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Análisis de Industrial Petting

Análisis de Industrial Petting

Durante estos tiempos tan raros y extraños algunas hemos buscado nuevos juegos para dejar de pensar, dejarnos llevar o desconectar. Industrial Petting, de Another Yeti, cumple a la perfección con estos preceptos a través de la recolección y del cumplimiento de una serie de contratos y tareas, mientras acariciamos a unos preciosos animalitos de colores. Un título que está totalmente en inglés, sin opción de cambio de idioma, pero que no supone un gran problema puesto que todo el texto del juego, que no es mucho, está escrito de manera sencilla y accesible para casi todo el mundo.

El objetivo de Industial Petting es bastante simple: explorar un planeta alienígena, encontrar nuevas mascotas, y hacer que te quieran, y venderlas en el mercado intergaláctico. Para conseguir su amor podremos acariciarlas o darles de comer frutas y verduras exóticas que encontraremos por el planeta. También podremos construir fábricas para crear más criaturas, granjas para alimentarlas y artilugios para entretenerlas. Recoge las virtudes de juegos como Slime Rancher, Minecraft u otros similares en los que prima la recolección y la construcción. 

Para ello nos pondremos en los circuitos de un pequeño robot y podremos jugar en primera o tercera persona. Las mascotas que encontraremos en el planeta se pueden exportar por toda la galaxia, y para ello debemos explorar el planeta y construir transportadores. También, con las distintas construcciones, se pueden crear nuevas evoluciones de la fauna local, así como reproducciones de las que encontraremos por todo el territorio para explorar, además de robots que puedan recolectar recursos, como madera o goo, por nosotros. 

Uno de los robots recolectando goo

Sin embargo, no hay una historia más allá de la que plantean los desarrolladores en la descripción del juego. Desde Another Yeti cuentan (en su página de Steam) que el robot que manejamos siempre ha querido ser un ingeniero de mascotas en los confines de la galaxia, y que esta es la oportunidad para que viva su sueño. Esta falta de historia no resta al juego: es una buena decisión porque no hace falta un trasfondo para recoger diferentes materiales y acariciar mascotas, y hasta se agradece. Muchas veces decidimos empezar juegos que no nos hagan pensar mucho y que sólo nos mantengan entretenidos: la sencillez es una de las virtudes de este juego y lo que ha hecho que me guste tanto.

El gameplay es muy sencillo: exploración, recolección de recursos (madera, goo, zanahorias y otros tipos de frutas salvajes), construcción de los diferentes elementos para poder exportar, crear y modificar las mascotas (y también nuestro aspecto), y averiguar qué satisface a cada una: si es un tipo determinado de fruta, o simplemente una caricia. Todo envuelto en gráficos tipo cartoon y poligonales, con una gama de colores bastante agradable a la vista. Nos moveremos con las teclas WASD y la cámara la dirigiremos con el ratón; el resto de funciones se pueden consultar en cualquier momento en el apartado de controles, pero el juego permite remapear las teclas y configurarlas a nuestro gusto, incluyendo la posibilidad de jugar con mando.

Al tratarse de un juego en early access, los desarrolladores han ido incluyendo varios parches con mejoras durante los pasados meses, y la experiencia cada vez ha ido a mejor, especialmente en el aspecto de jugabilidad y manejabilidad. Aunque todavía quedan algunos aspectos por pulir en este sentido, como el uso del botón derecho para recolectar, que a veces no funciona tan bien como debiera. En el aspecto estético también ha habido alguna mejora, especialmente en el aspecto de la luz y los gráficos, que se ven más pulidos. A pesar de este pequeño detalle negativo, el juego actualmente se ve más fluido, lo que ayuda a disfrutar de la experiencia.

Una de las cosas que no me ha gustado mucho es la música, puesto que suena la misma pista constantemente y cuando llevas un rato jugando se hace muy cansado escuchar la misma melodía. Espero que en futuras actualizaciones este aspecto pueda mejorar un poco más, ya que las diferentes zonas que hay pueden dar pie a tener más pistas de sonido, o al menos alguna variación del tema principal. 

Las adorables mascotitas que tendremos que exportar

El juego está pensado tanto para jugar con y sin VR; sólo he podido probar la segunda porque no tengo equipo de realidad virtual; y además permite modo multijugador y online, que tampoco he podido probar porque no tenía ningún otro amigo con el juego. Sin embargo, la experiencia no cambia en nada, sólo en el hecho de que pasas de hacer las tareas de recolección y completar los contratos con otra persona. En cuanto a la configuración de este multijugador, es bastante sencilla, y se puede hacer en cualquier momento, tanto en el menú de inicio como durante el juego, a través de la pestaña de online. Es una ventaja, ya que no hay que configurar servidores ni perder tiempo buscando a tus amigos en distintos grupos o servidores; me he quedado con ganas de probarlo.

Industrial Petting ha llegado en un momento raro pero bueno al mismo tiempo: durante estos meses no he tenido ganas de jugar a mucho, bien por mi trabajo bien por otros motivos, y la simplicidad de las mecánicas y de las tareas en ese mundo alienígena me han relajado, y han hecho que olvide por un rato todo lo que no me dejaba tranquila. En la última sesión pasé más de dos horas enganchada, sin tener noción del tiempo que había pasado hasta el momento en el que miré el reloj. Tener este tipo de juegos, en los que no hay violencia y se pueden completar tareas de manera mecánica, es un alivio en medio de un mercado en el que no dejamos de encontrar títulos llenos de disparos, asesinatos y un largo etcétera. 

Este juego de Another Yeti no representa nada novedoso —sólo en el aspecto acariciar como una de las mecánicas principales—, pero sí supone una nueva opción en lo relativo a dejar de pensar y relajarnos mientras estamos manejando a ese pequeño robot. Es un título más que recomendable para todes los que necesitéis parar y respirar fuera de este mundo asfixiante en el que vivimos actualmente.

Copia de prensa facilitada por Another Yeti.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime. presento el pugcast y de vez en cuando lloro por Zelda, Bastion o Transistor. me metí en skyrim y todavía no he salido. me gusta el café por encima de mis posibilidades. alma de completionist.

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