verdad? Es un sistema escalonado que va ganando complejidad a medida que subimos de nivel, algo totalmente lógico: si de primeras te haces una armadura de escama de dragón de alquitrán del norte y revientas a los bosses con un aletear de pestañas, ¿qué interés puede tener seguir jugando cuando sobrevivir ya no suponga un reto?

En ese sentido, este juego me ha hecho disfrutar del factor crafteo… pero claro, craftear es lo mejor en prácticamente cualquier historia (como en Skyrim, donde puedes pasar horas en la fragua, o en Lord of the Rings Online, en que cocinar un desayuno hobbit es todo un orgullo). Quien busque en Conan Exiles una historia sencilla de avanzar y matar va a enfrentarse a una frustración tremenda. En la versión online del juego me he encontrado con casitas y mazmorras de compañeros que han hecho auténticas virguerías gracias a, imagino, echarle diez millones de horas de crafteo ininterrumpido. Algunas muestras:

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La casita en el árbol.

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Estas lucecitas te guiarán a casa de noche. ¡Qué práctico!

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Pos vale. Poco tiempo después lo cambiarían por “La Mina”.

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Eh, que no queremos fardar, pero aquí matamos dragones para el desayuno.

Cuando ves lo que otros jugadores han llegado a hacer te sientes motivado. El juego es un constante sistema de recompensas para mantener tu interés: cuando estés atascado y no subas de nivel como debes, es porque te estás centrando en una sola cosita. Vas a necesitar combinar crafteo, destrucción y exploración para ir tirandillo. En los momentos del juego en que he alcanzado una meseta de interés y pensaba en dejarlo, me decía “cinco minutitos más”, cambiaba de táctica y, ¡hecho!, un motivador nivelito más para ir subiendo al personaje y consiguiendo mejores objetos. No sé a vosotros, pero a mí construirme un horno complejo me dio un subidón tremendo: ¡menudas chuletacas y guisos para salir a cazar con la panza llena!

Pero… no te confíes. En un entorno terriblemente hostil, los majos creadores de Conan Exiles han implementado un sistema con un tierno nombre, la purga, una respuesta de la naturaleza hacia los numerosos exiliados invasores… cada cierto tiempo, la purga -hordas de enemigos- invadirá tus terrenos y posesiones con el objetivo de, lo habéis adivinado, ¡aniquilarte por completo! Defiéndete como puedas.

Conan Exiles cuenta también con un montón de mazmorras que explorar, cada una con su propia temática y un boss con jugosas recompensas. Recomiendo encarecidamente hacerlas en grupo, por aquello de no morir innecesariamente yendo de excursión:

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Sr Remanente Abisal. Eso que veis a sus pies es mi cadáver, sí.

En tu etapa, además, podrás pronto tomar el control de los NPC que habitan aldeas y poblados: gracias a un sofisticadísimo sistema (garrote y cuerda), someterás a esclavos que, según su especialidad, te ayudarán a crear mejores objetos o a trabajar más rápido en tus talleres y bancos de crafteo. También serán de ayuda ienstimable cuando llegue la purga y te pille cortando arbolitos para tu tejado nuevo.

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Benditísima rueda del dolor.

Ya habéis leído hasta aquí . Ya sabéis que en Conan Exiles podéis explorar, saquear, destripar, cocinar, esclavizar y mucho más. Y esto, queridos, es divertido. Entretiene. Te hace pasar el rato sin apenas darte cuenta. Pero, claro… todos los jueguitos tienen su parte negativa, ¿cuál es la de Conan Exiles?

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Eh, ¿estoy viendo señores que flotan o es que no he bebido suficiente agua hoy?

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Efectivamente y sí: los señores flotan.

Me da mucha, muchísima rabia que el fallo principal del juego sea algo tan, tan… tan. Los bugs, ¡los malditos bugs! En fin, no le doy mucha importancia a que los NPC floten por doquier, que los bichos bailen el vals mientras los descuartizas porque flotan alrededor de ti, ni siquiera que al recoger materiales bajo el agua dobles el torso hacia atrás como haciendo pilates extremo… son fallitos que, en ocasiones, te hacen hasta gracia. Lo puñetero del juego son los bugs y glitch que te impiden recuperar tu cadáver, que te matan porque el jueguito decide desplazar tu personaje unos metros y tirarlo montaña abajo… y todo ello, por supuesto, implica la pérdida total de todos los materiales, armas y armaduras que llevabas.

He buscado mucho por internet sobre esta problemática  y no es algo reciente ni solucionable a corto plazo: lleva ocurriendo desde la beta del juego y es completamente universal, si googleamos “conan exiles cadáver” se nos devolverá una búsqueda infinita de jugadores desesperados que han vendido o dejado de lado el juego precisamente por esto: la desmotivación.

En apenas dos párrafos parece que me he cargado todo lo positivo que tiene este survival, ¿verdad? Si conseguís pasar por alto la certeza de que, en ocasiones, vais a perder por causas totalmente ajenas a vuestra habilidad como jugadores, ¡este es vuestro juego!

Está claro que en ningún videojuego es todo fantástico y genial. Todos tienen sus fallitos. He disfrutado -y todavía lo hago- de esta historia de supervivencia y mejora, de exploración y barbarie, sigo pensando en cómo matar a los bosses más fuertes y en mejorar a tope mi equipo, tengo en mente varias casitas que quiero diseñar, pienso acabarme unas cuantas mazmorras más antes de dejarlo… pero, eso sí, esa vocecita interior me grita que no craftee tan duro, que el servidor esta vez perderá mi cadáver en lo más hondo de una mina para nunca verlo de nuevo…

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Un panorama desolador, como cuando pierdes tu cadáver.

En cualquier caso, han sido unas cuantas horas de total desconexión y ganas de explorar, y que un juego te produzca curiosidad y te haga querer seguir con él es una muy buena señal.

¿Cuáles han sido vuestras experiencias con juegos survival? ¿Nos recomendáis alguno?

¡Gracias a FunCom por el código de prensa!

*Todas las imágenes son screenshots de la autora del artículo*

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Deathgazer
Deathgazer

Me encantan las croquetas, la música de viejos, ver cosas y leer hasta las etiquetas de champú. Juego a cosinas. Me quejo mucho. Hacha a dos manos. +3 a elocuencia.

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