Cuando la calidad se mide en lágrimas

Análisis de Through The Darkest of Times

Análisis de Through The Darkest of Times

La primera vez que escuché hablar de Through The Darkest of Times fue en Twitter. Por pura casualidad, como pasan muchas veces estas cosas, abrí la aplicación en mi móvil en el momento justo en el que alguien (ojalá recordara quién) estaba hablando maravillas de él. Así que hice lo que se hace en estos casos: entré en Steam, lo incluí en mi lista de deseados y… me olvidé de él. Esta vez lo voy a achacar a la pandemia en lugar a mi habitual desmemoria. Pero como la vida tiene estas cosas, en cuanto se me brindó la oportunidad de probarlo, mi cerebro recordó las ganas que le tenía y me lancé a por él.

Through The Darkest of Times te traslada al Berlín de 1933, en los primeros tiempos del Tercer Reich, como líder de un pequeño grupo de la resistencia. Tu misión, causar el mayor daño posible al régimen nazi mientras mantienes a tus compañeros de lucha a salvo. A través de la realización de pequeñas misiones (comprar papel, pinturas o medicinas; editar panfletos; hablar con intelectuales, religiosos u obreros…) que van creciendo en peligrosidad, irás avanzando en la historia. Esta se presenta en forma de cinemáticas en las que tienes, según el caso, algún poder de decisión.

La historia en cinemáticas

A primera vista, podríamos pensar que se trata de un juego de estrategia, política o militar, en el que el objetivo final sea “derrotar al malo”. Pero no, nada más lejos de la realidad, incluso aunque en la página de Paintbucket Games, los desarrolladores, hablen de “resistance strategy game”. Para mí, es un juego de gestión de recursos, en el que tendrás que evaluar en cada paso los riesgos que corres, tú o tus compañeros, contra los beneficios de cada acción, asegurarte de tener los materiales necesarios para la siguiente fase o, incluso, ocuparte de que la moral del grupo no decaiga a niveles peligrosos.

Y ojo, que este enfoque no tiene nada de malo. De hecho, yo diría incluso que es lo más acertado que podrían haber hecho. Porque en un juego de estrategia tendemos a pensar que tenemos alguna posibilidad de ganar. Por pequeña que sea. En Through The Darkest of Times no hay ninguna. No vas a parar la Segunda Guerra Mundial, ni impedir que los nazis cometan atrocidades a diestro y siniestro. Y cuanto antes lo asumas, mejor. Pero lo que sí puedes hacer, y ahí radica la belleza y la dureza del juego, es aportar tu granito de arena. Ayudar a gente a escapar de la opresión, liberar a presos encarcelados por sus creencias o su religión, hacer un pequeño infierno la vida de los opresores. No sólo a través de las misiones, sino también de las cinemáticas que comentaba antes. Habrá ocasiones en las que, simplemente, verás cómo arde el Parlamento, o las pilas de libros prohibidos. Otras, podrás evitar que un anciano sea apaleado por los camisas pardas. O que un comerciante humilde pierda todos sus ingresos del día. Puede no sonar a mucho, pero creedme, acabas aprendiendo a valorar esas pequeñas victorias.

Como decía, que me voy por las ramas, el juego se divide en capítulos (divididos por las cinemáticas) y estos en turnos. Cada turno empieza con una selección de las noticias más importantes del día en forma de portadas de periódico. Ofrecen una pequeña pincelada de la historia que se está desenvolviendo a tu alrededor y ayudan a dar contexto al siguiente elemento: un mapa de Berlín en el que puedes ver las misiones que tienes disponibles, así como la peligrosidad de cada zona (en forma de soldados nazis), la moral de tu grupo y el número de simpatizantes que tienes en cada momento. Estos últimos son importantes porque determinarán el dinero que tienes disponible cada vez. En el mapa también podrás consultar tu inventario y los contactos que has logrado hacer.

Mapa de turnos

Campo de batalla: Berlín

Las primeras misiones son relativamente fáciles de gestionar, y su peligrosidad, baja. Pero a medida que vayas avanzando, no solo desbloquearás otras misiones más peligrosas (robar dinero o uniformes de las SS, hacer pintadas en las paredes o ayudar a alguien a conseguir un salvoconducto), sino que expondrás cada vez más a tu grupo, lo que a la larga aumenta el peligro que corren incluso en las tareas más sencillas, como comprar papel. A medida que eso ocurra, o emprendas misiones más difíciles, empezarán a surgir problemas en estas. Alguien sospechará, o habrá testigos, obligándote a tomar otra decisión: huir, esconderse a esperar que el peligro pase o seguir adelante con todas las consecuencias. Algunas veces tendrás éxito, otras acabarás provocando que alguno de tus compañeros, o incluso tú misma, acabéis detenidas. Si son tus compañeros, podrás lanzar una misión para liberarles. Si eres tú, bueno, tendrás que tomar decisiones en una cinemática más larga de lo habitual que, salvo que seas de piedra, te dejará el estómago hecho un nudo.

A la larga, como decía, no puedes ganar. A menos que no hayas tenido una clase de historia en tu vida, o no hayas visto una sola película, sabes lo que está por llegar. Y del mismo modo, acabas sabiendo que es imposible mantener la moral alta de tu equipo en todo momento. En mi caso, acabé aceptando como bueno un final en el que solo uno de los miembros del grupo moría a manos de los nazis. El resto consiguieron huir a tiempo, aunque la mayoría de ellos jamás regresaron.

Una victoria agridulce

Aunque las mecánicas y el planteamiento de las misiones sean sencillos, Through The Darkest of Times no es, bajo ningún concepto, un juego fácil. Ni siquiera en su modo historia, que te permite llegar más lejos y guardar la partida en cada turno. Y no lo es porque los desarrolladores no se han centrado en las mecánicas, que en sí son repetitivas, sino porque han querido centrarse en lo importante, que es la historia. Lo hacen con las portadas de los periódicos, con las cinemáticas de los momentos clave, pero, sobre todo, lo hacen poniéndote en el centro de ella, obligándote a tomar decisiones. Mostrándote que el nazismo no fue un monstruo que se crio solo, sino que contó con la ayuda, activa o pasiva, de muchos. Porque es imposible no querer llorar cuando tu vecina, siempre amable, siempre buena, te cuenta emocionada que ha conseguido un trabajo bien pagado gracias al nuevo régimen. Como guardia en uno de esos “nuevos campos de trabajo”. Puede que la segunda vez que lo juegas el impacto emocional de según qué cosas sea menor, pero en mi caso aumentó exponencialmente la necesidad de llegar más lejos, de hacer más. De impedir que nadie muriera en el camino. De conseguir más pequeñas victorias que endulzaran el amargor de saber que iba a perder la batalla.

Si has leído hasta aquí, es posible que te estés preguntando por qué narices ibas a invertir unas horas (no muchas, el juego no es muy largo) en pasarlo mal. Mi respuesta es sencilla: porque no podemos permitirnos olvidar esa época de nuestra historia. Porque, de alguna manera, estarás rindiendo homenaje a los que de verdad se jugaron todo por una pintada en la pared, por unos panfletos, por ocultar a alguien perseguido en sus casas. Porque los videojuegos como Through The Darkest of Times pueden enseñarnos mucho. De nosotros y de los demás. Solo tenemos que dejarles.

Juego adquirido gracias a las aportaciones de la gente de patreon.

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Tindriel
Tindriel @Tindriel

Mi primer amor fue atrapar fantasmas con mi Commodore 64. Continuó aprendiendo mitología griega con los puzzles de Sierra y atrapando criminales junto a Sherlock Holmes. Pero supe que estaba perdidamente enamorada cuando preparé grog con ron, SCUMM y muchos ingredientes corrosivos. Azeroth es mi segundo hogar.

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